Por: Isabel Ovalle

El danés Kris Ostergaard, director de Aprendizaje e Innovación de SingularityU Nordic, y experto internacional en holdings familiares cree que las nuevas generaciones de empresarios “no debieran estar pensando en cómo vender su compañía por millones de dólares a un desconocido”. Esto, dice porque “la sociedad las necesita pues tienen un impacto positivo en la sociedad”.

  • 23 agosto, 2019

Desde su departamento ubicado en el centro de Copenhague, Dinamarca, donde se tomó un espacio para conversar antes de seguir con sus labores como director de Aprendizaje e Innovación en la SingularityU Nordic, sede nórdica de la institución educativa con base en Silicon Valley, el investigador, autor y experto a nivel mundial sobre innovación y cultura corporativa, Kris Ostergaard, comenta cuáles son los desafíos que enfrentan las empresas familiares o “compañías heredadas” como él las llama. Estos días los ha dedicado a preparar la exposición que dará ante 800 personas sobre este tema en la tercera edición en el Singularity University Chile Summit que se realizará el 2 y 3 de octubre en el Centro Cultural CorpArtes.

Junto a su mujer, Laila Pawlak quien también expondrá ahí, son cofundadores de “Thinkubator”, el acelerador que apoya a empresas a generar sus propias incubadoras corporativas de innovación y de “DARE2mansion”, un antiguo taller mecánico convertido en un cowork refaccionado para proporcionar a la empresas instancias de reflexión y experiencias en torno a la innovación y donde hay salas de LEGO, talleres de cocina, taca tacas y salas de reuniones. Ambos además son asesores de compañías y startups Fortune 500.

En su último libro Transforming Legacy Organizations, Ostergaard comparte estrategias que las empresas familiares debieran adoptar para sobrevivir en la vorágine de este mercado tecnologizado y señala que la innovación, no el desarrollo y la entrega de productos tradicionales, es el nuevo criterio para el éxito.

-¿Cuál es su visión de las empresas familiares en Chile?

-Las empresas familiares en Chile son un reflejo de las clásicas empresas tradicionales con muchas décadas de existencia, incluso algunas de ellas con más de cien años, que de repente se ven enfrentadas a incorporar la innovación, aunque les cueste, porque en paralelo casi a diario se crean millones de startups diferentes que movilizan el mercado.

-¿Son una amenaza las startups?

-No lo veo tan así, éstas son un aporte por la cultura de innovación que traen consigo desde su origen. Sin embargo todos estos emprendimientos algún día van a madurar y se convertirán en futuras empresas que serán heredadas por generaciones y generaciones.  Por su parte, las empresas familiares tradicionales tienen importantes activos como sus valores fundacionales, la visión, la experiencia, la red de contactos construidas por años, las bases de datos, el acceso directo y fluido con inversionistas y bancos y, por supuesto, el capital.

-Hay miembros de las “primeras generaciones” que son reticentes a traspasar sus empresas a las generaciones más jóvenes…

-Claro, es normal. Lo que generalmente ocurre en las empresas familiares es que no sólo se está heredando un negocio, si no que un legado familiar, una forma de ver la vida y de hacer las cosas. Y por esta razón a muchos empresarios tradicionales les da temor poner en peligro aquello que han venido construyendo por décadas.

-¿Y cuál sería tu consejo para ellos?

-Definitivamente tomar conciencia del mundo que los rodea independiente del rubro específico en el que se desenvuelven y abrirse a los desafíos del futuro, esto es, a la robótica, la inteligencia artificial y la tecnología exponencial entre otros. Y, como ellos tienen mayor capacidad de toma de decisiones les resultará más fácil sumarse a los cambios propuestos. Mi consejo para optimizar sus empresas es ampliar su conocimiento a todas las áreas lo más posible, dando espacio a que las startups solucionen algunos de esos problemas y sumar en esta nueva cultura todos los miembros de la organización.

-¿Cuál es el desafío para las nuevas generaciones?

-Sentarse a la mesa, hacer el trabajo y asumir con responsabilidad lo que están recibiendo y abrir un lenguaje común con sus antecesores sobre cómo prepararse para el futuro incorporando la innovación y nuevas tecnologías que conocen tan bien. Además ellos tienen la responsabilidad de que estas grandes compañías sigan funcionando y que su legado se mantenga. No deben ver su compañía como una empresa que en un par de años venderán por millones de dólares a un desconocido. La sociedad necesita de las empresas familiares porque tienen un impacto positivo en la sociedad.

-¿Conoce casos en Chile de empresas familiares que, en ese sentido, lo estén haciendo bien?

-Mi impresión es que las empresas relacionadas con el sector financiero y bancario están dando pasos cualitativos en esto por su madurez en la digitalización de sus funciones.

-¿Lo ha  contactado alguno para reunirse durante su visita a Chile?

-Sí, pero no puedo decirlo. Además, voy por poco tiempo y no conozco en profundidad a este tipo de empresas en Chile.

-¿Algún rubro en particular?

-Me contactó una familia que se ha dedicado a la industria de entretenimiento por décadas.