Por Heraldo Hetz, socio principal BDO Chile El mundo está cambiando rápidamente en función de avances tecnológicos y, también, situaciones geopolíticas a veces inestables que generan un efecto global. En este contexto, los auditores debemos estar muy atentos a cualquier tendencia que impacte a la actividad, porque, en definitiva, los ecos que de ella se […]

  • 10 agosto, 2018

Por Heraldo Hetz, socio principal BDO Chile

El mundo está cambiando rápidamente en función de avances tecnológicos y, también, situaciones geopolíticas a veces inestables que generan un efecto global. En este contexto, los auditores debemos estar muy atentos a cualquier tendencia que impacte a la actividad, porque, en definitiva, los ecos que de ella se deriven acabarán afectando a las empresas y a nuestros clientes. Una cuestión parece estar clara: es prácticamente seguro que en el futuro se observarán cambios sustanciales en la industria de la auditoría, y como actores principales de esta actividad, debemos estar prepararnos para encarar dichos cambios y responder adecuadamente a las exigencias que el mercado y los reguladores nos imponen.

Actualmente existen una serie de tendencias en desarrollo que ya pueden identificarse con facilidad, y sin dudas habrá otras tendencias que aún no son discernibles, pero que probablemente dejarán una huella significativa. Entre las más importantes, que los usuarios hoy están exigiendo más información y seguridad para mejorar el valor de las labores de auditoría.

Adicionalmente, la industria enfrenta el reto de brindar mayores niveles de transparencia y un aumento en la complejidad del negocio. Se relaciona con lo anterior la presión por incrementar la supervisión reguladora y el cumplimiento.

Para estar en línea con las expectativas que los públicos de interés sitúan sobre el trabajo que realizamos, los auditores igualmente debemos encontrar la forma de adaptarnos a la incorporación de la tecnología en entornos propios de nuestro quehacer (ciertamente, se ha producido una proliferación de las TI y un cambio hacia la auditoría continua) que, por si fuera poco, se producen en momento en que los principios contables continúan evolucionando, poniendo a prueba nuestra capacidad de cambiar a tiempo y con solvencia en el entendimiento de sus disposiciones.

Uno podría extenderse largamente en la lista de tendencias que en el mundo están variando la faz de esta actividad vital para la transparencia de los mercados. Se está avanzando, por ejemplo, hacia una mayor integración con los reguladores; existen desafíos importantes de atracción y retención de talento; la continua consolidación de la actividad productiva y de servicios genera una concentración empresarial que va limitando el universo de potenciales clientes; se observa una intención restrictiva respecto a los servicios que no son propiamente de auditoría… Lo relevante es, como auditores, tomar conciencia de estas tendencias y a partir de ellos intercambiar ideas, priorizando posibles planes de acción a corto, mediano y largo plazo que den una adecuada respuesta a lo que el mercado está requiriendo.