No fue una idea reciente ni tampoco algo de última hora. Así, confidencia Paulo Ariztía, se generó la donación de 37 hectáreas, propiedad de la familia en Camarones, a la comunidad, todo con el fin de que la zona se convierta en Patrimonio de la Humanidad. Los terrenos eran parte de los activos del grupo […]

  • 30 mayo, 2014

Ariztía

No fue una idea reciente ni tampoco algo de última hora. Así, confidencia Paulo Ariztía, se generó la donación de 37 hectáreas, propiedad de la familia en Camarones, a la comunidad, todo con el fin de que la zona se convierta en Patrimonio de la Humanidad.

Los terrenos eran parte de los activos del grupo desde 1980, y ya hace un par de años pensaban cómo materializar el traspaso. La idea, finalmente, fue hacerlo con miras a tener una convivencia más armoniosa con la comunidad; justo en momentos en que se dio un clima de acercamiento con los vecinos y las autoridades.

De hecho, la empresa tiene una vinculación particular con Arica: son la única que produce pollos en la zona y la firma más relevante de la ciudad. “Al ser parte del borde costero en una región donde predominan ampliamente los acantilados, es evidentemente un recurso escaso y una ubicación estratégica para muchos proyectos, tal como lo consideraron los miembros de la Cultura Chinchorro, cuando decidieron asentarse allí hace miles de años, y ese sentido no lo vemos por el lado económico”, dijo Paulo Ariztía.