Si bien hay casos exitosos como el de Tony Fadell, el “padre del iPod”, que una vez que dejó Apple fundó su propia empresa Nest y ha sabido administrarla de forma sobresaliente, al otro lado de la vereda abundan las historias de ex ejecutivos de la compañía de Cupertino que no han logrado adaptarse al […]

  • 14 abril, 2013
Ron Johnson, creador del genius bar del Apple Store. Foto: Business Insider

Ron Johnson, creador del genius bar del Apple Store. Foto: Business Insider

Si bien hay casos exitosos como el de Tony Fadell, el “padre del iPod”, que una vez que dejó Apple fundó su propia empresa Nest y ha sabido administrarla de forma sobresaliente, al otro lado de la vereda abundan las historias de ex ejecutivos de la compañía de Cupertino que no han logrado adaptarse al mundo laboral.

La última de ellas es la de Ron Johnson, el cerebro detrás de las tiendas de retail de Apple, que en 2011 pasó a ser CEO de la marca de ropa JC Penney hasta el lunes pasado, cuando se oficializó su despido, luego de que las ventas de la compañía bajaran increíblemente.

Bloomberg se pregunta: ¿Es la cultura del trabajo detrás del éxito de Apple tan única que las habilidades allí adquiridas no se pueden replicar en otras empresas?

Puede que sí. Si no, cómo se explica que quien tuviera la fabulosa idea de las genius bars  y se encargara durante 11 años de la estrategia y el diseño de los Apple Store no haya sido capaz de vender estratégicamente vestuario para niños, mujeres y hombres.

La publicación sostiene que los ex ejecutivos de Apple sí suelen presentar problemas para manejar otras compañías, especialmente las grandes y establecidas hace años.

También está el caso de John Rubinstein, un “gurú del hardware”, quien en 2007 se hizo cargo de Palm. La empresa tenía un celular bien considerado -Pre- y una plataforma móvil adelantada para esa época -WebOS-, que nunca pudo despegar ya que Hewlett-Packard adquirió la firma en 2010 y se despreocupó de esos productos. Rubinstein renunció en 2012.

Además, muchos de estos ejecutivos que cargan la “maldición” de Apple, debieron tomarse un buen tiempo libre antes de involucrarse en nuevos proyectos. Fadell se tomó dos años sabáticos antes de lanzarse con Nest. Rubinstein se fue a vivir a México antes de unirse a Palm. Y de Scott Forstall, creador del sistema operativo iOS y despedido en octubre del año pasado, no se ha sabido ni una palabra.

“La presión en estos tipos es increíble. Ellos trabajaban 30 horas al día”, dice Charlie Wolf, analista de Needham Research que ha estudiado a la compañía por más de veinte años. “Apple no fue un buen lugar de entrenamiento; era dictatorial”, remata.

Revise el artículo completo en Bloomberg.