Es un secreto a voces en el mundo de las universidades: La popular Uniacc, según ha reconocido su propio controlador Apollo Group a las autoridades reguladoras estadounidenses, podría perder su acreditación… proceso que se observa con cautela, dados los efectos que ello tendría en su matrícula.

  • 14 diciembre, 2011

 

Es un secreto a voces en el mundo de las universidades: La popular Uniacc, según ha reconocido su propio controlador Apollo Group a las autoridades reguladoras estadounidenses, podría perder su acreditación… proceso que se observa con cautela, dados los efectos que ello tendría en su matrícula. Por María José Salas; fotos, Verónica Ortíz.

El 21 de noviembre pasado, Apollo Group, el titán del negocio educacional en Estados Unidos, informó a la Securities and Exchange Comisión (SEC), la superintendencia de valores de ese país, que a Uniacc se le habría negado la acreditación institucional para el 2012. Una noticia que no cayó bien entre los accionistas de este conglomerado educativo, el más grande en todo el mundo, que cotiza nada menos que en el Nasdaq.

“Creemos que la posible pérdida de la acreditación en las operaciones chilenas podría hacer que los esfuerzos de reclutamiento y retención se hagan más difíciles en Uniacc, lo que podría conducir a mayores pérdidas operacionales. Aunque es sin duda un acontecimiento negativo, el anuncio tiene muy poco impacto en la situación financiera general y de funcionamiento de Apollo Group”, comentó un analista de Barclays tras conocer la noticia.

El caso es que Uniacc se está transformando en un “tema” para este grupo internacional, que desembolsó cerca de 44 millones de dólares en 2008 para quedarse con la propiedad de la casa de estudios y que ha invertido 20 millones de dólares en los últimos tres años.

Y es “tema” porque, pese al dinero desembolsado, según lo informado a la SEC la entidad registró ingresos por 27 millones de dólares en el año fiscal finalizado en agosto y pérdidas operacionales llegaron a los 13 millones de dólares… Y sin la acreditación el panorama se ve más complejo.

Al menos eso es lo que el propio Apollo ha dicho a la SEC: “aproximadamente el 30% de los ingresos de Uniacc en el año fiscal 2011 derivaron de alguna forma de la asistencia gubernamental, que ya no estará disponible para los nuevos estudiantes sin la acreditación por la Comisión Nacional de Acreditación”.

Además, agrega que actualmente se encuentra evaluando si ha habido un deterioro en el valor de los activos que posee a través de Uniacc, que alcanzan a los 21 millones de dólares. De ser así, esa situación se vería reflejada en los resultados del primer cuatrimestre del año fiscal 2012.

La situación incluso derivó en la salida del presidente del grupo en Chile, Hermann Schwarz, una medida que busca alivianar la estructura administrativa y reducir costos.

Si bien el tema es seguido con cuidado, no todo está perdido para Uniacc. De hecho, la resolución de la Comisión Nacional de Acreditación no ha sido notificada formalmente, aunque el 17 de noviembre ya se le hizo ver que la universidad no sería acreditada.

Además, luego de la notificación, las universidad puede apelar la decisión y entregar más antecedentes.

Juan Enrique Froemel, rector de la universidad, es cauto: “aún no recibimos una notificación final que explique detalladamente las razones de esta no acreditación, así es que nada es seguro, por lo que estamos a la espera para poder apelar”, dice.

De acuerdo con la ley, la universidad tiene dos posibilidades: o presentar un recurso de reposición, para lo cual tienen cinco días hábiles, extensibles a diez desde que son notificados; o apelar ante el Consejo Nacional de Educación, que tiene 30 días para contestar. Frente a la solicitud de mayores antecedentes de parte de la CNA para argumentar su decisión, Capital no obtuvo nuevos datos.

En el peor de los escenarios, si la respuesta del Consejo sigue siendo negativa, la universidad, en la cual trabajan varios conocidos como la actriz Ana Reeves o el arquitecto del Costanera Center, Yves Besançon, y por la cual han pasado rostros como José Miguel Viñuela y Daniela Campos, no podrá ofrecer a sus alumnos la posibilidad de optar al crédito con aval del Estado, lo cual podría afectar hasta a un tercio de los alumnos de un total de 900 que se estima podrían entrar en 2012.

Debilidades
En 2010 se destapó un escándalo que aún es recordado por muchos. El programa de TVN Esto no tiene nombre dio a conocer una investigación en la que se acusaba a Uniacc de entregar becas Valech a personas que no habrían cumplido con los requisitos mínimos. Los destinatarios de estas becas habrían sido personas presentes en el Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, a quienes se les costea el cien por ciento de los gastos de los estudios de educación superior.

Y es justamente el fantasma de las becas una de las debilidades que la universidad debe asumir; en especial, en lo que respecta a sus sistemas de control y prevención de eventuales irregularidades. Froemel explica que en su minuto se le entregó un anexo a la comisión evaluadora en el que se explican las medidas adoptadas para transparentar la situación de las becas. “No solamente fueron medidas en términos de control, sino que se finiquitaron los programas de estudio”. Hoy están los últimos alumnos de esa beca, que son cerca de treinta.

Respecto a la situación financiera de la universidad, Froemel asegura que se le ha hecho ver a la CNA que el respaldo de Apollo Global es real: “están dispuestos a seguir apoyándonos”, dice.

En todo caso, el rector reconoce que sí existen debilidades, pero que son subsanables y no comprometen a la institución. Y agrega que si bien el porcentaje de universidades que tienen un alto número de carreras acreditadas en Chile es muy bajo, en Uniacc 10 de las 14 carreras que imparten cuentan con acreditación. “Si te acreditan el contenido, ¿cómo no te acreditan el continente?”, se pregunta.

¿Otra vez el lucro?
Entre algunos profesionales cercanos al mundo universitario no se descarta que entre las razones que estarían llevando a la CNA a no renovar la acreditación de Uniacc, esté el que la universidad no haya podido demostrar ser una entidad sin fines de lucro, como exige la ley chilena a estas casas de estudios.

Ante esto, Froemel responde enfático: “aquí no hay ganancias y hay que ser claro, porque no hay evidencias de que Apollo haya estado retirando utilidades”.

¿Cuál es el negocio de Apollo en Chile? Para el rector de la Uniacc es un negocio de proyección de imagen. “Para Apollo, en palabras de sus altos ejecutivos, somos una de las universidades más promisorias en las artes y las comunicaciones en Latinoamérica. Eso es un factor de interés para ellos, que va más allá de un provecho económico”.

La llegada de Apollo a Chile no pasó inadvertida. El grupo arribó al país con un evidente interés por comprar lo que estuviera disponible en el mercado de las universidades. Público es que participó del proceso de venta de la Universidad Santo Tomás, que finalmente fue adquirida por Juan Hurtado y Linzor, y que estuvo mirando seriamente la Universidad del Mar.

“Para un grupo de ese tamaño y listado en bolsa, entrar al mercado de la educación superior en Chile era interesante. A ellos no les importa retirar utilidades, les importan el Ebitda, el control del flujo de caja; con eso valorizan sus acciones, eso es lo que miran los analistas”, retruca un actor del mercado de las universidades.

La estructura a través de la cual se ha acusado a las universidades en Chile de operar con fines de lucro tiene que ver con las inmobiliarias a las cuales las casas de estudios arriendan sus dependencias. Froemel aclara que en el caso de Uniacc, parte importante de la infraestructura se arrienda a Iacc, el centro de formación técnica que también tiene como dueño a Apollo, y que por ley sí puede obtener un beneficio económico de su actividad.

De hecho, este punto está detallado en el preinforme de la CNA, en el cual se alerta que las condiciones establecidas en los contratos de arriendo de infraestructura no se condicen con las necesidades de estabilidad que requiere la universidad, por el hecho de arrendarle a un relacionado. “Las rentas que Uniacc paga a Iacc son de mercado y lo que le interesa a nuestro controlador y a nosotros es que no haya dudas sobre el fin de nuestras actividades, que no es el lucro. Si ese fuera uno de los aspectos que hubiesen generado la no acreditación, cosa que no sabemos, estamos más que dispuestos a aclararlo”, explica Froemel.

El futuro de la universidad de las comunicaciones se apronta a enfrentar jornadas importantes. Pero el rector no se amarga y toma la situación con humor: “esto es como un chiste de Condorito que tenía un vecino que siempre en la noche cuando llegaba, se sacaba los zapatos, tiraba uno y después el otro. Una noche llegó, se sacó los zapatos y tiró uno. Condorito, a la hora, sube desesperado y le dice ¡tira el otro! Bueno, nosotros estamos así, esperando el segundo zapato”.

 

 

Apollo en EEUU
Apollo Group ha copado parte de la atención de las autoridades educativas de Estados Unidos durante los últimos meses. Se trata del principal grupo educativo for-profit, como se conoce en ese país a los centros de estudio que generan ganancias por su actividad educativa, algo que está permitido en EEUU.

Su “caballito de batalla” es la University of Phoenix, considerada la mayor casa de estudios de todo Estados Unidos, con más de 200 campus alrededor del mundo. También son propietarios del Institute for Professional Development, College for Financial Planning y fuera de las fronteras del sueño americano, Apollo Group conquistó Canadá, México, Puerto Rico y, por cierto, Chile.

Pero desde hace algún tiempo han enfrentado un nuevo cuadro. De hecho, el gobierno de Barack Obama anunció hace un tiempo una revisión profunda a fin de evitar los agresivos planes de reclutamiento de estudiantes, especialmente en programas online, a quienes se les estaba cobrando aranceles que los obligaban a endeudarse. La Universidad de Phoenix estuvo entre las revisadas, ya que la universidad se habría demorado en devolver fondos federales.

Sin embargo, el tema no pasó a mayores. A inicios de diciembre pasado se informó que luego de la investigación realizada por la oficina de contabilidad del gobierno estadounidense, encargada de verificar los estándares de las universidades con fines de lucro para el reclutamiento de estudiantes y el rigor académico, la Universidad de Phoenix pasó el test de la blancura. Un antecedente que miran con optimismo desde estas australes latitudes.