Desde septiembre pasado, Afex, agencia de valores especialista en transferencias y cambios, propiedad de Julio Greene, libra una batalla contra el Banco de Chile por lo que considera una conducta discriminatoria constitutiva de un abuso de posición dominante. Todo comenzó con el cierre intempestivo de las cuentas corrientes que Afex mantenía en dicha institución y con la negativa a mantener vigente la relación contractual. “La cuenta corriente es el principal insumo de este tipo de empresas que necesitan hacer movimientos interbancarios, por lo que su cierre genera un daño no menor”, explica José Miguel Gana, abogado de Afex. Según agrega, los bancos se reservan la facultad de cerrar unilateralmente las cuentas, pero en este caso se juntan dos cosas: “el banco actúa como oferente del servicio pero a la vez es tu competidor en la compra y venta de divisas. Como los bancos han ido ampliando cada vez más su giro, hay un mayor incentivo para limitar la competencia de terceros vinculados a este rubro”. Pero Gana piensa que detrás del cierre de la cuenta hay otra explicación más poderosa: “la razón que no esgrimen es que les molesta el giro de Afex porque, en general, la reputación de las casas de cambio se ha visto dañada por las redes de lavado de dinero”, sentencia el abogado. Fuentes ligadas a la defensa del banco explican que la decisión de cerrar la cuenta se debió a motivos estrictamente comerciales. Además, agregan que existe un juicio previo, derivado de una demanda presentada por Afex en contra del banco y que fue perdida por la casa de cambios, sin apelación. Otro de sus argumentos es que el banco no estaría abusando de posición dominante, debido a que existen otras entidades financieras que ofrecen el servicio de cuenta corriente, de las cuales Afex hace uso. En la contestación, el Banco de Chile esgrime además que el movimiento de las cuentas corrientes de Afex imponía una carga adicional para la institución, que debía poner especial cuidado en la prevención del lavado de activos.

  • 8 septiembre, 2011

Desde septiembre pasado, Afex, agencia de valores especialista en transferencias y cambios, propiedad de Julio Greene, libra una batalla contra el Banco de Chile por lo que considera una conducta discriminatoria constitutiva de un abuso de posición dominante. Todo comenzó con el cierre intempestivo de las cuentas corrientes que Afex mantenía en dicha institución y con la negativa a mantener vigente la relación contractual.

“La cuenta corriente es el principal insumo de este tipo de empresas que necesitan hacer movimientos interbancarios, por lo que su cierre genera un daño no menor”, explica José Miguel Gana, abogado de Afex. Según agrega, los bancos se reservan la facultad de cerrar unilateralmente las cuentas, pero en este caso se juntan dos cosas: “el banco actúa como oferente del servicio pero a la vez es tu competidor en la compra y venta de divisas. Como los bancos han ido ampliando cada vez más su giro, hay un mayor incentivo para limitar la competencia de terceros vinculados a este rubro”.

Pero Gana piensa que detrás del cierre de la cuenta hay otra explicación más poderosa: “la razón que no esgrimen es que les molesta el giro de Afex porque, en general, la reputación de las casas de cambio se ha visto dañada por las redes de lavado de dinero”, sentencia el abogado.

Fuentes ligadas a la defensa del banco explican que la decisión de cerrar la cuenta se debió a motivos estrictamente comerciales. Además, agregan que existe un juicio previo, derivado de una demanda presentada por Afex en contra del banco y que fue perdida por la casa de cambios, sin apelación. Otro de sus argumentos es que el banco no estaría abusando de posición dominante, debido a que existen otras entidades financieras que ofrecen el servicio de cuenta corriente, de las cuales Afex hace uso. En la contestación, el Banco de Chile esgrime además que el movimiento de las cuentas corrientes de Afex imponía una carga adicional para la institución, que debía poner especial cuidado en la prevención del lavado de activos.