Por: Rodrigo Castillo C., desde Frankfurt, Alemania Fotos: Press Latam La puerta del pabellón 11 del Messe de Frankfurt se abre y el ruido de los motores sorprende. Es una enorme construcción cerrada, que cuenta con toda una pista para automóviles nada convencional: los autos corren sobre las cabezas de los asistentes. Acá juega de […]

  • 1 octubre, 2015

Por: Rodrigo Castillo C., desde Frankfurt, Alemania
Fotos: Press Latam

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La puerta del pabellón 11 del Messe de Frankfurt se abre y el ruido de los motores sorprende. Es una enorme construcción cerrada, que cuenta con toda una pista para automóviles nada convencional: los autos corren sobre las cabezas de los asistentes. Acá juega de local el Grupo BMW, con sus marcas MINI y Rolls Royce que flanquean la entrada, como antesala al plato fuerte: los nuevos estrenos con el sello de la marca de Munich.

Veloces, los automóviles corren por la pista ubicada en el techo del recinto, mientras los asistentes pasean entre los estrenos mundiales: la nueva generación del BMW X1, más robusto y con mayor capacidad todoterreno; la renovación de su sedán compacto Serie 3, el más vendido de su historia, y el siempre lujoso Serie 7, que introduce nueva tecnología –inédita en la industria automotriz–, como un sistema que permite estacionar el auto de manera autónoma, sin conductor. Sólo algunos ejemplos de lo que viene.

Porque el IAA (Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt, en su traducción del alemán) es un referente indiscutible tanto por el rol que cumple Alemania en la historia y en el negocio automotor, como por la calidad de estrenos y conceptos. Eso, además del volumen de visitantes que a su cierre, el 27 de septiembre, espera exhibir: más de un millón de personas.

 

Juego de gigantes

Casi a dos kilómetros del lugar que ocupa BMW –lo que da una idea de las dimensiones de esta muestra– está el pabellón 2. Acá es el logo de Mercedes-Benz el que recibe a los visitantes. En tres niveles, con 9.000 metros cuadrados, lo más nuevo de la marca de Stuttgart se despliega de manera espectacular.

Acá se enfrentan por primera vez al público y a las cámaras de más de 10.000 periodistas, la nueva generación de la Clase A, que desde su lanzamiento en 2012 recibe su primera renovación. También conoce los flashes la variante coupé de la Clase C, con diseño de gran dinamismo, que adquiere más deportividad con su Mercedes-AMG C 63 AMG Coupé. La Clase S da la bienvenida a su versión descapotable de cuatro plazas, y su variante de alto desempeño: Mercedes-AMG S 63 4Matic Cabriolet. Desde el futuro lejano parece venir el concepto IAA (Inteligent Aerodynamic Automobile), que explora la posibilidad de que un auto varíe su forma externa en función de su uso y desempeño aerodinámico.

Entre BMW y Mercedes-Benz se encuentra el ágora. Una suerte de construcción móvil hiperfuturista, donde reside la casa de Ingolstadt: Audi. Una experiencia visual que incluye una pared de hielo, sus estrenos colgados de las paredes y un despliegue visual que lleva al espectáculo automotor a un nuevo nivel.

Protagónico fue su nuevo A4, su sedán compacto que vuelve más agresivo, con nuevos ópticos y frontal para su quinta generación que renueva motores y experiencia de conducción. Además, en línea con las tendencias, ofrece todo un nuevo paquete de equipamiento de conectividad y asistencia de conducción de vanguardia, como control crucero adaptativo, que permite sortear tráfico denso, casi sin la intervención del conductor que sólo le corresponde –con este sistema activo– dirigir al vehículo. El futuro de Audi, en tanto, se ve representado por el e-Tron, que promete conocer la calle en 2018, y cuenta con tres motores eléctricos para un total de 496 caballos de fuerza.

 

La industria responde

Al menos tres tendencias claras fueron claves en Frankfurt 2015: el avance arrollador de los SUV en todo el mundo; la inclusión progresiva de alta tecnología tanto en seguridad activa, sistemas de asistencia a la conducción y en conectividad (con cualidades similares y complementarias con los smartphones), además del futuro de la tecnología híbrida, que devino en alta performance más que en autos ecológicos.

En primer lugar, el avance imparable de los SUV. Al nuevo BMW X1 mencionado anteriormente, se suma el primer utilitario deportivo de Jaguar, un muy bien logrado F-Pace, que por primera vez saca a la marca británica del individualismo de sus sedanes y deportivos, para llevar el dinamismo de la casa del felino hacia las familias. Volkswagen, por su parte, también hizo lo suyo con el nuevo VW Tiguan, que llega con nueva plataforma, menos peso y una variante híbrida enchufable.

Entre las nuevas tecnologías, la moda es la conectividad. Desde el nuevo MINI Clubman, hasta el nuevo sistema de control gestual de BMW, pasando por el nuevo Porsche 911, que se integra a smartphones para ofrecer una experiencia conectada total.

Finalmente, la tecnología híbrida que durante la primera década del siglo llegó como una solución limpia y eficiente, hoy se convierte en un estandarte de la deportividad extrema, principalmente por el torque inmediato y extremo que ofrecen los motores eléctricos, además de las restricciones de emisiones. Esta tendencia ha generado conceptos como el Porsche Mission E, de 600 caballos de fuerza, que promete acelerar de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos.

En la misma línea se presentó el Peugeot Fractal, con carrocería crossover, bajísimo consumo y alto performance. Tradicional, si es que es aplicable este adjetivo a un híbrido, es la última generación del ecológico más vendido en la historia, el Toyota Prius, que se renueva tanto en lo estético como en su sistema motriz. •••