[tweetable]Google pretende vender sus automóviles autónomos a todos los usuarios [/tweetable]que lo deseen, pero antes de conceder ese permiso, los reguladores de California quieren que el gigante tecnológico demuestre que son seguros. Google promovió un proyecto de ley en 2012 que hizo de California uno de los pocos estados en autorizar los automóviles sin conductor. […]

  • 16 noviembre, 2015

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[tweetable]Google pretende vender sus automóviles autónomos a todos los usuarios [/tweetable]que lo deseen, pero antes de conceder ese permiso, los reguladores de California quieren que el gigante tecnológico demuestre que son seguros.

Google promovió un proyecto de ley en 2012 que hizo de California uno de los pocos estados en autorizar los automóviles sin conductor.

El Departamento de Vehículos Automotores de California debía escribir las reglas de conducción para el 1 de enero pasado, pero casi un año después, todavía no lo ha hecho.

Si los sensores y el poderío computacional pueden conducir mejor que los seres humanos, ¿necesitan un volante y pedales? ¿Hará falta que haya una persona dentro del vehículo? Google responde que no a ambas preguntas.

Los reguladores no quieren que los culpen por demorar la llegada de los autos robot que pueden ver más lejos, reaccionar más rápidamente y que además no corren excesivamente, textean ni se adormecen.

Han insistido tanto a Google como a los fabricantes tradicionales que también desarrollan la tecnología a que les informe los datos sobre la seguridad de sus vehículos, pero las compañías competidoras no están dispuestas a revelar secretos.

Aunque todavía falta para que los vehículos autónomos estén disponibles a todo el público, Google insinuó en 2014 que deseaba venderlos abiertamente ya en 2016, probablemente empezando con empleados fuera de su pequeño cuerpo de expertos en la materia.

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