Daraprim es una pequeña píldora, muy parecida a la aspirina, creada en 1960 para tratar la toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa que afecta a los pacientes con un sistema inmunológico debilitado, como los pacientes con VIH, quienes han tenido un tratamiento con quimioterapia y algunas mujeres embarazadas. Hasta hace un tiempo, una caja de Daraprim costaba […]

  • 22 septiembre, 2015

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Daraprim es una pequeña píldora, muy parecida a la aspirina, creada en 1960 para tratar la toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa que afecta a los pacientes con un sistema inmunológico debilitado, como los pacientes con VIH, quienes han tenido un tratamiento con quimioterapia y algunas mujeres embarazadas. Hasta hace un tiempo, una caja de Daraprim costaba US$13.50, pero el mes pasado aumentó un 5.500% a US$750.

La razón de esta repentina alza se debe a que Turing Pharmaceuticals adquirió recientemente Daraprim de otro fabricante de medicamentos. Luego de que la noticia de que el alza del precio de esta píldora estuviera en primera plana del New York Times, Martin Shkreli CEO de la compañía farmacéutica, defendió la decisión.

“¿Por qué era necesario aumentar el precio del Daraprim tan drásticamente?” Preguntó Don Dahler, un corresponsal de CBS News a Shkreli.

“Bueno, depende de lo que usted defina como drasticamente. Pero fue porque no era rentable con el precio anterior, por lo que cualquier empresa de venta estaría perdiendo dinero. Y a este precio es un beneficio razonable. No es excesivo en absoluto”, respondió Shkreli.

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Esta subida de precios de Daraprim es, básicamente, la historia acerca de las políticas de precios de medicamentos exclusivos en Estados Unidos, que permite a los fabricantes de éstos fijar sus propios precios, maximizando los beneficios de la misma manera que cualquier vendedor de un bien manufacturado haría.

En cambio, en Europa, Canadá y Australia, los gobiernos ven el mercado de la salud esencialmente no competitivo y fijan el precio como parte de un proceso burocrático.

En el caso de Turing Pharmaceuticals, que ahora producen la mejor cura para la toxoplasmosis, saben que hay consumidores cuyas vidas dependen, literalmente, de comprar su producto, y de esto habló Shkreli en una entrevista con Bloomberg.

“Sabemos que en estos días los productos farmacéuticos modernos y medicamentos contra el cáncer pueden costar US$ 100.000 o más”, dijo el CEO. “Daraprim sigue costando poco en comparación con sus compañeros.”

Pero la verdadera razón por la indignación del caso Daraprim no es solo que una compañía farmacéutica decidió cambiar el precio de esta píldora, sino que la pregunta es por qué otras empresas no se están aprovechando de la política farmacéutica estadounidense y si seguirán los pasos de Turing, elevando los precios de forma drástica.

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