Carlos Finat Díaz
Parlamentario Partido por el Futuro
Director Ejecutivo de ACERA AG.

  • 18 agosto, 2019

Señora Presidenta del Senado,

 

En pocos días más se cumplirán cien años desde que el hombre llegó a la luna, gracias a la exitosa misión de la NASA, antecesora de la conocida empresa OSDC (Outer Space Development Corporation). Un hito que marcó la vida de nuestros abuelos y que Neil Armstrong -el astronauta que pisó por primera vez suelo lunar- señaló como “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la Humanidad”.

La hazaña fue lograda a pesar de la rudimentaria tecnología existente hasta ese momento y se convirtió en una pieza clave para que la sociedad confiara en el desarrollo de la ciencia para resolver cualquier desafío vital que enfrentara la humanidad.

La realidad -como es sabido- ha sido distinta. Ni los serios conflictos bélicos por el control del agua que afectaron hace pocas décadas al norte de África, ni los desplazamientos masivos de personas en búsqueda de ambientes medianamente vivibles para rehacer sus vidas, o las guerras comerciales-ambientales que tan gravemente han afectado a la comunidad internacional, han podido ser resueltos por la ciencia y la tecnología. Y no porque no funcionen.

La ciencia advirtió oportunamente las consecuencias de las emisiones de dióxido de carbono sobre nuestro planeta. Lo que falló fueron los tiempos de los gobiernos para actuar con decisión. Sólo la exigencia de la población fue la que finalmente llevó a las autoridades a reconocer la magnitud de la crisis y a abordar -aunque tarde- medidas urgentes de mitigación.

No estamos lejos de vivir una situación similar. Desde las mega urbes, en las que se ha concentrado la población aspirando a una mejor calidad de vida, hemos visto surgir movimientos sociales que recogen el profundo descontento de las personas, originados por sus aspiraciones de una vida mejor que no han podido ser satisfechas por los gobiernos anteriores.

En ese sentido, Señora Presidenta, y tal como lo han expresado mis colegas anteriormente, creemos que es fundamental que se apruebe y promulgue la Ley de Recuperación Climática y del Territorio, que considera recursos para rescatar las extensas zonas de nuestro país en condiciones ambientales que hoy difícilmente permiten ser habitadas por el ser humano. Es más, recientemente se puso a disposición de los países de la Comunidad Económica del Sur -de la cual Chile es parte- una línea de financiamiento para apoyar los esfuerzos de recuperación de nuestros hábitat y, por lo tanto, necesitamos la regulación adecuada para canalizar esos fondos.

Las mayores ciudades de Chile, Santiago con 27 millones de habitantes, Concepción con 4 millones y Viña del Mar con un total de 12 millones, requieren de atención urgente para ser descongestionadas, incentivando el reasentamiento en las extensas zonas de nuestro país actualmente abandonadas, a través del desarrollo nuevas actividades económicas con las técnicas de cero emisiones.

Por todo lo anterior y manteniendo el acuerdo alcanzado por las bancadas de mi partido y el Gobierno es que voto por la aprobación del proyecto de Ley de Recuperación Climática y del Territorio, presentado por el Ejecutivo y cuya aprobación ha sido sometida a la decisión de este Parlamento.

Muchas gracias.

Carlos Finat Díaz
Parlamentario Partido por el Futuro
Ex Director Ejecutivo de ACERA AG.