Aunque queda mucho camino por recorrer, en las firmas nacionales el proceso de adaptación hacia la transformación digital ya está en marcha. Las velocidades eso sí son muy distintas: las pymes van más rezagadas. Los principales frenos son el miedo al cambio y la inversión requerida.
Aquí, 13 claves para entender el fenómeno.
Por Fernando Vega.

  • 27 febrero, 2019

Ya no es una opción, sino que una obligación. Las empresas deben afrontar la transformación digital para desenvolverse en un mundo global gobernado por las nuevas tecnologías. En todo el mundo y Chile no es la excepción, las firmas están buscando cómo abordar sí o sí estos cambios si quieren sobrevivir.

El país se sitúa en el primer lugar del Índice de Valor Económico Digital (VED) de América Latina, según un estudio de Accenture y Oxford Economics, por su capacidad de adopción de tecnologías digitales, aceleradoras y talento. Como iniciativa estratégica, la transformación digital resulta clave para la mayoría de las empresas. Algunas ya han iniciado su viaje, mientras que otras lo están apenas comenzando.

De acuerdo con ese informe, la economía digital representa ya el 22,2% del PIB nacional, lo que equivaldría a unos 55 mil millones de dólares. 

Otro estudio, el Índice de Transformación Digital de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y PMG, da cuenta de una importante diferencia entre las pymes y las grandes empresas en el proceso.

La incorporación a nuestras vidas de la Internet de las Cosas y la Inteligencia Artificial (AI) ha generado que las decisiones se tomen más rápido y es probable que una organización no sea capaz de responder con la misma velocidad de la demanda, coinciden diversos informes sobre transformación digital.

Una ventaja importante para la transformación digital es la infraestructura con que cuenta el país en materia de ancho de banda internacional, cobertura  y fibra óptica. En los próximos años, se prevé que los costos de acceso se reduzcan y aumente la velocidad de conexión. Ello será clave para el despegue de la Internet de las Cosas y sus múltiples aplicaciones en los negocios y la vida diaria.

La información está fluyendo en grandes volúmenes de datos y detrás de cada uno de ellos hay un cliente o ciudadano tomando una decisión.

Una iniciativa estratégica

La revolución digital no se va a detener y la competencia en el mercado, tampoco. Por lo tanto, no hay lugar para quedarse quieto. En cada empresa hay luces y sombras, oportunidades y amenazas. La implantación de soluciones digitales conlleva cambios en el modelo de negocio e impacta en la posición competitiva.

La transformación digital implica modificar los modelos de negocio actuales y generar otros nuevos, replantear los procesos de trabajo, adaptar y crear nuevos productos y servicios, y adecuar la manera en cómo se comunican y relacionan las empresas y sus clientes, consumidores, proveedores y el Estado.

“Se puede conseguir un mayor impacto económico mediante la correcta combinación de inversiones digitales ajustadas para cada economía en particular”, indica el informe de Accenture y Oxford Economics.

Lo que no es

Abrir una cuenta en una red social o crear una página web no es transformación digital. Puede que sea un cambio en la dirección correcta, pero este proceso implica implantar soluciones digitales.

No basta con desarrollar un canal online, informatizar procesos o declararse digital sin haber realizado todos los cambios que ello implica.

La definición de transformación digital es diferente para cada empresa, pero en general se basa en la aplicación de tecnologías digitales a los procesos existentes. Transformar es convertirse en otra cosa y normalmente esa otra cosa se espera que sea innovadora o creativa.

La clave del liderazgo

Hasta ahora, eran los departamentos de ventas o marketing y los de IT los que capitaneaban el proceso, generando avances en la definición y elaboración de protocolos y formas de trabajo. Pero según coinciden los expertos, la alta dirección es clave. “El liderazgo es la variable más importante a lo largo del proceso de transformación digital, es la que impulsa el proceso”, recalca el informe de la CCS y PMG.

Ello exige a las gerencias y dirección entender la forma en que algunas tendencias como blockchain, inteligencia artificial o realidad aumentada impactarán en el negocio.

Cuestión de tiempo

Hay que tener claro que la transformación digital a gran nivel es lenta y nunca se hará de una sola vez. Es continua, gradual e imparable. Se trata de un proceso en el que se va involucrando, poco a poco, a toda la empresa. Regularmente se parte con pequeños cambios, identificando áreas de mejora de menor tamaño.

Un estudio publicado por MIT Sloan Management Review en colaboración con Deloitte alerta que de nada sirve comprar herramientas colaborativas, si luego no existe una cultura que privilegie compartir información o si no existe transparencia en la comunicación interna de la compañía.

Son demasiados elementos y personas en cada unidad productiva, como para creer que solo la adquisición de nuevo software pondrá a la compañía en la cima.

En ese sentido, el desarrollo de talento, dice el documento, debe estar en el horizonte de la transformación digital. Su conclusión es que para que las empresas puedan acometer el reto de la transformación digital no solo deben contratar a las personas adecuadas, sino que conseguir su fidelidad y apoyarlas para que puedan desarrollar sus capacidades.

Costos

Según una encuesta que en 2017 realizó Accenture Technology Vision, solo dos de cada diez empresas chilenas estaban invirtiendo en tecnologías digitales para desarrollar su estrategia de negocio y cinco de cada diez habían realizado desembolsos específicos para algunos procesos u operaciones.

“Para salir del nivel analógico no se requiere una gran inversión en tecnología”, sostienen la CCS y PMG. De acuerdo a su estudio, en materia de tecnología las empresas deben hacer primero el desembolso básico, que les permite salir del nivel analógico con una inversión relativamente menor y luego, una mayor inversión para alcanzar niveles superiores.

El mismo informe recuerda que es un error muy común pensar que la transformación es solo tecnológica. Por lo mismo, si el proyecto está bien enfocado y resuelto debería generar economías de escala, mayores ventas e incremento de la productividad.

El cliente

La experiencia del cliente no se puede dañar. Un comprador exigirá el mismo nivel de calidad y servicio a un canal digital que a uno presencial. El acceso a la información, la agilidad del trámite y la oferta de  servicios y soluciones deben ser únicos en una compañía. Cualquier esfuerzo de transformación digital puede resultar inútil, si no se cambia también la experiencia en los puntos de contacto presenciales.

La “customización” empuja a las empresas a cumplir con el ritmo de lo que demandan sus consumidores, a través de la personalización de aplicaciones, soluciones de pago móvil y online y el uso de herramientas de análisis.

Arrimaq y la Internet de las Cosas

Arrimaq es una empresa que se dedica al arriendo y venta de maquinarias para bodegas y está potenciando I_Site, un software de gestión de flotas desarrollado por Toyota Material Handling, que permite monitorizar el uso de los equipos y el rendimiento del operador en tiempo real. 

La meta de la firma es cerrar el primer semestre de este año con el sistema instalado en 800 máquinas.

El I_Site monitorea transversalmente la operación de cada equipo, permitiendo la generación de información y soporte necesario para los clientes para reducir costos e incrementar su productividad. El sistema recopila datos de la máquina y de la utilización de los operarios, y los transfiere a intervalos determinados por el usuario a un servidor central, donde luego se puede acceder a los datos por Internet.

Seguridad en riesgo

Es imprescindible que cualquier proyecto de digitalización garantice la máxima seguridad para los clientes y la empresa. Las presiones de tiempo o económicas por subirse al carro de la tranformación digital no pueden condicionar la seguridad de las compañías, indican numerosos informes al respecto.

El corazón funcional del negocio, sus operaciones y sus datos administrativos y financieros deben estar protegidos.

Un informe sobre ciberamenazas a nivel global, realizado por la compañía de seguridad Thales en 2018 con investigadores y expertos de nueve países, indica que casi la totalidad de las empresas que están inmersas en su transformación digital están utilizando y dejando expuestos datos sensibles de la compañía a su entorno.

Las pymes

El nivel de transformación varía sustancialmente en función del tamaño. A mayor dimensión, más avanzado está el proceso. Las pymes, eso sí, van a la cola, con la excepción de las startups, que nacieron con ADN digital y deben enfrentar otros retos. El estudio de la CS y PMG indica que “al revisar los resultados por tamaño de la empresa, se aprecia que las grandes tienen un promedio que supera en más de 11 puntos en su Índice de Tranformación Digital al resultado de las pymes”. Este documento resume la información y gradúa el avance de cada empresa en el proceso a través de dimensiones que consideran la cultura digital, la tecnología, digitalización, liderazgo y estrategia.

Asimismo, revela que las microempresas nacionales se encuentran principalmente en los niveles iniciales de evolución, mientras que las grandes firmas se concentran en los niveles intermedios de su plan para la digitalización. Los principales frenos son el miedo al cambio y la inversión requerida.

Tres pilares

El informe de Accenture y Oxford Economics sostiene que los países necesitan realizar ajustes a la inversión en tres pilares clave: talento, tecnologías y aceleradores. El primero mide la experiencia de la fuerza de trabajo especializada y el uso de tecnologías digitales; mientras el segundo considera el stock de capital TIC y el tercero, parámetros tan variados como la visión digital del gobierno, el acceso a la financiación o el nivel regulatorio de una economía.

De acuerdo con su análisis, si Chile dirige la inversión hacia esos tres pilares, se podría dar un impulso al crecimiento y aportar 14 mil millones de dólares adicionales a la economía. “De este modo, en 2021 el PIB chileno podría alcanzar los 295 mil millones de dólares y la optimización sumaría un 1% adicional por año al crecimiento económico”, sostiene el documento.

2019, año clave

La digitalización no es solo una oportunidad para las empresas, sino también para toda la economía. En enero, el presidente Sebastián Piñera firmó el instructivo de transformación digital que exige que los organismos públicos realicen planes para que el 100% de los servicios que brindan sean digitales al 2023.

Con su implementación, el Estado ahorrará más de 1.440 millones de dólares al año y aunque el 87,4% de los hogares chilenos tiene acceso a Internet, solo un 30% de las personas hace trámites digitales con el Estado.

“La Inteligencia Artificial (IA) y big data jugarán dos roles fundamentales este año. Gracias a la primera, las marcas van a ofrecer una mejor experiencia a todos sus clientes, mientras que para nosotros, los especialistas en marketing, el big data nos va a ayudar a construir campañas muy personalizadas”, prevé el director de iProspect en Latinoamérica, Philippe Seignol.

Infraestructura, la ventaja de Chile

Según el Índice Global de Conectividad de Huawei (GCI) de 2018, el país se mantiene –por cuarto año consecutivo, y desde que se comenzó a elaborar este ranking– como el país más conectado de Latinoamérica y número 33 en el mundo.

Datos de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) indican que si se consideran los accesos móviles y fijos, la penetración de internet llega a 108 accesos por cada 100 habitantes.

La entidad gubernamental ya comenzó los estudios de la red 5G, la que se proyecta que comenzará a implementarse en 2020.

Cambio climático

Todos los analistas auguran un futuro brillante en el que, gracias a la tecnología, el mundo podrá producir de manera más eficiente, sostenible y respetuosa con el medioambiente. Industria 4.0, Industria Conectada, Tienda Inteligente, Transporte Autónomo o Trabajador Digital Conectado son conceptos ya habituales y presentes en la mayoría de los planes de inversión y desarrollo en los distintos sectores.

Tecnologías como cloud computing, 5G o Internet de las Cosas también proporcionan maneras innovadoras y creativas de impulsar una acción climática positiva. Un informe de la Iniciativa Global de Sostenibilidad Electrónica (GeSI) dice que el sector tecnológico podría ayudar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% para 2030, al hacer posible que las empresas y los consumidores utilicen y ahorren energía de forma más inteligente.

El rol de consultor

Un estudio de McKinsey sostiene que en la transformación digital de las organizaciones existen elementos vitales como que una firma sea ágil, capaz de adaptarse a grandes cambios de manera rápida, tomar el cambio como una oportunidad y poner el foco en desarrollar una propuesta de valor centrada en el cliente.

Ello, porque muchas veces las organizaciones cometen el error de pensar que los consultores tienen las respuestas y soluciones a todos los problemas empresariales, olvidando que quien mejor conoce el negocio a transformar es la propia compañía. Las consultoras podrán hacer su mejor trabajo, cuando el mandante tenga claro qué quiere conseguir.

El nuevo trabajador

Grandes empresas como GE, Fujitsu, TATA o más especializadas como DAQRI, están lanzando al mercado soluciones que permiten un contacto online continuo entre el trabajador y los centros de operación. Y todo gracias a los wearables o dispositivos conectados a Internet.

Las grandes firmas de tecnolgía prevén que la misma tecnología de relojes o pulseras inteligentes tendrá una importante aplicación en el contexto profesional, especialmente en lo relativo a la siniestralidad laboral. Cascos y visores inteligentes proporcionarán información sobre el estado de la fuerza de trabajo en las instalaciones para identificar fuentes de calor, radiación o calidad del aire y también entrenar equipos.

La educación digital

Según la encuesta Casen 2017, el colegio es uno de los lugares donde se está digitalizando rápidamente la experiencia educativa. Ejemplo de ello son los 10 millones de dólares de facturación de la plataforma Colegium, que con 20 años en el mercado, presencia en ocho países y mil colegios, permite a través de una plataforma conectar a padres, profesores, administrativos y alumnos, tarea que antes quitaba más del 40% de las horas de trabajo de los maestros. Según los datos que maneja esta empresa, en los últimos cinco años la digitalización de la educación ha crecido en 1.000%.

Hoy, esta firma chilena se ha transformado en la más grande del continente en prestar este tipo de servicios, y proyectan facturar 15 millones de dólares en 2019.