“Una joven promesa”, así se define Ernesto Rodríguez burlándose de sí mismo. Lo de joven aplica porque con 87 años, el profesor derrocha energía mientras conversa del relativo valor del dinero, de la importancia del eros, de política y de filosofía. Lo de promesa, dice, es “porque siempre se pensó que yo iba a ser una persona muy importante. Y fui un cómico de la feria”.

  • 15 marzo, 2018
Fotos: Verónica Ortíz