Una vez que finalice la cuarentena, ofrecerán solo sandwiches -en un comienzo- para acelerar la rotación de las mesas en los dos locales que tiene la firma e implementará un servicio de retiro en el local.

  • 8 julio, 2020

Nunca, en sus 75 años de vida, el restaurant de comida alemán «Elkika» había tenido su cocina pausada por tanto tiempo. La firma, que nació en 1945 en Hernando de Aguirre 47 en la comuna de Providencia, permanece cerrada desde el 18 de marzo a causa de la pandemia. No obstante, el restaurant comienza a preparar su futura reapertura, con la implementación de medidas sanitarias y nuevos servicios como retiro en el local.

El dueño de Elkika y tercera generación en tomar las riendas de la firma, Máximo Picallo, cuenta que hace tres semanas -tras la publicación del protocolo de reapertura para el sector elaborado por el Ministerio de Economía – junto a su esposa e hijos, empezaron a pensar cómo habilitar el local para la reapertura.

Picallo comenta que trabajan en la incorporación de códigos QR en las mesas para que los clientes escaneen visualicen el menú, medida que también será aplicada en el segundo local que la firma tiene en calle Diego de Velázquez en Providencia, el que abrió sus puertas en 2005. «También mandamos a hacer láminas de plástico para ubicar en la barra y en la caja, para separar a los clientes del personal», dice.

El empresario gastronómico y presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga), espera poder reabrir los locales a fines de agosto para volver a generar ingresos, ya que están totalmente parados desde marzo, no se volcaron al delivery como otros locales del rubro.

«Solo en ventas hay pérdidas en $ 1.800 millones, lo más probable es que este año no tengamos utilidades. Teníamos ahorros y los locales son propios, en ese sentido ha sido menos complejo. No quisimos entrar en el delivery porque no lo teníamos desarrollado, no quisimos hacer algo a última hora y a medias», señala Picallo.

La firma ha debido continuar pagando las dos patentes comerciales y las seis patentes de alcohol que poseen, «en promedio un negocio pequeño paga entre $ 4 y $ 5 millones al semestre en patentes, en nuestro caso es mucho mayor «, afirma Picallo.

En ese contexto, en abril se acogieron a la Ley de Protección al Empleo y suspendieron los contratos de los 60 trabajadores que operan en los dos locales.

Sólo sandwiches

El empresario cuenta que están trabajando en un conjunto de medidas sanitarias para la reapertura. Están elaborando un manual interno para sus trabajadores, integrarán sistemas de sanitización -alcohol gel y limpieza de zapatos-, y modificarán la carta, pasando de ofrecer platos preparados a sólo sándwiches, al inicio. «La carta será diferente porque pretendemos mejorar la velocidad de rotación de las mesas», dice el ejecutivo.

Además, distanciarán en un metro las mesas de ambos locales, que tienen capacidad para 180 personas cada uno, y proyectan que la afluencia de clientes disminuya un 30%.

Y una vez se levante la cuarentena, planean debutar con un servicio de de retiro en local y para eso, están preparando los nuevos packaging.

Picallo estima que la inversión en todas estas nuevas medidas alcanza un total de $ 4 y $ 8 millones.