Por: Gabriela Gerpe, Abogada Universidad de Chile, Magíster (c) en Derecho del Trabajo y Seguridad Social, Universidad de la República, Montevideo, Uruguay. Socia de Saavedra & Compañía.

  • 2 abril, 2019

De acuerdo al último Informe de la Comisión Mundial de la OIT “Trabajar para un futuro más prometedor”, se ha hecho presente la preocupación sobre la pérdida de trabajo de los trabajadores que no cuenten con las competencias necesarias para adecuarse a las nuevas formas de empleo, en el contexto del desarrollo tecnológico y la automatización.
En este sentido, dentro de las recomendaciones de la OIT, se señala como pilar fundamental invertir en las capacidades de las personas, haciendo un claro llamado a los Gobiernos a implementar sistemas efectivos de capacitación, el establecimiento de un sistema que proporcione a los trabajadores tiempo y ayuda financiera para aprender, como así mismo, el acceso a una educación de calidad.

El Gobierno, alineándose con las recomendaciones de la OIT, y reconciendo que los procesos de formación de los trabajadores son fundamentales dentro de las políticas públicas, ha anunciado dentro de su agenda laboral, la modernización del Sistema Nacional de Capacitación y Empleo (Sence), permitiendo de esta forma la inclusión de los trabajadores al mundo tecnológico y digital. En el marco de este anuncio, el Presidente Piñera concluyó que “el nuevo Sence mira hacia adelante, mira este mundo nuevo, mira esta revolución tecnológica, mira esta revolución digital y aspira a preparar a nuestros trabajadores para ser ciudadadanos de primera clase, en la nueva sociedad del conocimiento y de la información”.

En este contexto, la propuesta de modernización del Sence considera como un foco esencial la preparación de los trabajadores para los trabajos del futuro, creándose instancias de capacitación en talento digital y nuevas tecnologías, contemplando también cursos tecnológicos en línea y ferias de empleo en el área digital. Otro foco esencial de la propuesta, apunta a exigir resultados concretos en empleabilidad y productividad, lo cual implica un cambio al modelo actual, con el objeto de asegurar que las capacitaciones se realicen efectivamente y tengan los resultados deseados.

La transformación digital es un hecho. Por esto es necesario adecuar las competencias de los trabajadores a los nuevos escenarios laborales, que permita desarrollar las habilidades que se adapten a los requerimientos de un mundo laboral inmerso en el desarrollo tecnológico. Para ello, es necesario un trabajo en conjunto de los distintos actores del mundo laboral, que genere procesos efectivos de formación profesional de los trabajadores, permitiendo así su permanencia en el empleo, como también que las empresas puedan implementar los cambios estratégicos, que mejoren sus sistemas de producción y optimización de recursos, o cualquier otro desafío que se propongan, logrando con esto, que ambas partes obtengan beneficios de los procesos de capacitación.