Bajo esta premisa, los cerca de 40 asistentes a Becoming de Energía, reflexionaron sobre los desafíos de avanzar hacia fuentes generadoras más limpias. Les preguntamos a algunos de ellos, cuáles son las decisiones y acciones que, a su juicio, deben tomarse hoy para transitar con éxito hacia una economía libre de carbono. Esto respondieron.

  • 22 noviembre, 2018
Bajo esta premisa, los cerca de 40 asistentes a Becoming de Energía, reflexionaron sobre los desafíos de avanzar hacia fuentes generadoras más limpias. Les preguntamos a algunos de ellos, cuáles son las decisiones y acciones que, a su juicio, deben tomarse hoy para transitar con éxito hacia una economía libre de carbono. Esto respondieron.

Álvaro Fischer, presidente de Fundación Ciencia y Evolución

“Los países deben establecer una modalidad para hacer el ‘phasing out’ de las generadoras a carbón en un plazo determinado.

Se debe impulsar la electromovilidad y el uso de energía no carbonizada para cargarlos, de preferencia durante el día, para aprovechar la energía solar como fuente de esa recarga.

Continuar con el desarrollo del fuel cell y el hidrógeno como fórmula para los vehículos más pesados como camiones y buses (eventualmente barcos y aviones), generando hidrógeno con energía solar.

Continuar con el I+D para definir los nuevos materiales más eficientes que sirvan de placas solares fotovoltaicas, en particular aquellos que permitan la generación distribuida, esto es, sobre las paredes o ventanas de los hogares, oficinas o departamentos.

Finalmente, establecer un impuesto al carbono, calculado por comisiones independientes y técnicas, que desincentiven crecientemente su uso hacia el futuro”.

 

Claudio Seebach, presidente ejecutivo de Generadoras de Chile

“La electricidad es probablemente una de las principales oportunidades para transitar a una economía baja en carbono resiliente al clima. Y Chile está avanzando aceleradamente en esta línea. Con una irrupción masiva de nueva generación como el viento y el sol, fuentes en las que además Chile es inmensamente rico, estamos recuperando nuestra vocación renovable. Durante este año, mediante un acuerdo voluntario de las empresas y el gobierno, se estableció que no se desarrollarán nuevas centrales a carbón en Chile, y se inició un diálogo para establecer las condiciones para un proceso gradual de retiro de esta tecnología. Según los últimos estudios impulsados por Generadoras de Chile, se estima que pasaremos de los actuales 43% de generación renovable a un 75% en 2030, y por primera vez será el sol la principal fuente de energía eléctrica. Para lograr ese objetivo, debemos avanzar en mejoras regulatorias que nos permitan contar con mayor flexibilidad del sistema eléctrico y así sostener el crecimiento de las energías renovables.

De esta manera, la electricidad surge como el energético que más rápido se está descarbonizando, en línea con la ambición del Acuerdo de París de lograr mantener el aumento de temperatura dentro del rango de 1,5 °C. Hoy, solo cerca del 20% del consumo final de energía es electricidad, mientras que casi el 60% son derivados del petróleo. Avanzar en la electrificación del transporte, industria y otros usos actualmente intensivos en combustibles fósiles permitirá aprovechar esta dinámica virtuosa de descarbonización de la electricidad, para transitar con éxito a una economía libre en carbono”.

 

Carlos Finat, director ejecutivo de Acera

“En primer lugar, es necesario que la economía reconozca el costo real de las emisiones de carbono para todas las fuentes, fijas y móviles.

Asimismo, creemos que son necesarias las políticas públicas que impulsen el reemplazo del carbón, la gasolina, el diésel y la leña en usos tales como generación de calor industrial, calefacción doméstica, cocción de alimentos y transporte, por mencionar los principales. En todas esas aplicaciones, la energía eléctrica es un excelente reemplazo de dichos combustibles, siempre cuando esa electricidad sea generada mediante fuentes renovables y limpias.

De la misma manera, es importante que todas las acciones e inversiones que se tomen desde el ámbito de la sustentabilidad, la eficiencia energética y el desarrollo de las energías renovables se consideren de esa manera, como una inversión, y no como un ‘gasto’ adicional, que es –lamentablemente– la visión que aún manejan algunas grandes industrias en la actualidad”.

 

Julián Nebreda, presidente de AES Gener Sudamérica

“El nombre del Becoming 2018: “El futuro de la energía es nuestro”, es una muestra de las acciones que debemos tomar. Hoy debemos ejecutar las acciones que nos permitan vivir en un mundo más sustentable a fututo. AES Corporation ya dio un primer paso, al anunciar hace pocos días su compromiso de reducir su intensidad de dióxido de carbono en 70% al 2030, a través de la incorporación de energías renovables y otras tecnologías. Al integrar energía proveniente del sol, agua y viento se desplazará sistemáticamente el uso de los combustibles fósiles, con la consiguiente disminución de los precios de la energía y se reducirán las emisiones de CO2, lo que está en línea con nuestra misión de mejorar vidas acelerando un futuro energético más seguro y sustentable”.

 

 

Nicola Borregaard, gerenta de EBP Chile

“Como orientación de primer orden, tener metas claras y más ambiciosas de las que tenemos actualmente como compromiso nacional. Más claras y ambiciosas, en el sentido de definir un porcentaje de reducción en términos absolutos y no en términos de intensidad de emisiones (en relación con el crecimiento del PIB), como lo tenemos al momento.

Segundo, poner énfasis en el trabajo público-privado en los grandes temas: integración de energías renovables y eficiencia energética, transporte (no solo eléctrico, sino primero que todo peatonal, bicicletas y público; incluyendo también una voz fuerte para lo que es la gestión de carbono en el transporte aéreo), infraestructura y edificios bajos en carbono, y minería verde.

Tercero: integrar el sistema financiero en el desafío: fomentar bonos verdes, bancos orientados a inversión en proyectos bajos en carbono, sacar gradualmente inversiones carbono-intensivas del portafolio de las AFP.     

Y cuarto, y muy importante, avanzar en educación y en descentralización a todo nivel, porque la descarbonización requiere de una mentalidad de responsabilidad de cada uno de los ciudadanos y, al mismo tiempo, de un empoderamiento correspondiente.