En 2013 Eugenio Ponce Lerou, ex presidente de SQM, encargó un libro con la historia de la firma. Tras el escándalo de las boletas el proyecto quedó congelado, pero ahora, a raíz del aniversario de los 50 años de la compañía, finalmente será lanzado. Julio Ponce, ex controlador de la empresa, participó en el relato, pero sus menciones son escasas. Patricio Contesse, ex gerente general, optó por no colaborar.

  • 11 octubre, 2018

Estuvo guardado durante tres años.

A principios de 2013 Eugenio Ponce Lerou, entonces gerente comercial de SQM y actual asesor de la compañía, contactó a un excolaborador de la firma, Patricio García, quien fue gerente comercial para América Latina y también de Asia, para proponerle un proyecto: escribir un libro que abarcara la historia completa de la minera y de la industria del salitre, desde sus orígenes hasta hoy. 

García estuvo durante un año entero investigando y otro completo dedicado a escribir. A principios de 2015, el libro estaba listo. Tras recibir el texto, Eugenio Ponce –conocido en SQM “por manejar la historia al revés y al derecho, con detalles y anécdotas”– lo revisó, pero tras conversarlo con el gerente general, Patricio de Solminihac, decidieron congelar el proyecto. “No era el momento”, indican en la firma, y agregan: “Habían empezado las acusaciones por las boletas, la contingencia estaba complicada, y no era adecuado lanzar nada”. 

El equipo esperaba una buena ocasión para publicar el documento que, literalmente, quedó guardado en un cajón. Recién a fines del año pasado, mientras planeaban cómo celebrar los 50 años de SQM, reflotaron la iniciativa. 

Los ideólogos del proyecto lo releyeron y se reunieron con la periodista Carolina Díaz, exeditora de revista Paula y socia de Memoria Creativa, firma que se dedica a hacer este tipo de trabajos. En diciembre, ella, junto a su equipo de 60 personas, viajó a la faena en la II Región para conversar con Eugenio y todos los vicepresidentes. Ese fue el sello final del libro que, además de incluir diálogos de los protagonistas y episodios desconocidos, da a conocer expresiones internas del día a día de la compañía, como por ejemplo, el “penseque”, palabra que usan en los momentos de creación o “inventiva”.

¿Y dónde está Julio?

Es parte de la rutina de SQM llevar a clientes y socios a conocer el salar de Atacama y las oficinas que la firma tiene en el norte de Chile. “En varios de esos paseos se generan conversaciones y todos quieren conocer cómo partió todo”, indica Patricio García, agrónomo y quien trabajó 20 años en la minera. En 2013 jubiló y se convirtió en asesor de relaciones públicas. Desde ese puesto, era común que fuera él quien guiaba las visitas a terreno en la II Región, las que terminaban en largas tertulias.

El mandato que le dio Eugenio Ponce fue contar todo sobre la industria del salitre; la historia del guano, del caliche; el rol de John T. North, “el Rey del salitre”; de los hermanos Guggenheim, los auges del mercado, el salitre sintético que destronó a Chile, la chilenización en la época de Frei Montalva y la nacionalización en el gobierno de Salvador Allende; la conversión del nitrato de sodio en nitrato de potasio; la compra del salar de Atacama (donde estaba el cloruro de sodio), el auge de la empresa y la revolución del litio.

 

En un principio, desde SQM optaron por omitir el nombre de Julio Ponce Lerou y el de Patricio Contesse de la publicación. Querían evitar problemas luego del escándalo de las boletas que emitía la empresa para financiar la política. En el caso del ex gerente general de la firma, la Fiscalía pidió en julio pasado una pena de siete años de presidio mayor en su grado mínimo por los delitos tributarios que habría cometido entre 2009 y 2015, al que se suman multas por más de mil millones de pesos y la inhabilitación absoluta para ejercer cargos públicos. Julio Ponce, en tanto, si bien no ha sido investigado en el caso boletas, se ha visto salpicado por el escándalo, lo que le valió incluso dejar el control y la cabeza de la compañía. Por eso, el mandato inicial de la empresa fue “no nombrarlos” en el libro. 

Pero, finalmente, y tras una larga reflexión, decidieron incluirlos. “Son parte esencial de la historia”, aclaran desde SQM. Eso sí, llama la atención que a pesar del protagonismo que tuvieron en los hechos, las menciones son escasas. Del excontrolador se habla en exactamente cinco oportunidades, mientras que del exejecutivo, en solo dos.

Sobre Ponce, desde la firma explican que aparece en tres instancias clave: “La primera en 1981, cuando, recién nombrado presidente de SQM, trae a Patricio Contesse y a Eugenio Ponce, y se produce un completo cambio de la compañía que estaba muriendo. Ya se había cerrado Victoria. Y la orden presidencial era cerrar ordenadamente Pedro de Valdivia y María Elena, sin perder plata. Y ahí interviene Contesse, quien decide vender activos, como el edificio del salitre, entre otros prescindibles, a fin de ahorrar costos y sacar la empresa a flote”.

La segunda vez que lo mencionan es en el capítulo que trata la guerra del yodo. “Era un subproducto importante porque entregaba muchos ingresos. Y estábamos perdiendo porque no producíamos yodo pril. Ahí fue clave el rol de Julio”, indica Patricio García, quien agrega que también se destaca el trabajo de Ponce Lerou cuando se explica la decisión de comprar los derechos del salar de Atacama a Corfo. “La idea de pagar por el salar es de Julio. ‘No tenemos plata, cómo vamos a comprarlo’, le preguntamos, a lo que Julio respondió: ‘¿Cuánto pueden ofrecer los gringos?’ ‘Entre 5 y 7 millones de dólares’, respondimos. ‘Ofrezcamos 12. Pero paguemos en cuotas. Paguémoslo de 1 millón cada año’”, recuerda un colaborador de la firma, quien añade: “Si no hubiéramos comprado el salar, Soqui cerraba al día siguiente. No teníamos el cloruro de potasio que necesitábamos para hacer el nitrato de potasio. Le compramos a Amax y Molimet sus derechos, que equivalían a un 75%. El resto era de Corfo”. En total, se le menciona en siete páginas, de las 239 que tiene el libro.

Para reconstruir aquellos pasajes, Julio Ponce fue entrevistado largamente. Por su parte, Contesse prefirió no participar. De hecho, no aparece ni en los agradecimientos.

Otras omisiones que llaman la atención son la relación de Ponce con el gobierno militar, en particular con Augusto Pinochet, de quien fue yerno. Tampoco se describe cómo llegó al control de la empresa, ni se mencionan los conflictos judiciales por el Caso Cascadas, con Corfo, ni el episodio boletas. “No nos metimos en el tema político. Tampoco es la historia de SQM. Precisamente por eso el título es La reinvención de la industria del salitre. Si agregamos las boletas, ahí es empezar lavado de imagen. Y no es la idea”, dicen. Tampoco se habla de Kowa, la japonesa con la que Ponce controló por años la minera no metálica, ni los altos y bajos con PCS, sus socios canadienses. “Ese es otro libro, uno sobre la verdadera historia de SQM, que se escribirá, pero no todavía”, aclaran desde la empresa.

Mientras, la publicación –en la que se invirtieron 65 millones de pesos– ya está en imprenta: habrá 3.000 copias en español, 500 en inglés y el lanzamiento será la primera semana de diciembre en Antofagasta. Esto ocurre justo cuando el periodista Víctor Cofré, subdirector de La Tercera, termina un libro sobre Julio Ponce que pretende lanzar este año. Ahí, su foco serán justamente los capítulos que el libro de la empresa omite.