La prueba aquella que hace temblar a los estudiantes de Derecho –que generalmente se encierran meses para aprender a recitar artículos- está hoy en el centro del debate sobre la calidad de los abogados. Mientras ronda la idea de hacer un examen único nacional para estandarizar el nivel de los profesionales, le preguntamos a un grupo de universidadades –tradicionales y privadas- en qué están con el examen de grado de Derecho. Si soplan vientos de cambio o si las cosas siguen igual. En la Universidad de Chile, por ejemplo, mantienen el formato de examen oral y público, pero el estudiante puede consultar los códigos y la Constitución mientras responde al examen. Por ahora, no pretenden modificar el formato pues, según el director de pregrado, Alvaro Fuentealba, “es la única instancia evaluativa en que el estudiante tiene una visión de conjunto de las instituciones fundamentales del Derecho”. En la Universidad Católica tampoco se han introducido modificaciones mayores. Lo que sí ha variado es la cédula, a la cual desde 2011 se incorporó el Derecho Canónico. Pero es en los planteles privados donde el tradicional examen de grado es más cuestionado. Tanto la Universidad del Desarrollo como la Diego Portales han optado por incluir la resolución de casos dentro de la interrogación. “A ningún abogado un cliente le va a preguntar los requisitos de una institución, sino que le va a pedir que resuelva el caso”, explica Pablo Rodríguez, decano de la facultad de Derecho de la UDD. Aquí, entregan un caso al alumno con una hora de anticipación para que pueda consultar todos los textos que estime conveniente y, luego, resolverlo de manera oral. En la Diego Portales, desde 2005, el estudiante debe resolver por escrito dos casos. Quienes aprueban su informe escrito se someten posteriormente a un examen oral ante una comisión de profesores. “El promedio de duración de los estudios de Derecho en las facultades chilenas es de 18,1 semestres, según el ministerio de Educación. Nuestra facultad, en cambio, está entre las que presentan una menor duración, con 16,5 semestres”, puntualiza el decano, Juan Enrique Vargas. Desde 2007 la Universidad Adolfo Ibáñez toma el examen de grado por escrito. La interrogación consiste en un problema hipotético de Derecho Civil y otro de Derecho Procesal Civil y los estudiantes pueden tener alguna legislación a la vista. “La necesidad de hablar bien es tan necesaria como la de escribir. La imagen que uno tiene es la del litigante disertando en tribunales, pero buena parte de los abogados hace las cosas por escrito”, explica Rodrigo Correa, decano de la facultad de Derecho de la UAI, escuela que, con esta nueva modalidad, también ha logrado reducir a la mitad el tiempo promedio de graduación de los egresados. En la Universidad de Los Andes y en la Finis Terrae, en tanto, el examen de grado sigue el conducto tradicional, pero no se cierran a introducirle modificaciones, de ser necesarias. “Obviamente, estamos en proceso de analizar, de acuerdo a la nueva economía y a la competencia, la posibilidad de readecuar nuestro examen de licenciatura, como complemento a lo doctrinario que, para mí, sigue siendo lo básico”, aclara Miguel Schweitzer, decano de la facultad de Derecho de la Finis Terrae.

  • 24 marzo, 2011

La prueba aquella que hace temblar a los estudiantes de Derecho –que generalmente se encierran meses para aprender a recitar artículos- está hoy en el centro del debate sobre la calidad de los abogados. Mientras ronda la idea de hacer un examen único nacional para estandarizar el nivel de los profesionales, le preguntamos a un grupo de universidadades –tradicionales y privadas- en qué están con el examen de grado de Derecho. Si soplan vientos de cambio o si las cosas siguen igual.

En la Universidad de Chile, por ejemplo, mantienen el formato de examen oral y público, pero el estudiante puede consultar los códigos y la Constitución mientras responde al examen. Por ahora, no pretenden modificar el formato pues, según el director de pregrado, Alvaro Fuentealba, “es la única instancia evaluativa en que el estudiante tiene una visión de conjunto de las instituciones fundamentales del Derecho”. En la Universidad Católica tampoco se han introducido modificaciones mayores. Lo que sí ha variado es la cédula, a la cual desde 2011 se incorporó el Derecho Canónico.

Pero es en los planteles privados donde el tradicional examen de grado es más cuestionado. Tanto la Universidad del Desarrollo como la Diego Portales han optado por incluir la resolución de casos dentro de la interrogación. “A ningún abogado un cliente le va a preguntar los requisitos de una institución, sino que le va a pedir que resuelva el caso”, explica Pablo Rodríguez, decano de la facultad de Derecho de la UDD. Aquí, entregan un caso al alumno con una hora de anticipación para que pueda consultar todos los textos que estime conveniente y, luego, resolverlo de manera oral.

En la Diego Portales, desde 2005, el estudiante debe resolver por escrito dos casos. Quienes aprueban su informe escrito se someten posteriormente a un examen oral ante una comisión de profesores. “El promedio de duración de los estudios de Derecho en las facultades chilenas es de 18,1 semestres, según el ministerio de Educación. Nuestra facultad, en cambio, está entre las que presentan una menor duración, con 16,5 semestres”, puntualiza el decano, Juan Enrique Vargas.

Desde 2007 la Universidad Adolfo Ibáñez toma el examen de grado por escrito. La interrogación consiste en un problema hipotético de Derecho Civil y otro de Derecho Procesal Civil y los estudiantes pueden tener alguna legislación a la vista. “La necesidad de hablar bien es tan necesaria como la de escribir. La imagen que uno tiene es la del litigante disertando en tribunales, pero buena parte de los abogados hace las cosas por escrito”, explica Rodrigo Correa, decano de la facultad de Derecho de la UAI, escuela que, con esta nueva modalidad, también ha logrado reducir a la mitad el tiempo promedio de graduación de los egresados.

En la Universidad de Los Andes y en la Finis Terrae, en tanto, el examen de grado sigue el conducto tradicional, pero no se cierran a introducirle modificaciones, de ser necesarias. “Obviamente, estamos en proceso de analizar, de acuerdo a la nueva economía y a la competencia, la posibilidad de readecuar nuestro examen de licenciatura, como complemento a lo doctrinario que, para mí, sigue siendo lo básico”, aclara Miguel Schweitzer, decano de la facultad de Derecho de la Finis Terrae.