Ramiro Alfonsín abre las declaraciones del primer día del procedimiento de reorganización bajo el Capítulo 11.

  • 28 mayo, 2020

A las 11 de la mañana de este jueves en Nueva York, Ramiro Alfonsín, CFO de Latam Airlines, comenzaba su presentación ante la corte de bancarrota de esa ciudad, donde hará una detallada descripción del estado de la compañía, según una extensa declaración de 85 páginas disponible en el expediente del caso.

En ella explica que la firma es líder en América Latina, donde el 40% de los pasajeros que viajan dentro de la región en 2019 lo hicieron en sus naves.

Con 42.000 empleados, hasta antes de la crisis realizaba 1.400 vuelos por día, transportaba 74 millones de pasajeros por año (89% de los ingresos) y movía 900.000 toneladas de carga anuales. En 2019 generó ventas por más de US$ 10 mil millones y más de mil millones de dólares de flujo de caja operativo después de inversiones.

Las filiales acogidas al Capítulo 11 tienen un efectivo total de US$ 707 millones y los afiliados no deudores tienen una posición de US$ 621 millones, detalló.

En la presentación de Alfonsín graficó la baja en la operación que los llevó a tomar la decisión de recurrir al procedimiento norteamericano, con la mayoría de sus filiales, a excepción de Brasil, Argentina y Paraguay.

Sobre el primero de estos países, el ejecutivo detalló que no descartan buscar una salida judicial en Brasil, aunque estaban en negociaciones con el gobierno para obtener recursos. Pese a que quedó fuera de la reorganización financiera en EEUU, los afiliados no deudores de Latam en Brasil son de particular interés para el grupo, dado el tamaño de sus operaciones y la base de clientes. La decisión de dejarlos fuera -explicó Alfonsín- se tomó en base a que tienen un menor arrendamiento y financiamiento flota y menos obligaciones de deuda directa.

Sin embargo, -agregó- si las condiciones económicas no mejoran o las discusiones en curso con el gobierno no resultan fructíferas, podría ser necesario buscar alivio en un procedimiento formal. Del total de US$ 7.570 millones de obligaciones financieras, US$ 457 millones vienen de este país.

Flota y menor demanda

La flota de Latam consta de 35 aviones de su propiedad, así como 187 aviones bajo arrendamientos financieros y otros 98 bajo arrendamientos operativos, detalló Alfonsín. Además, hay otros 20 arrendados o financiados directamente por afiliados brasileños no deudores. Además, la empresa tiene acuerdos existentes para comprar 44 aviones Airbus, seis Boeing y un carguero B777, con entregas entre 2020 y 2026.

Dado el clima económico actual y las proyecciones sobre la demanda de pasajeros a raíz de la pandemia, Alfonsín dijo que Latam prevé tener un excedente de aeronaves en su flota y buscará entablar negociaciones con vendedores de aeronaves, prestamistas y arrendadores para remediar ese excedente.

En esto, detalló, se consideran varias alternativas para solucionarlo, porque, por ejemplo, la firma paga del orden de US$ 44 millones mensuales en alquileres de naves.

Las protecciones del Capítulo 11

En la audiencia inicial del procedimiento, el que podría tomar 180 días para concretarse, la empresa solicitó una serie de medidas de alivio. Algunas de ellas son de corte operativo, como reunir las notificaciones que deben hacer los deudores, ya que son varias las filiales que se acogieron al procedimiento, o ampliar plazos para presentar listas de activos y pasivos de las sociedades, dada la compleja red de empresas que forman parte del grupo, algunas de las cuales no están en el proceso.

Además, pide que se emita una orden que informe a todas las partes interesadas en los derechos y obligaciones que implica el proceso, así como que Latam Airlines podrá seguir operando y negociar y realizar transacciones comerciales normales, dado que existe el riesgo de que algunos actores de los 29 países donde están presenten desconozcan la naturaleza del procedimiento en curso.

También pide mantener el sistema de manejo de caja de la compañía, que incluye 375 cuentas bancarias en distintos países, así como pagar los sueldos de cerca de 17.000 empleados.

Otro punto, clave para la operación, es que Alfonsín pidió autorización para ir pagando a vendedores de insumos críticos de la operación, lo que de no realizarse podría afectar el desarrollo del negocio. Esto incluye temas como proveedores de seguridad, servicios de vuelo y de aeropuerto, etc. Se estima que esto implica del orden de US$ 190 millones en gastos.

Así, se describen una serie de pagos que es necesario mantener, como acuerdos críticos o gastos relacionados con el programa de fidelidad, que será clave para mantener la lealtad de los pasajeros.