En agosto de 2017, el abogado chileno Evan Epstein (40) –que vive hace 14 años en Estados Unidos– estaba de visita en Chile dictando un curso de Derecho en la Universidad Católica, cuando recibió el llamado de Eduardo Bitran. El vicepresidente ejecutivo de Corfo quería reunirse con él para hablar sobre SQM, empresa con la […]

  • 23 febrero, 2018

En agosto de 2017, el abogado chileno Evan Epstein (40) –que vive hace 14 años en Estados Unidos– estaba de visita en Chile dictando un curso de Derecho en la Universidad Católica, cuando recibió el llamado de Eduardo Bitran. El vicepresidente ejecutivo de Corfo quería reunirse con él para hablar sobre SQM, empresa con la cual Corfo mantenía un arbitraje, y analizar opciones para que Julio Ponce Lerou saliera del gobierno de la minera no metálica.

Por esos días Epstein armaba Pacifica Global, una consultora especializada en temas de gobierno corporativo, anti-corrupción y derechos de accionistas, con casa matriz en San Francisco. En la reunión, el jurista le comentó que a nivel internacional existían distintas maneras de lidiar con controladores, pudiendo separarse el control político del económico y que la tendencia era fijar plazos o condiciones de término de éste a través de “sunset provisions”, una práctica común en EEUU. “En esa época Uber estaba con el problema de su CEO Travis Kalanick, y de esta forma le quitaron la conducción de la empresa”, ejemplifica Epstein.

Tras el encuentro, el abogado regresó a California y sostuvo varias reuniones telefónicas con Bitran, quien logró un acuerdo entre ambas compañías en enero pasado. En el contrato se puso como condición esencial la pérdida de control de parte de Julio Ponce Lerou y sus familiares directos, entre otras mejoras de gobierno corporativo, a cambio de una mayor cuota de litio. Ese acuerdo hoy está siendo cuestionado por los pueblos originarios que presentaron un recurso de protección que fue admitido por la Corte de Apelaciones. En él piden que se deje sin efecto el acuerdo que permitirá a la minera estar presente en el salar hasta el 2030.

Pero el rol de Epstein no terminó ahí. En una conversación con Arthur Rock, algo así como el padre del venture capital, surgió la idea de contactar a Tesla. “Cuando le conté lo que estaba pasando en Chile y que Potash decidió vender su 32% de participación en SQM, Rock me dice ‘esto le tiene que interesar a Elon Musk’”, cuenta.

A través de Stanford, donde el chileno había sido director ejecutivo del centro de gobierno corporativo, contactó a los directores de la empresa. Pero fue después de la visita del emprendedor sudafricano a Chile en diciembre, cuando Epstein le pidió una reunión directamente. El 13 de enero Bitran y su equipo se reunió durante cinco horas con un equipo de Tesla, en los headquarters de la compañía en Palo Alto.

“La idea era ofrecer a Tesla la posibilidad de invertir o comprar litio a largo plazo, pero eso se remitió a SQM que es el productor”, explica. “También le planteamos que la entrada de un socio como ellos sería muy bueno para el país. En eso he tratado de ayudar, aunque no es tan fácil. Hay una batalla legal sobre el control de la empresa”, agrega.

Tras las conversaciones, la compañía de Elon Musk estaría ahora discutiendo un posible acuerdo de compra de litio y de inversiones con valor agregado con SQM.