La nueva presidenta del Colegio de Abogados, Leonor Etcheberry, dice que quiere aumentar el número de mujeres y jóvenes en la entidad, y que el gremio participe en los grandes debates del país. “No pretendemos ser un colegio callado y poco participativo”, indica.

  • 15 agosto, 2019

El lunes 12 de agosto fue el primer consejo de Leonor Etcheberry como presidenta del Colegio de Abogados.

La profesional, egresada de la Universidad de Chile, integrante de la Corte Suprema y experta en derecho civil y de familia, fue elegida como cabeza de la entidad la última semana de julio. Su lista, “De vuelta al colegio”, ligada a la DC, llegó a un acuerdo, que consiste en que ella liderará el Colegio dos años y luego asumirá por otros dos Héctor Humeres, gremialista, socio de Arthur, Humeres, Mejía, Toloza & Cía.

Por coincidencia, ambos trabajan en el mismo edificio en Miraflores: él, en el piso 12 y ella, en el 17. Eso sí, aclara de inmediato la jurista, “esta oficina es prestada”.

En 2018, tras 25 años, Etcheberry dejó de hacer clases en la Universidad Diego Portales, y entonces decidió terminar su tesis de doctorado en Derecho de Familia en la Universidad Autónoma de Madrid. Intentó hacerlo en un escritorio en su casa, pero reconoce, “fue imposible”. Se acercó a su amigo, Gastón Gómez, socio de Gómez, Pallavicini y García, para pedirle un espacio en su estudio. Desde ahí, comenzaron las conversaciones con otros abogados que la animaron a ser presidenta del Colegio. “Este iba a ser mi año de descanso. Me equivoqué”, comenta riendo.

Su sello

Leonor es una de las cinco hijas del abogado Alfredo Etcheberry. Pese al ejemplo del patriarca, asegura que su inclinación por el derecho no viene de ahí. “Hasta el último año escolar (estudió en el Colegio Jeanne D’Arc y La Girouette) quise ser doctora. Al final, y por lo mucho que me gustaban los ramos humanistas, opté por Derecho”, asegura.

Sobre la polémica que tuvo al Colegio de Abogados en medio de la discusión, es enfática: “Ya fue, ya pasó, llegamos a un acuerdo y ahora hay que mirar para adelante”.

-¿Sospechó que terminaría usted como presidenta?

-Era difícil, había que consensuar. Pero el hecho de haber sido elegida vicepresidenta antes, daba una posibilidad de que mi nombre fuera mejor para buscar un consenso que, quizás, el de otro. Mi lado sí quería que fuera yo. Entonces, si se buscaba un acuerdo, mi nombre podía ser.

-En una entrevista a Capital, Elisa Walker, de Libertades Públicas, dijo que el Colegio estaba fuera de las discusiones relevantes del país. ¿Coincide?

-Hace mucho tiempo que no participé del Colegio más que votando. Pero claro, de repente perdimos esa influencia. No podría decir cuándo. Pero dejó de ser referente. Dentro de los abogados no recurríamos al organismo para pedir opinión, ni tampoco este entraba en el debate de temas importantes. Eso pasó. Ahora vamos a tener que ver qué ocurre y cómo lograr consensos para que sea referente en ciertos temas, porque a mí, al menos, me parece raro que el Colegio de Abogados no manifieste una opinión. Para eso hay que lograr consenso dentro y salir a opinar.

-¿Por qué no pasaba? ¿No había interés?

-Puede ser, pero no quiero decir eso. Lo que pasa es que muchos temas son conflictivos porque entre los abogados hay posturas diversas. ¡Somos abogados, no nos olvidemos! Y si no se logra consensuar, y no hay acuerdo, mejor que no se diga nada.

-¿En qué temas ha faltado la voz del Colegio?

-En varios. Y además, las comunicaciones funcionan mal. Por ejemplo, en la crisis de los jueces, el Colegio dio una opinión. Lo que pasa es que la difusión es muy mala, esa es otra cosa que tenemos que mejorar. Hay temas en los que nuestra opinión no debe faltar y debiéramos participar. Por ejemplo, en la discusión de si en el TC hay modificaciones y en la elección de jueces.

-¿Qué sello quiere darle a su gestión?

-Me importa mucho el tema de la mujer, los jóvenes y la infancia. Como país, tenemos una gran deuda con la infancia y podríamos promoverla. Hay una comisión de familia. Quizás debiéramos cambiar el nombre a infancia. No sé. Pero sí quisiera que en las instancias donde se discutan los proyectos, el Colegio tenga una voz. Me hubiera gustado que en el proyecto de Sename, hubiéramos participado. Parece que ahí no nos llamaron para opinar. En otras instancias de tipo económico, entiendo que sí. Lo lógico es que uno vaya al Congreso para dar una visión desde el Colegio de Abogados.

-¿Y con respecto a la mujer?

-Quiero seguir con lo que ya se empezó. Las mujeres se topan con más problemas en el ejercicio profesional, por eso hay que tratar que el Colegio no sea visto como hasta hace poco, que era un lugar de los hombres. Había dos consejeras, y el logro ahora es que son 7 de 12, bastante mejor. Vamos a tratar que el Colegio de Abogados sea 50/50 en su composición, tal como lo es la carrera hoy en día.

-¿Y los jóvenes?

-Hay un problema que está instalado en toda la comunidad jurídica que es la cantidad de abogados que juran. No se sabe si todos vienen bien instruidos ni si todos van a tener trabajo. El Colegio de Abogados está muy preocupado de eso. Eso por una parte. Y para atraer gente no hay que tener al Colegio callado. A los jóvenes no les interesan los que no opinan. ¿Para qué voy si ahí no pasa nada?

 

“Hoy, este es un Colegio que no se mueve”

-Hoy el perfil del colegiado se asocia más al abogado que es socio de un estudio. ¿Quiere revertir eso?

-Esa era la idea antigua de un colegio de abogados. Si miras los grandes estudios, todos están colegiados. Por eso hay que atraer a todas las mujeres, a los jóvenes, y tenemos que darles cabida a los que ejercen la profesión en forma bastante más solitaria. De acuerdo con los estudios que se han hecho, los abogados que trabajan en las grandes oficinas no alcanzan ni el 10% del total de los profesionales. Entonces no es la mayor representatividad, pero es la parte que se interesó en participar. Claro, dijimos, no hay mujeres, pero tampoco hicimos mucho por incorporarnos antes.

-¿Hay alguna otra medida, además de entrar en temas de debate, para atraer a más abogados?

-En las propuestas de programa propusimos que la entrada al Colegio vuelva a ser sin pago. Hay que buscar la manera, tal vez pagar una cuota proporcional al ingreso. Porque, para la profesión no debe dar lo mismo estar colegiado o no. Es bueno estar sujeto al control ético. Debiera ser un plus y una garantía que recibe el que recurre a un abogado.

-¿Cómo evalúa a su antecesor?

-No sé lo que hizo. No puedo opinar, sería injusto. Porque yo estaba dedicada a la universidad. No le vi hacer nada malo.

-Recién dijo usted que el Colegio de Abogados no se metió en debates importantes. ¿No es una crítica a él?

-Bueno, hay gente a la que no le gustan los temas conflictivos. Tenemos que sentarnos a conversar para saber si hay una mayoría que prefiere un Colegio de Abogados más callado y menos participativo. El lado nuestro no pretende eso.

-¿Y si el consejo opta por ese estilo más sobrio?

-¡Bueno, los entusiasmamos! Además, tengo un excelente vicepresidente que apoya lo que queremos hacer. Hoy, este es un Colegio que no se mueve, hay que moverlo. Es EL Colegio de Abogados, no nos olvidemos.

-¿Arturo Alessandri le dio algún consejo?

-Que tenga mucha suerte (ríe). Bueno, Héctor, que va a ser presidente después, es un gran aporte. No debiera haber conflicto. Lo que pasa es que para algunos, el conflicto es opinar distinto. Si es eso, estamos en problemas. Hay algunos a los que no les gusta la disparidad de opiniones, y eso no es lo lógico.