Carlo Siri es uno de los socios del emblemático restaurante ubicado en la Alameda. La semana pasada envió, junto a otros locatarios de la llamada “zona cero”, una misiva a los parlamentarios pidiendo un acuerdo para evitar un segundo estallido social al momento de reabrir. Dice que está evaluando trasladar el local a otra comuna y agrega: “Por mucho crédito y subsidio que nos den, cuando se acabe esta pandemia si no podemos operar no sirven de nada”.

  • 18 mayo, 2020

Tres semanas atrás, los locatarios de restoranes y bares aledaños a la llamada “zona cero” se pusieron en contacto. Álvaro Jadue, presidente de la agrupación gremial Barrio Bellavista, les propuso a las AG de distintos vecindarios que se vieron afectados por el estallido social, y ahora por la pandemia, enviar una carta a los parlamentarios con el objetivo de pedirles garantías de seguridad para poder reabrir sus restoranes, una vez que la crisis sanitaria lo permita. La misiva fue firmada por Alfonso Molina, representante de Lastarria; Marcelo Cicali, de Providencia; Francisco Barraza, de Bellas Artes; Marcela Bravo, de la Galería Crown Plaza; Jadue, y Carlo Siri, socio de La Fuente Alemana, y presidente de la AG Barrio Plaza Italia.

Hace una semana enviaron el documento. Solo recibieron la respuesta de tres parlamentarios: Luciano Cruz Coke, Sebastián Torrealba y Jorge Alessandri. Desde el gobierno, el ministro de Economía, Lucas Palacios, los contactó para agendar una reunión que se concretará mañana a las 3 de la tarde, vía remota.

La Fuente Alemana ha sido el símbolo más patente de la destrucción del lugar. A mediados de abril, su dueño, Carlo Siri tomó la decisión de suspender el contrato de todos sus empleados y acoger a sus trabajadores a la Ley de Protección del Empleo, cerrando las puertas sin fecha para una reapertura y acumulando pérdidas por más de 200 millones de pesos que se arrastran desde octubre de 2019. En estas condiciones puede aguantar dos o tres meses, reconoce. Más no.

“Estamos agradecidos con la cercanía que hemos tenido con las autoridades, pero lamentablemente por mucho crédito y subsidio que nos den, cuando se acabe esta pandemia si no podemos operar, no sirven de nada”, señala a Capital. Y agrega: “Si no hay una señal clara de que vamos a poder hacerlo, esta es la guinda de la torta del fin de la zona”.

En el intertanto, relata, el local ha funcionado con delivery, que algo le ayuda. “Pero para que funcione tendría que hacer un despido masivo. Nosotros tenemos 38 trabajadores y para que el negocio dé -ni siquiera para tener una súper rentabilidad- tendría que tener diez trabajadores tope”, señala.

-¿Cuáles son los pasos a seguir?

-Postular a los créditos Fogape y tratar de buscar alternativas. En la carta se plantea que si nosotros vamos a seguir en la misma vorágine que estábamos entre el 18 de octubre y el 20 de marzo, con manifestaciones violentas todos los días, de lunes a domingo, la verdad es que tendríamos que abandonar el barrio.

-¿Dónde se irían?

-Lo más probable es que hacia Las Condes. No tenemos locales vistos, no hemos podido salir a buscar tampoco. Es una decisión que se tomará con todos los socios.

-¿Y después de eso?

-Desgraciadamente, quizás la Fuente Alemana se acabe. Si es que no llegamos a nada se podrían desperdigar los socios y lo más probable es que los que llevamos la administración, la familia Siri, abramos otro local y que seguramente no se llamará Fuente Alemana.

-¿Cuán probable es que eso ocurra?

-Como están las cosas hoy en día, todo puede ser. Ese es el problema, no hay nada cierto. Imagínate que si volvemos a abrir de todas formas será con menos personal ya que no podremos atender a la misma cantidad de clientes.

En el epicentro

Siri dice que extraña el barrio cívico, histórico y turístico que representaba para él plaza Italia. “En la Fuente Alemana había personas de todos los niveles socioeconómicos. Eso se perdió. Si queremos que el barrio sea lo mismo, aparte de trabajar con guantes y mascarillas, debemos pacificar la zona. Porque si el estallido vuelve, es mejor ni sacar números, solo debemos cerrar e irnos. Si pedimos créditos y no podemos volver trabajar por las manifestaciones, ¿qué vamos a hacer?”, advierte.

-¿En concreto qué espera de las autoridades?

-Yo creo que esto no es solo pega del gobierno, sino de toda la clase política. Todos deben pronunciarse. El gobierno debería ser taxativo y quizás apoyar más a Carabineros. Obviamente hay que ver las necesidades sociales que se están levantando, pero eso se ve en el Congreso, no destruyendo la calle. Yo veo impresentable que chilenos tomen de rehenes a chilenos para obtener cosas. Y están haciendo eso, tomándose la zona y generando grados de terror.