Por Sergio Rademacher, gerente general Microsoft Chile

  • 21 junio, 2019

Cuando pensamos en la historia de la innovación humana, tecnologías como la rueda, el fuego o la electricidad no fueron innovaciones aisladas, sino aceleradores que impulsaron el progreso humano enormemente. Hoy estamos frente al que puede llegar a ser el acelerador más grande de todos: la Inteligencia Artificial.

El poder de los datos, la capacidad de la nube y avances en los algoritmos de reconocimiento de imágenes, de voz y de texto, hoy nos permiten hablar de una explosión sin precedentes. La tecnología está más cerca de nuestras vidas para amplificar las capacidades humanas y está cambiando radicalmente la manera de trabajar de sectores tan diferentes, como el retail, la banca, la industria de manufactura, las instituciones de salud, los gobiernos, las ONG o el agro. La clave es volver inteligentes los datos existentes para tomar mejores decisiones y potenciar a cada organización con inteligencia de negocios.

La Inteligencia Artificial puede además contribuir a resolver algunos de los problemas más difíciles que tenemos como sociedad y –sin lugar a dudas– trae oportunidades para el crecimiento económico de nuestro país. Según un estudio realizado con Cippec, si el país abraza esta tecnología completamente, podría tener un crecimiento anual del 6% de su PIB. La democratización de la IA tiene grandes potenciales, pero también nos pone frente a desafíos éticos.

Hace apenas semanas, Brad Smith, presidente de Microsoft Corp., visitó Chile. De su mano, Microsoft propuso la creación de la Convención Digital de Ginebra, con el fin de regular y restringir el uso de la tecnología por parte de los gobiernos, y en su libro The Future Computed: la Inteligencia Artificial y su papel en la sociedad propone seis principios éticos que hoy rigen el diseño de IA de Microsoft.

¿Cuáles son estos principios éticos? Creemos que tiene que haber Imparcialidad en el tratamiento de los datos; Confianza, la IA debe funcionar de manera fiable, segura y consistente; Privacidad y Seguridad, los sistemas deben cumplir con leyes de privacidad que requieren transparencia respecto de la recolección, al uso y al almacenamiento de los datos; Inclusión, las prácticas inclusivas de diseño ayudarán a que quienes desarrollan los sistemas entiendan y que nadie sea excluido; Transparencia, los sistemas de IA deben ser comprensibles porque impactan en la vida de las personas y es muy importante que ellas entiendan cómo se tomaron esas decisiones, y Responsabilidad, la gente que diseña e implementa sistemas de IA debe ser responsable por cómo operan esos sistemas.

Buscamos democratizar aún más la IA y que esta esté disponible para todos, pues puede ser el acelerador más grande del progreso y la innovación. Esto es clave si queremos que Chile crezca. Tenemos una oportunidad única: la Inteligencia Artificial y la nube se transformarán en los pilares de la economía digital en nuestro país.