La batalla entre las Carmelitas Descalzas y Energía Coyanco –empresa ligada a Juan Claro y socios de Embotelladora Andina– no termina. El 12 de mayo, la 5ª Sala de la Corte de San Miguel escuchó los alegatos de los abogados Alberto Cardemil y Juan Carlos Riesco Ruiz, representantes de Energía Coyanco, y de las Carmelitas, […]

  • 26 mayo, 2016

conflicto

La batalla entre las Carmelitas Descalzas y Energía Coyanco –empresa ligada a Juan Claro y socios de Embotelladora Andina– no termina.

El 12 de mayo, la 5ª Sala de la Corte de San Miguel escuchó los alegatos de los abogados Alberto Cardemil y Juan Carlos Riesco Ruiz, representantes de Energía Coyanco, y de las Carmelitas, Roberto Celedón. Los primeros piden una servidumbre de acueducto subterráneo, que requieren para construir la central para que su proyecto –una hidroeléctrica de pasada de 16 MW– pueda pasar por su terreno, mientras que las religiosas se niegan a aceptarlo. La sentencia de primera instancia –que se dictó en julio de 2015– estableció que la empresa podría levantar la servidumbre, pero a cambio, deberán pagar una indemnización, que si bien no se fija, debe ser equivalente a la compra de un predio nuevo, sumado a la construcción de un monasterio en otro lugar y al traslado de las religiosas.

El abogado de Coyanco, Alberto Cardemil, de Carey, apeló aquel fallo, cuestión que también hicieron las religiosas. La empresa pide que la justicia determine la indemnización que corresponde a la ley, mientras que las carmelitas exigen que se respete que el convento es un bien eclesiástico con clausura papal. De no llegar a acuerdo, será la Corte Suprema quien decidirá este asunto.