En 2017 nació el Colegio Virtual de Chile, que hasta el año pasado tenía 500 alumnos. Con la pandemia se inscribieron otros 700 estudiantes. «Para nosotros esta pandemia ha significado un enorme crecimiento en alumnos y podría ser una oportunidad para instaurar esta modalidad con más fuerza en el país», dice su fundador Óscar R. Aguayo.

  • 24 junio, 2020

No asisten a clases presenciales, tienen atención personalizada y no conocen físicamente a sus compañeros. El Colegio Virtual de Chile desde 2017 entrega educación remota a sus alumnos que cursan desde pre kínder hasta cuarto medio, con clases virtuales que pueden realizarse desde cualquier parte del mundo.

Apoderados en búsqueda de una educación no convencional, con más tiempo para el deporte o disciplinas artísticas, además de chilenos en el extranjero, son los que optan por este tipo de enseñanza. Uno de ellos es Claudia Iturriaga, mamá de Luis, quien cursa primero medio bilingüe en el establecimiento digital. “En octavo aprobó su examen final con un 6,4, siendo la nota más baja un 6,1. El trabajo ha sido increíble sobretodo porque ha subido el autoestima de mi hijo que se creía menos, pero con el sistema de la escuela está tranquilo y seguro”, dice su testimonio en el sitio web.

Óscar R. Aguayo (29) es penquista y profesor de enseñanza básica de la universidad Andrés Bello de Concepción. Luego de trabajar tres años en un centro de educación laboral para adultos vulnerables viajó en 2015 a Brasil y Colombia a especializarse en educación no convencional. Ahí conoció un sistema de enseñanza homeschool que no existía en Chile: clases virtuales en vivo, no pregrabadas. Apenas regresó al país puso en práctica lo aprendido y desde Concepción “abrió las puertas” del Colegio Virtual de Chile, el primero en entregar educación temprana montessori homeschool de manera online de Latinoamérica.

Los dos primeros años pregrabó las clases para los veinte alumnos que tenía matriculados. Luego comenzó a implementar un sistema de cursos en vivo, llegando a tener 500 estudiantes en febrero de este año, lo que lo transformó en la escuela online con más alumnos en vivo del país.

Las clases consisten en cuatro horas diarias, con las mismas asignaturas de un colegio tradicional: lenguaje, matemáticas, historia, ciencias e inglés. Incluso hay una modalidad bilingüe, aunque tiene un mayor valor. El arancel anual puede varias entre los $490.000 y $1.270.000 dependiendo el curso y la modalidad.

De la NBA a Dubái

La llegada de la pandemia hizo que entre abril y mayo se incorporaran más de 700 niños, llegando a 1.350 alumnos, lo que a su vez disparó el número de docentes, de 40 a 130. Por lo mismo, tras una serie de reuniones con la directiva, el colegio tomó la decisión de dividir a sus estudiantes en dos: los que se inscribieron antes del coronavirus -apostando a que son los más “fieles” y no abandonarán el colegio pasada la contingencia-, y los nuevos, de quienes esperan que regresen a la educación tradicional. «Para nosotros esta pandemia ha significado un enorme crecimiento en alumnos y podría ser una oportunidad para instaurar esta modalidad con más fuerza en el país», dice Aguayo.

El primer grupo, explica el fundador, está compone en un alto porcentaje por niños que sufrieron de violencia escolar, tienen síndrome Asperger, viven en el extranjero o son deportistas de alto rendimiento y no pueden compatibilizar el colegio presencial con sus entrenamientos. Este último es el caso de Benjamín Herrera, de Valdivia, el primer chileno en clasificar a la liga de básquetbol NBA en Estados Unidos y quien estudió en el colegio hasta antes de viajar al país norteamericano. “La mayoría de los niños deportistas tienen una modalidad de dos horas al día en la mañana, para poder practicar y luego destinar una o dos horas para sus actividades como tareas y guías”, dice Aguayo. Ahora son una veintena los niños seleccionados nacionales en diferentes disciplinas. Otros casos son de niños que participan del club Audax Italiano, Colo Colo y Universidad de Chile, en el fútbol.

Para los estudiantes de espectro asperger, agrega, el sistema es perfecto: son muy ordenados, cumplidores y necesitan seguir las reglas al pie de la letra. Por lo mismo, son los primeros en conectarse a las clases y en entregar sus trabajos.

Además, hay alumnos chilenos que viven en el extranjero. La mayoría están en Argentina y Estados Unidos, aunque hay un caso de un alumno en Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos.

Exámenes libres

Los cursos, de entre siete y diez niños, se rigen por el Ministerio de Educación pero no son aceptados como un colegio al no ser presencial. Por lo mismo, los niños deben realizar exámenes libres una vez al año y al establecimiento se le conoce como “empresa de educación a distancia”. La educación Waldorf, Montessori y online cae dentro de esta categoría. “En Chile la normativa legal vigente no permite a las instituciones virtuales ser consideradas un colegio. Por lo mismo o hay acceso a financiamiento estatal como TNE o becas JUNAEB”, remata Aguayo.