Por Carla Sánchez M. Por Verónica Ortíz Carlos Cardoen no habla de “este país”. Siempre ocupa la palabra “nuestro”. Porque si hay algo que lo enorgullece enormemente es la patria y los valores del pueblo chileno, tan perdidos, en su opinión, en el mundo actual. “La vida es mucho más que ganar plata”, suele repetir. […]

  • 16 mayo, 2014

Por Carla Sánchez M.
Por Verónica Ortíz

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Carlos Cardoen no habla de “este país”. Siempre ocupa la palabra “nuestro”. Porque si hay algo que lo enorgullece enormemente es la patria y los valores del pueblo chileno, tan perdidos, en su opinión, en el mundo actual. “La vida es mucho más que ganar plata”, suele repetir.

Para muchos, Cardoen, doctorado en Metalurgia en la Universidad de Utah, que hizo su fortuna con la venta de armas y explosivos, es el responsable de haber puesto a Santa Cruz en el mapa y de convertirlo “en el tercer referente turístico del país”, como afirma. Este pueblo del valle de Colchagua no tiene mar, tampoco elementos naturales o ancestrales que mostrar –como los moais o las Torres del Paine–, pero se ha encargado de sacarle lustre a la esencia campesina de la VI Región, “generando razones para que te vengan a ver”, sostiene.

Es un día martes cualquiera y en la boletería de su Museo de Colchagua, la galería privada más grande de Latinoamérica con 200 mil visitas anuales, ya se han cortado varias entradas. En el restaurant del hotel, los comensales disfrutan de los vinos de su Viña Santa Cruz. Y a sus 72 años Cardoen está “en la cresta de la ola, hasta que las velas no ardan”, bromea.

Atrás parece quedar el susto que vivió hace once años cuando le diagnosticaron un cáncer terminal, con un pronóstico de vida de tres meses. “Frente a la adversidad, siempre hay que arrancar para adelante”, asegura. En el ADN de este empresario, la “queja” no existe. No lo hizo cuando estuvo a punto de morir, ni tampoco cuando el terremoto arrasó con todo lo que había construido en años. Por eso, no entiende al empresariado local cuando se lamenta por la reforma tributaria. Cardoen está de acuerdo con ella, aunque cree que el Gobierno no debe ser talibán, que el programa “no es la Biblia ni el Corán” y que debe haber espacio para la discusión. No le importa decirlo. A este colchagüino de nacimiento lo que menos le complica es decir lo que piensa.

-Se ha generado un ambiente raro con toda la discusión de la reforma tributaria ¿o no?
-Sí, se ha enrarecido el ambiente y, lamentablemente, el Gobierno está ocupando tiempo en estas peleas de barrio, cuando hay cosas mucho más grandes que proyectar para Chile. Por un lado está la impermeabilidad que tiene la actividad productiva de querer pagar impuestos y, por otro, la poca participación que se le ha otorgado a los que van a ser afectados, para que expresen su opinión en torno a un tema tan importante.

-¿Qué le parece el video del Gobierno respecto a la reforma?
-Es un poquito fuerte, pero está en un lenguaje que la gente entiende. Cuando empiezas a hablar en términos económicos, restringes el público que lo recibe, por lo que hay que hablar en un lenguaje más popular. Tal vez en eso se les pasó la mano, pero también ha permitido que más gente entienda de qué se trata. Es un lenguaje más directo y eso no es malo.

-Pero decir, por ejemplo, que “quienes atacan la reforma tributaria son los poderosos de siempre”, ¿no genera odiosidad?
-La forma de hacerlo es incorrecta, pero estoy de acuerdo con el fondo, es decir, que los que tienen más ingresos deban pagar más. Quizás la palabra “rico” sonó un poco fuerte, pero si queremos crecer, ¡vamos poniéndonos, señores! Así como se reclama del Estado una participación más fuerte en generar infraestructura y condiciones para que exista la empresa, también la empresa tiene que responder cuando las necesidades de un país así lo requieren. Estamos frente a desastres naturales y cada vez los gastos son más grandes. Además, hay inequidades y, de repente, se les pasa la mano a estos organismos colectivos que hacen uso de recursos de todo el mundo. Desde los intereses que cobran las casas comerciales o a veces los bancos, hasta los impuestos.

-Usted está de acuerdo con el fondo de la reforma…
-Absolutamente.

-¿Está de acuerdo con la forma en cómo se está implementando? ¿Con la eliminación del FUT, por ejemplo?
-Primero, se debiera abrir la discusión y buscar mecanismos en los cuales los directamente afectados tengan una opinión o ideas para que el tema sea discutido. No es posible ser talibán y decir “las cosas se hacen así”. En los mismos integrantes de la Nueva Mayoría hemos visto que hay críticas en ese sentido, el programa no es una Biblia ni un Corán, es una base para realizar reformas y cambios, pero eso no quiere decir que sea inamovible o que no puedan participar o agregar matices el resto de los chilenos.

-¿Cree que la reforma tributaria tal como está planteada va a afectar la inversión extranjera en Chile?
-No. Eso es un mito. Chile ofrece condiciones que van mucho más allá del tema tributario. A nosotros se nos olvida el activo más importante que tiene nuestro país, que es el de la seguridad. ¡En Argentina expropian las empresas cuando la señora amanece resfriada! Eso es una total y completa falta de respeto a la inversión extranjera que aquí jamás se va a dar. La reforma tributaria es un tema que está siendo anunciado y claramente estipulado. Obviamente que resulta mejor para el inversionista que no le cobren impuestos, nadie quiere pagar más y es válido el derecho a pataleo, pero cuando las necesidades así lo requieren y se plantean en una forma en que todo el mundo entienda esto, hay que hacerlo.

-¿Los empresarios se quejan mucho, como plantea el profesor de Harvard Ricardo Hausmann?
-¡Por supuesto! Léete cualquier memoria de cualquier empresa y ve cuál es su objetivo…

-¿Maximizar los recursos?
-Exacto. Mientras nuestro modelo y esquema funcione dentro de esos términos va a seguir siendo perverso, porque la vida tiene mucho más que ganar plata. El dinero, siendo un medio, la sociedad lo ha transformado en un fin y ahí está toda la perversidad del sistema.

-Volviendo al alza de impuestos, Juan Pablo Swett de la Asech, dice que esta reforma va a acabar con las pymes…
-Es más impactante para el posicionamiento frente a la sociedad que el que reclame sea el más chico, porque el más grande por motivos políticos no lo hace tanto, entonces echan al más chico a la pelea.

-¿Cree que la reforma tampoco va a afectar a las pymes?
-Afecta a todos, lo que digo es que eso no significa un deterioro a las posibilidades de crecimiento y de obtención de beneficios que esas empresas persiguen. ¡Dejémonos de tonteras, tomemos el trago amargo, póngame la inyección y chao!

 

EL CÁNCER, EE.UU, LA ENERGÍA

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-Usted se caracteriza por su optimismo, de hecho superó un cáncer con muy mal pronóstico…
-Me dieron 3 meses de vida hace once años y dije “las pinzas, de esto no me muero, tengo mucho que hacer todavía”. Hay varios factores que se combinaron en mi mejoría. Primero, estamos en un país donde hay muy buena medicina. En segundo lugar y, quizás más importante, es la actitud que uno tiene que tener frente a todo en la vida. Siempre he dicho que frente a la adversidad hay que arrancar, pero siempre para adelante. Pese a que soy agnóstico, no excluyo el positivismo del hombre que tiene fe. Piensa tú que el hombre sólo capta el 3% de la energía que nos rodea en el universo. Ese 97% restante tiene muchas formas que no entendemos. Cuando hay buenos pensamientos, buenas intenciones, buena onda, eso te ayuda en gran parte a sanarte. En mi caso, mis hijos y mi mujer jugaron un papel importante, todos estaban empujando para el mismo lado. ¡Tú llegabas a la Clínica Las Condes y teníamos una fiesta!

-¿No se sentía mal?
-Todos se quejan de dolor, yo nunca lo hice. La actitud tiene mucho que ver frente al dolor. Ese dolor no era nada frente al hecho de estar vivo. Entonces, es inmoral estar quejándome porque me sangra la nariz.

-¿Esa actitud positiva no se ve empañada con episodios como el conflicto que tiene con Estados Unidos, que lo acusa de exportación ilegal de armas?
-Es tanto el desprestigio moral que tiene Estados Unidos con todas las bellacadas que hace día a día, que para todo el mundo está claro. ¿Qué podemos esperar de un gobierno que basa su hegemonía en el terror y en estas injusticias? La libertad en Estados Unidos es una estatua.

-¿En qué etapa judicial están hoy?
-No hay juicio, eso es lo más bonito de todo, ni siquiera una acusación contra mi persona del Gobierno norteamericano frente a la justicia chilena. Hay mecanismos de extradición firmados por ambos países a los que el gobierno norteamericano nunca ha apelado. Lo desafío a que me acuse para poder defenderme. Sin embargo, en forma artera e ilegal, han mantenido una orden de captura a la Interpol para que, si yo salgo del país, me secuestren.

-Para usted, que viajó toda la vida, debe ser bien frustrante no poder salir de Chile…
-Viví construyendo empresas alrededor del mundo por muchos años, pero lo repito: frente a la adversidad hay que arrancar para adelante. Me he concentrado en hacer cosas en mi esencia, en volver a lo básico, y ahí he encontrado toda la felicidad del mundo. Estoy haciendo cosas por mi gente, mi región y muy orientadas a dejar, ojalá, un lenguaje que otros empresarios tomen para que inviertan también en el lugar donde nacieron y devuelvan a su entorno parte de lo que recibieron.

-Otro de los rubros en el que participa es la energía con EnorChile. De hecho, acaba de ganar un contrato para abastecer energía al Metro de Santiago…
-Sí, es una buena noticia porque pucha que ha costado entrar en un campo selectivo. Los nuevos tienen que demostrar su capacidad y seriedad y eso toma tiempo. Llevábamos más de un año gestionando ese contrato y competimos con hartas empresas. Podemos abastecer la totalidad de la demanda del Metro, que son 100 MW. EnorChile lleva casi 14 años en el mercado, con centrales térmicas, eólicas y próximamente fotovoltaicas. Tenemos 65 MW de capacidad instalada y vendemos 1.000 giga watts hora al año. Además de ser generadores, administramos la entrada a los sistemas energéticos como el SING y el SIC.

-¿Cuál cree que es la solución para la falta de energía en Chile?
-Una sola: energía nuclear y no hay más.

-Pero ese tipo de energía ha sido cuestionada a nivel mundial y hay incluso países que la han retirado de su matriz…
-Alemania la retiró y la volvió a traer. En Europa tienes las centrales nucleares en el centro de la ciudad, al lado de las cosas. Hay que concentrarse en la seguridad. Hay soluciones frente a ello. No sé qué es más peligroso: si seguir quemando combustible, tirando CO2 al aire, o un producto radiactivo encapsulado. Hoy, la energía nuclear se presenta como un “patito feo” en las alternativas energéticas y la gente que está involucrada en las opiniones o no entiende o se suman a protestar montados en la yegua de la ignorancia.

-Dado su conocimiento, ¿ha pensado en algún proyecto de este tipo para Chile?
-Aquí el tema clave es la seguridad y la refrigeración, por esos los japoneses cometieron un error garrafal al poner la central al lado del mar. Nosotros buscamos constantemente nuevas formas de generar energía. Tenemos un centro de desarrollo tecnológico e investigación y nos ganamos el premio Avonni en 2010. Por ejemplo, hemos desarrollado maneras alternativas de optimización de sistemas de recuperación de cobre, ideando sistemas para utilizar la energía de los concentrados o de los tailings de la molienda de los minerales. Pero también es clave concentrarse en disminuir el consumo energético.

-Hausmann dice que uno de los principales problemas de Chile es la baja inversión en I+D…
-Claro, imagínate tú que parte de todos los excedentes que tiene el país– que están colocados en intereses como la vieja que guarda la plata en el colchón– se dedicaran a temas tan específicos como proveer a la industria del cobre de insumos relacionados con la minería. Chile no tiene una industria líder en ninguno de los insumos que se requieren. Diego Hernández (presidente ejecutivo de Antofagasta Minerals y ex presidente de Codelco) promovió la creación de un cluster de proveedores. Ése es el link que falta y se ve un avance.

 

LOS ERRORES DEL ANTERIOR GOBIERNO

Cardoen es concertacionista. La única vez que no votó por su sector fue en el gobierno pasado. Lo hizo porque no le gustaba la alternativa del bloque (Eduardo Frei Ruiz-Tagle) y porque era cercano a Sebastián Piñera. No se arrepiente, pero sí cree que se cometieron errores. Por ejemplo, en cultura. “Sebastián es un hombre que tiene la suficiente inteligencia para entender los temas y obviamente priorizó aquéllos que le parecieron más importantes. El gran error fue poner en la actividad cultural a gente insensible, que lejos de promover la cultura la atacó. Desde la Dibam, se cometieron los descriterios más salvajes”, dice.

Se refiere a la situación particular que vivió en su museo de Colchagua, hasta donde llegó tres veces la PDI por orden del Consejo de Monumentos Nacionales. Querían saber la procedencia de determinados objetos, “¡pero me lo podrían haber preguntado directamente!”, sentencia. Según Cardoen, “se generó un brazo armado que se dedicó a perseguir el coleccionismo y no a cautelar el patrimonio. Le pedimos al Presidente que hiciera una reglamentación a la Ley de Monumentos Nacionales, que no tiene reglamento en torno al coleccionismo, lo que nunca se concretó.

-Siendo cercano al ex Presidente, ¿por qué no le manifestó personalmente su preocupación frente a este tema?
-No sólo lo hice, estuve varias veces en su despacho y le conté todo… Él no podía creerlo. Lamentablemente, tenía una persona muy descriteriada a cargo de la Dibam. Me explicó que tenía que arar con los bueyes que tenía, pero se le olvidó recordar que él escogió los bueyes.

-Más allá del tema de la cultura, ¿se desilusionó del gobierno de Piñera?
-Tiene elementos extraordinariamente positivos y siento admiración por decisiones que se tomaron, como fue el rescate de los mineros, por ejemplo. El éxito de esa tremenda operación se debió al carácter de Sebastián. Pero, por otra parte, las autoridades que tuvimos –por lo menos a nivel regional– eran jóvenes gerentes que no sé si estarían restringidos en sus habilidades para tomar decisiones. En Colchagua, por lo menos, por la cultura no se hizo absolutamente nada.

-Algunas críticas apuntan a que el error de Piñera fue manejar el país como una empresa…
-Sí, se manejó como una gerencia, con jóvenes gerentes absolutamente inexpertos en el tema político. Al Gobierno le faltó madurez política…

-¿Se subestimó la importancia de la política?
-Totalmente, porque se buscó la pura eficiencia, algo necesario, pero no lo único.

-¿Nunca le interesó participar en política?
-Jamás.

-¿Por qué?
-Soy una especie de lobo solitario. Mi libertad personal me ha costado carísima. Quiero decir lo que pienso, ser consecuente con lo que digo y el que milita se limita. Ya la sociedad te restringe, te educan como ladrillo, hay que vestirse de una determinada forma y no puedes expresar tu opinión respecto a las normas que la sociedad te somete para poder vivir en ella. Si encima de eso, para poder actuar en política tienes que restringirte de nuevo, meterte en un corral aún más chico y pensar que el que está al lado está mal porque tú eres el dueño de la verdad –que es como se manejan los partidos políticos–, es algo a lo que no estoy dispuesto a someterme. Prefiero en vez de usar los poderes prestados, utilizar los que uno tiene como persona que eso no te lo pueden quitar. •••

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Cardoen y el vino

-¿Cómo afectará la reforma tributaria a la industria vitivinícola?
-Desconozco los detalles, pero entiendo que se va a penalizar fuertemente a la industria de alcohol. Lo que sí te puedo decir es que lamentablemente estos mayores costos se le van a traspasar al consumidor. La industria vitivinícola en Chile se ha ido perfeccionando, depurando, especializando…

-¿Pero está tan mal como muchos viñateros aseguran?
-Te pregunto si alguna vez has escuchado a algún agricultor que no se queje. En ese momento, te lo compro para ponerlo en el museo (risas).

-¿Qué planes tiene la Viña Santa Cruz para este año?
-Mi viña está detrás de la excelencia, la calidad, mejores precios y no cantidad. No hacemos vinos a granel y nuestra intención es crecer sostenidamente pero despacito, nunca nos vas a ver competir con las grandes viñas. Yo ya tuve la experiencia con Tarapacá.

-¿Fue una mala experiencia Tarapacá?
-Muy buena en el sentido de que aprendí de la industria vitivinícola. Partimos de cero y la hicimos una tremenda empresa que la hizo muy deseable, razón por la cual la vendí. Hoy, asociada con San Pedro tiene un potencial inmenso.

-¿En Chile se debiera proteger la industria del vino?
-No, lo que sí tiene que haber son políticas de Estado para organizar la imagen país. Ahí hay una tremenda falencia en todo orden de cosas. Argentina tiene una industria vitivinícola que, habiendo sido muy inferior a la nuestra, hoy día nos sobrepasa. En el turismo, todos los países de América Latina invierten en imagen país. A nivel de empresas ello no se puede lograr, tiene que ser un tema organizado por el Estado y ahí es donde todos los gobiernos han estado fallando.

 

El nuevo museo de las motos

Desde chico, que a Carlos Cardoen le fascinan las motos. A los 16 años tuvo su primera Vespa y aunque hoy no anda en las calles –tuvo un accidente importante– sí lo hace en los cerros con sus hijos. Busquilla como es, le propuso a su amigo Coco Legrand trasladar las motos que tenía el humorista en el desaparecido Teatro Circus para exponerlas en Santa Cruz, junto a los más de 80 autos de colección que tiene exhibidos en su viña.

“Todos mis hijos son motoqueros (tiene 7 hombres y una mujer). Álvaro, el menor, incluso participa en carreras de enduro… Yo lo voy a ver y se me aprieta el alma cuando lo veo saltar, pero le ha ido estupendo. Hay que darle rienda a las pasiones de los hijos, porque sino las frustraciones después aparecen de alguna forma”, cuenta mientras recorre las máquinas que ya pueden ser visitadas por el público. Ahí está la “Chechi Bolocco”, una chopper del 2005, la “Raquel Argandoña” y la “Camila Vallejo”, como ha bautizado Legrand a sus “máquinas”. De fondo suena Born to be wild, de la banda canadiense Steppenwolf.

Este nuevo museo se suma al de Colchagua, al de artesanía chilena en Lolol y al museo histórico en Vichuquén. Y para el próximo año también habrá novedades: se inaugura el museo del campo y del vino.

Cardoen acaba de ser elegido presidente de la Asociación de Museos de Chile, una agrupación de museos que no dependen del Estado. “Los museos no tenemos una voz para expresarnos frente a los legisladores que producen leyes que nos afectan directamente. Consideramos que era tremendamente importante organizarnos para que así como la Dibam, que maneja los museos del Estado, los que no estamos bajo el alero del Estado podamos tener voz y voto”, agrega.