Por Carla Sánchez Le costó convencerlo de que la mejor estrategia era defenderse de los ataques en un video por Youtube. No a través de una carta al diario, ni en una entrevista en Canal 13, de su propiedad. Eso le sugirió Andrónico Luksic Lederer a su papá, con quien tiene una cercana relación y […]

  • 12 mayo, 2016

Por Carla Sánchez

Luksic

Le costó convencerlo de que la mejor estrategia era defenderse de los ataques en un video por Youtube. No a través de una carta al diario, ni en una entrevista en Canal 13, de su propiedad. Eso le sugirió Andrónico Luksic Lederer a su papá, con quien tiene una cercana relación y almuerza todos los viernes en las oficinas de Quiñenco.

A capela, sin papeles de por medio –salvo un pauteo previo de su equipo asesor de los temas que no podía dejar de tratar, como el caso Caval, o su “responsabilidad” en el desborde del río Mapocho– , Andrónico Luksic Craig se lanzó a hablar. Con camisa, corbata y colleras –un día sábado en la tarde–, igual como llega a su oficina todos los días. “Si estaban hablando de que era un ladrón de cuello y corbata no podía salir con polera”, comenta un cercano. Recién cuando lo vio editado, el empresario dio el visto bueno para subirlo, el domingo 24 de abril, a las redes sociales.

“Conociendo a Andrónico papá, cuesta creer que el video lo haya planeado su hijo. Luksic no hace nada sin consultar con su familia y el grupo. Andrónico junior le puede haber dicho que los insultos del diputado eran el colmo, pero de ahí a convencerlo a grabar un video resulta improbable”, comenta un ex ejecutivo de Antofagasta Minerals, el brazo minero del clan.

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Pero quienes conocen a la familia insisten que la movida –que se craneó en un fin de semana– fue ideada por el mayor de los cinco hermanos Luksic Lederer. El joven que, desde septiembre de 2014, año en que volvió de Canadá, cada día pesa más en las decisiones del clan.

El “Luco”, como lo llaman sus amigos, “es bien creativo y proactivo. Cuando se le mete algo en la cabeza estudia la forma y la manera más eficiente de concretarlo”, cuenta un cercano. “Luksic bajó del Olimpo”, o “El tráiler de la cuarta parte de El Padrino” fueron algunas de las críticas en las redes sociales. Pero al interior del grupo, el balance de la estrategia comunicacional es bueno. Mal que mal, dicen, “el video lo vieron cinco millones de personas”. Y se toman las cosas con humor: “Bromean con que van a cobrar derechos de autor por la publicidad de la empresa de telefonía móvil que muestra a un hombre que emula a Luksic arreglándose la corbata, con la frase ‘Si eres un ser humano igual que todos, pórtate a Wom y siéntete poderoso’”.

De “niño Ritalín” al Babson College

Andrónico Luksic junior, comentan quienes lo conocen, nunca se ha creído el cuento. “Jamás le ha pesado su nombre, no tiene rollos con eso”, insisten. De hecho, su hijo menor –tiene dos– se llama igual que él. “En su casa no se come con cubiertos de oro”, ironizan; le carga la vida social y en la calle nadie lo reconoce como miembro de la familia más rica de Chile, con un patrimonio de 10.100 millones de dólares, según el último ranking de la revista Forbes.

En el colegio fue un “niño Ritalín”, no se salvó de la psicopedagoga y siempre fue un alumno del montón del Grange School. Desde chico, aprendió a defenderse del bullying que sufrió tanto de sus compañeros como de sus profesores por ser “el niño rico”: “¿Te fuiste en avión a la playa el fin de semana?”, le preguntaban los lunes. Con su buen humor, Luksic junior no se hacía problemas. “Se le fue poniendo el cuero más duro. Tenía suerte, porque le iba bien en los deportes –jugaba rugby–. Quizás si hubiera sido más intelectual, lo habría pasado mal”, comenta un ex compañero.

Alcanzó a estar tres meses en Ingeniería Comercial de la Universidad Finis Terrae hasta que su familia lo convenció de a irse a estudiar afuera. El trato era el siguiente: probar seis meses y si no le gustaba podía volver. Con 18 años, aterrizó en Boston, donde estudió Administración de Empresas en el Babson College, la escuela de negocios preferida de los Luksic. “El primer año dio bote, pero después cambio el chip, se motivó y le empezó a ir bien”, comenta un cercano.

Con 22 años, el mayor de los nietos de Andrónico Luksic Abaroa volvió a Chile a empezar su carrera en el grupo. Partió en la banca de inversiones de Banchile –“en un espacio abierto al lado de la fotocopiadora”, cuentan– y después saltó a la parte comercial como ejecutivo de cuentas. “Tuvo que dejar de serlo, porque cuando llamaba a sus clientes y les decía ‘Hola, soy Andrónico Luksic, tu ejecutivo de cuentas’, muchos le cortaban el teléfono, pensaban que era una broma”, confidencia un amigo.

Pero el “Luco” se aburrió de las finanzas. Quería irse para afuera. Y se preguntó, ¿cuál de las compañías del grupo no tiene presencia internacional? La respuesta estaba a la vista: Antofagasta Minerals. Hasta ese momento, sus contactos con la minería habían sido pocos, de chico había ido un par de veces con su abuelo a Michilla, la mina más antigua del grupo que bajó la cortina en diciembre pasado.

“Tienes que volver a Chile”

Partió de a poco. Visitando las ferias mineras con Ricardo Muhr, el histórico geólogo explorador del grupo Luksic. Hasta que se integró al área comercial de Antofagasta Minerals. “Me tocó recibirlo del Banco de Chile. Es un tipo de primera, un gallo joven, bien preparado, de muy buena llegada con todo el mundo. Lo puedes ver 10 minutos conversando con el mozo del piso: se entiende con todos de igual a igual”, comenta el ex presidente ejecutivo de la minera, Marcelo Awad. Y agrega: “Iba de oyente a todas las negociaciones que se hacían dentro de Chile y fuera. De repente los clientes en Japón querían darle el puesto más importante, y él mismo decía que por ningún motivo”.

Después de un tiempo en Antofagasta Minerals en Santiago y un breve paso por el banco de Montreal en Canadá, en 2010 Andrónico abrió la oficina de la minera en el distrito financiero de Toronto para su internacionalización. “El plan era tener una oficina liviana y asociarse con oficinas junior que el conglomerado financiaba y, a medida que los proyectos avanzaban, se quedaban con el control”, cuenta un ejecutivo del rubro.

Un buen ejemplo de ello es el negocio de Twin Metals, un proyecto que partió siendo un joint venture con Duluth Metals y que nació en una feria PDAC, uno de los eventos mineros más importantes que se desarrolla en Canadá, el epicentro de esta actividad a nivel mundial.

“Era una empresa junior fundada por ex ejecutivos de grandes mineras que con capitales propios habían emprendido esta aventura en Minnesota, en el medio oeste de Estados Unidos. Los conocieron en un stand bien sencillo de la feria y ahí hicieron los primeros contactos”, cuenta un ejecutivo del grupo.

Primero se asociaron y luego los Luksic compraron el 100% del negocio de Twin Metals, que tiene reservas de cobre, níquel, oro, plata, paladio y platino. Ya han invertido en él más de 200 millones de dólares. El proyecto aún no entra en operación, pero puede convertirse en una de las minas subterráneas más grandes del mundo.

Casi seis años vivió Luksic Lederer en Canadá, en una casa sin reja, al frente de una plaza y a tres estaciones en metro del 161 Bay Street, en Toronto, donde está ubicada la oficina de Antofagasta Minerals. Hasta que recibió el llamado de Diego Hernández, ex presidente ejecutivo de la compañía y hoy asesor. “Tienes que volver a Chile”, le dijo.

La movida coincidió con la partida de Alejandro Rivera a Codelco, con lo que se eliminó la vicepresidencia de desarrollo corporativo, cargo que ocupaba, y se fusionó con la vicepresidencia de recursos mineros, que lideraba Ricardo Muhr, que sigue ligado como consultor. Así, Luksic Lederer asumió a cargo de una nueva área: la vicepresidencia de desarrollo.

“Está tomando un rol súper activo en el brazo minero, tiene muy buen olfato para los negocios, es un rising star”, comenta un ejecutivo minero.

Uno de ellos fue la adquisición del 50% de la mina Zaldívar, de Barrick Gold, ubicada en la precordillera de Antofagasta, que Luksic Jr. negoció personalmente y por la que el grupo pagó mil millones de dólares.“Eran 25 oferentes, luego quedaron 12 en competencia y finalmente Antofagasta Minerals logró meterse en la terna. Las negociaciones partieron en Chile, donde se evaluó el negocio y lograron convencer al directorio. Luego estuvieron cuatro días trabajando en Toronto, donde sellaron el acuerdo”, comenta un conocedor de las tratativas que incluyeron largas jornadas de trabajo.

“Obviamente es miembro de la familia y hay algunos ejecutivos, sobre todo los más nuevos, que se resisten a entender su rol e importancia, aunque él no es para nada arrogante, al contrario, es liviano de trato y sencillo”, comenta un ex ejecutivo de la empresa.

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Andrónico sabe que su presencia y poder en la compañía despiertan suspicacias. Pero no se complica. “El 90% de la gente piensa que ahí llegó el hijito de papá a hacer algo, así que mejor no molestarlo porque luego se va a aburrir. O pasa que creen que el heredero no es capaz, entonces cuando el tipo hace la pega les cambia la percepción y lo encuentran un genio”, cuenta un cercano, quien ha observado el cambio de actitud en la empresa.

Ver el vaso lleno

Para calmar su carácter inquieto, de niño solía pintar con pasteles. Pero de grande, cambió ese hobby por la moto, deporte que suele practicar con su amigo Jeremías Israel.

Pese a que acompañó a su padre a subir el Kilimanjaro, en Tanzania, lo de Andrónico hijo no son los cerros, sino el polo. Una pasión que comparte con su tío y padrino, Jean Paul, con quien juega en el equipo Paraíso Lo Pinto. Una afición que ha tenido que dejar un poco de lado por su intensa agenda, que además incluye el directorio de Quiñenco, al cual se integró en mayo de 2014. “Se lo pidió su papá, que está preocupado del recambio generacional y poco a poco va planeando su retiro. En general va a escuchar, porque siente que donde hay puros próceres qué va a decir él”, agrega alguien que lo conoce hace años.

A diferencia de su tío Jean Paul, quien en la carta dirigida a los accionistas en abril pasado se mostró poco optimista con el comportamiento del mercado del cobre este año, Andrónico junior piensa que hay buenas oportunidades. “Lo ideal sería que el precio del cobre estuviera a 4 dólares la libra porque ahí se llenarían de plata, pero el que esté a 2,14 para una empresa como Antofagasta Minerals, que tiene caja, es una oportunidad para adquirir otras operaciones”, cuenta un cercano al vicepresidente de desarrollo, quien además de preocuparse de alivianar costos y modernizar estructuras, está enfocado en la expansión de la empresa en Chile, Perú, México, Estados Unidos y Canadá. Mercados como Ecuador o Colombia están descartados, “uno por las Farc y en segundo lugar porque tienen claro que la actividad minera impacta el medioambiente, entonces no van a ir a botar bosques cuando pueden hacer los hoyos en el desierto”, explica un conocedor del negocio.

Luksic Lederer tiene claro que la empresa que fundó su abuelo ha cometido errores, como la fallida operación en Pakistán o el conflicto ambiental con la comunidad de Caimanes, en la Cuarta Región, por la construcción de un tranque de relaves. Un problema que, desde la empresa aseguran “ya está en vías de solucionarse”.

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El ejecutivo, que el próximo 15 de mayo cumplirá 35 años, es partidario de los cambios, “pero no cree que todo lo del pasado esté mal hecho”, comentan. En el caso del proceso constituyente, por ejemplo, ha comentado que lo considera innecesario. Él piensa que en vez de hacer una nueva constitución, es mejor arreglar la que hay porque “nadie va a leerla. Es lo mismo que pasa con los Estudios de Impacto Ambiental, documentos que en vez de tener 100 páginas tienen cuatro mil, porque las autoridades no saben qué preguntar y quedan apilados en cajas que nadie ve”, ha confidenciado a sus cercanos.

El miembro de la tercera generación Luksic está de acuerdo con que el país necesita reformas, pero, según comentan, cuestiona el hecho de que se hayan llevado a cabo todas al mismo tiempo. “No está a favor de que el Estado pague por la educación de sus hijos si él puede hacerlo. Cree que para emparejar la cancha, todos debieran tener el mismo nivel educacional y para llegar a ello hay que cobrarles más a los ricos”, dice un amigo. Tampoco comulga con los empresarios que se quejan del clima que hay en el país, pues, como suele comentar en su entorno, “hay que trabajar con lo que hay”. •••

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El aterrizaje de la tercera generación

Antes de morir, Andrónico Luksic Abaroa les legó a sus hijos un estatuto de sucesión familiar, un pacto estricto y el cual muchos consideraban machista, “ya que las mujeres no entraban en el juego. Gabriela y Paola, sus hijas, no podían participar de los directorios, sólo de las fundaciones”, comenta una fuente ligada al grupo. El documento establecía cuándo los más jóvenes podían incorporarse a los directorios de las empresas y la exigencia de cursar estudios en el extranjero antes de trabajar en el grupo.

Con el tiempo, y tras la muerte de Guillermo, “las normas se han flexibilizado. Todos pueden trabajar si quieren, eso sí, deben tener un MBA”, comentan.

Por ejemplo, Fernanda, la menor de los Luksic Lederer, está en Nueva York preparando el GMAT para cursar un MBA. Su mellizo, Dax, trabaja en Heineken en Madrid, y sus otros hermanos, Davor y Max, viven en Croacia comandando las inversiones turísticas del grupo en ese país.