La tardía edición de The promise –grabado hace más de 30 años– permite apreciar el capítulo que faltaba en el universo de Bruce Springsteen. Por Juan Venegas

  • 27 diciembre, 2010

 

La tardía edición de The promise –grabado hace más de 30 años– permite apreciar el capítulo que faltaba en el universo de Bruce Springsteen. Por Juan Venegas

 

Tras la edición del aclamado disco Born to run (1975), Bruce Springsteen emprendió un juicio civil contra su manager Mike Appel, proceso que lo mantuvo alejado por cerca de dos años de los estudios de grabación. Para Springsteen, el juicio no era una simple disputa por dinero, sino más bien una lucha por recuperar el control de su propia carrera.

Durante ese tiempo, Springsteen se exilió en su granja de Holmdel, New Jersey, y comenzó el que resultaría ser su período más prolífico como compositor. A diferencia de la temática planteada en Born to run, en la que prevalece la idea de escapar de los compromisos, el tópico recurrente en sus nuevas canciones será “enfrentar” al mundo, asumiendo las responsabilidades de la adultez. Con 27 años, Springsteen pretende no despegar sus pies de la tierra y mantener la “conexión”, como él la llama, con los temas y experiencias que lo habían llevado a convertirse en héroe de la clase proletaria estadounidense. Eso se ve plasmado en las canciones de esta época, que lo devuelven a los confines de los pequeños pueblos, a las historias de trabajadores, de losers y de amores provincianos que había registrado concienzudamente desde muy joven.

Cuando la corte resolvió a su favor en 1977, Springsteen llevaba compuestas cerca de 70 nuevas canciones y estaba listo para regresar a los estudios con The E Street Band para grabar el que sería su cuarto disco The darkness of the edge of town. De las nuevas composiciones, sólo 10 llegaron a ser parte del álbum. El resto de los temas se mantuvo archivado por mas de 30 años y es el material que hoy podemos apreciar en el CD doble The promise.

En esta colección se incluyen 21 canciones inéditas. También comprende temas popularizados por otros artistas como la excepcional Because the night, grabada por Patti Smith y Fire, conocida por la versión de The Pointer Sisters. Sin la grandeza apocalíptica de Born to run ni la agudeza sonora de The darkness of the edge of town, The promise es un trabajo que se escucha sólido, pulcro e intensamente enfocado. En él, Springsteen fusiona diversos estilos e influencias, desde el Doo woop y Phil Spector hasta el chispeante sonido tex-mex, pasando por la festiva y pegajosa Gotta get that feeling, con su arreglo de bronces a lo mariachi, y la ironía implícita de City of night, un comedido homenaje al Soul-Pop de The Temptations y The Miracles. El itinerario de la grabación resulta de una diversidad libre y cautivante.

Springsteen produce momentos excepcionales en The brokenhearted, Come on (Lets go tonight) y especialmente en el tema que da título al disco, en el que describe con maestría los ajados espíritus de los eternos perdedores y las vidas mínimas de los pequeños pueblos. Mucho más que un relleno, The promise es la pieza final de una trilogía iniciada por Bruce Springsteen con Born to run (1975) y seguida luego por The darkness of the edge of town (1977). Un capítulo clave, en el que “el jefe” logra imprimir a su carrera un tono independiente, ajeno a tendencias pasajeras y que lo consagra, con toda justicia, como uno de los grandes cantautores de la música popular estadounidense.