Su obra genera pasiones, cuestionamientos y polémicas. El próximo año se cumplirán dos siglos de su nacimiento, y hay panoramas tanto para los viajeros como para quienes quieran disfrutar su música en Chile. Por Joel Poblete

  • 9 mayo, 2012

Su obra genera pasiones, cuestionamientos y polémicas. El próximo año se cumplirán dos siglos de su nacimiento, y hay panoramas tanto para los viajeros como para quienes quieran disfrutar su música en Chile. Por Joel Poblete

 

El año de los pesos pesados. Así podría resumirse el 2013 en el ámbito musical, porque tres grandes compositores celebrarán importantes aniversarios: Richard Wagner, Giuseppe Verdi y Benjamin Britten. Los dos primeros festejarán doscientos años de sus nacimientos (en mayo, el alemán y en octubre, el italiano), mientras que el británico hará lo propio en noviembre, aunque en su caso será sólo un siglo.

Estos tres aniversarios tienen expectantes a los melómanos de todo el mundo, pero sin duda es Wagner el que mayores despliegues está concitando. Es un asunto difícil de explicar. Si Verdi es una presencia recurrente en los teatros del planeta y Britten goza de un creciente prestigio (en las casi cuatro décadas transcurridas desde su muerte), es el maestro alemán el que siempre provoca los revuelos más acentuados.

De partida, por las asociaciones ideológicas que siempre se han hecho en torno a su extrema y a menudo políticamente incorrecta forma de pensar, expresada en los textos y ensayos que legó a la posteridad –los mismos que han llevado a que muchos lo liguen al nacionalsocialismo, o que se hagan bromas como la ya famosa frase de Woody Allen a Diane Keaton saliendo de una representación wagneriana en el film Misterioso asesinato en Manhattan: “no puedo escuchar demasiado a Wagner, ¿sabes? Empiezo a sentir ganas de conquistar Polonia”.

Pero también porque en las últimas décadas, tras ser considerado un compositor sólo para especialistas, a raíz de las extensas duraciones de sus obras y del riguroso y grave estatismo que solía asociarse a las propuestas escénicas de éstas, ahora ha pasado a ser un hit. Aunque todavía quedan fanáticos de la ópera que huyen de su legado porque se sienten abrumados o directamente les induce el sueño, las audiencias más jóvenes suelen acudir en masa a cualquier montaje de sus obras más reconocidas, que incluyen Tristán e Isolda, Lohengrin y El holandés errante.

 

 

 

 

La meca

El auge wagneriano se evidencia al revisar las programaciones de los principales teatros. Como era de esperar, el epicentro de todo será Bayreuth, el legendario teatro y festival bávaro que el propio Wagner fundara para la ejecución exclusiva de sus obras y que cada año en agosto, en pleno verano europeo, es un lugar de peregrinación para los wagnerianos de todo el mundo. Eso sí, son pocos los elegidos que logran considerar una entrada, ya que el proceso ¡puede durar incluso diez años!

Al frente están dos mujeres que hace tres años asumieron la actual administración del festival, por decisión del nieto de Wagner, Wolfgang, fallecido hace dos años y quien comandó el buque durante más de cuatro décadas. Se trata de las hijas de éste, Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, quienes han estado impulsado una renovación y modernización, que no han estado exenta de polémicas, considerando el tradicionalismo formal que se observa en Bayreuth.

Ahora hay una mayor presencia en Internet, se han editado en DVD nuevas y cuestionadas producciones y se ha autorizado que algunas de ellas puedan ser apreciadas fuera del sacrosanto espacio del Festspielhaus (el teatro donde se realiza el festival), en pantalla gigante en la plaza mayor de la localidad, ante más de 10 mil personas. Recientemente se anunció otra novedad: siguiendo la moda que han impuesto el Metropolitan Opera House de Nueva York y destacados teatros europeos, será posible ver una ópera en directo transmitida a distintos teatros: Parsifal; por ahora sólo en Alemania, Austria y Suiza.

Bayreuth aún no entrega todos los detalles de su edición 2013, pero ya se sabe que saldará una deuda considerable con las obras primerizas. En su madurez, Wagner desdeñó sus trabajos de juventud por considerar que no estaban a la altura de sus obras maestras posteriores y, por tal razón, en el festival siempre se han representado sólo estas últimas. Pero el próximo año, en conjunto con la ciudad natal del compositor, Leipzig, se ofrecerán funciones de las tres piezas juveniles que no componen el “canon”: Las hadas, La prohibición de amar y Rienzi, dirigidas por uno de los expertos en el autor, el alemán Christian Thielemann, en una sala que está siendo especialmente diseñada para la ocasión: la Oberfrankenhalle. En Leipzig, por lo demás, se abrirá un museo dedicado al compositor en el sótano de la que fuera su escuela entre 1828 y 1830. Algo muy necesario, considerando que en la ciudad donde naciera no hay ningún espacio similar que le rinda memoria.


Celebración planetaria

Además de Bayreuth, habrá homenajes y nuevas producciones en las casas de ópera de las principales ciudades alemanas, y casi todos los grandes teatros han preparado una artillería especial para este año y el próximo. Por ejemplo, en el Liceu de Barcelona, uno de los escenarios más especializados en el compositor fuera del ámbito germano, ya fue confirmado por la misma Katharina Wagner que en septiembre las huestes de Bayreuth –orquesta y coro– se trasladarán en pleno para un ciclo de tres óperas en versión de concierto a lo largo de cinco únicas funciones: El holandés errante, Lohengrin y Tristán e Isolda, con reputados cantantes dirigidos por Sebastian Weigle y Peter Schneider. Como era de esperar, ya se ha agotado más del 70% de las entradas.
Por su parte, la Scala de Milán ya anunció su temporada 2012-2013. Para ser equitativos y no dejar en segundo plano a Verdi, repartieron la programación entre éste y Wagner. El italiano, con siete títulos y el alemán con seis, incluyendo la inauguración de la temporada en diciembre con una nueva producción de Lohengrin con equipo artístico de lujo encabezado por el tenor del momento, el alemán Jonas Kaufmann, dirigido por un experto en Wagner, Daniel Barenboim, quien además conducirá un ciclo completo de la tetralogía El anillo de los nibelungos. Además se incluirá El holandés errante.

Otras capitales europeas también han programado la tetralogía: en Londres, la Royal Opera House ofrecerá en septiembre otro ciclo de la exitosa producción del director de escena Keith Warner, dirigida por su notable batuta titular, el italiano Antonio Pappano; en París, la Opera Bastilla ofrecerá entre enero y junio una versión dirigida por Philippe Jordan con producción de Günter Krämer.
De más está decir que en todos estos títulos estará un verdadero quién es quién de este repertorio en los últimos años, incluyendo a intérpretes tan cotizados como Bryn Terfel, Waltraud Meier, René Pape y Hans Peter König, y cantantes que han estado en el Teatro Municipal de Santiago, como Petra Lang y John Tomlinson.

Taquillera tetralogía

El anillo de los nibelungos es el trabajo de Wagner que más se pelean por programar los teatros. Para muchos, esta monumental tetralogía representa la cima del autor. La historia, basada en la mitología nórdica, dura 15 horas y permite potentes metáforas en torno a la sociedad y la política de cualquier época; eso explica las múltiples concepciones escénicas que han florecido en las últimas décadas, trasladando la trama desde los parajes de leyenda hasta entornos más contemporáneos. De esa forma, sus enanos, gigantes, dioses, dragones, valquirias y héroes pasan a ser personajes de la Revolución Industrial o de algún conflicto bélico reciente.

Tampoco faltan los montajes que aprovechan los indudables links con Tolkien y su Señor de los anillos. La tetralogía es una prueba, un desafío, tanto para los teatros, sus directores de escena y músicos, como para los espectadores, ya que no basta con que a uno le suene y guste la célebre Cabalgata de las valquirias –usada en películas como Apocalypse Now y presente en la publicidad y hasta en los ringtones telefónicos– para estar preparado para abordarla.

La opción más directa y accesible para acercarse a esta obra maestra es a través de la costosa y comentada nueva producción que el Metropolitan Opera House de Nueva York comenzó a presentar hace dos años, cuando inaugurara su temporada 2010-2011 con el prólogo, El oro del Rhin. Se reemplazaba así el anterior montaje que tantos espectadores amaron y está editada en DVD, estrenada en 1987 y representada por última vez en 2009, siempre dirigida por James Levine, batuta titular del MET.

Ahora, en vez de los muy tradicionales pero hermosos decorados del alemán Günther Schneider-Siemssen, se apostó por el cotizado director de escena canadiense Robert Lepage, quien entregó una tecnologizada, renovada y minimalista propuesta en torno a lo que ha sido llamado como “La máquina”, una estructura metálica de 45 toneladas que ocupa todo el escenario y va cambiando de forma según las necesidades de la historia, creando cuadros y escenas que dejan a muchos con la boca abierta. De verdad impactan.

Sin embargo, mientras muchos espectadores han quedado fascinados, otros han cuestionado la puesta en escena, tanto por su elevado costo –lo que no ha sido bien visto, considerando la actual situación económica en Estados Unidos– como por el ruido que hace al apreciarla en vivo, y especialmente porque califican al concepto de Lepage como muy externo e intrascendente, más preocupado del impacto visual que de profundizar en los personajes y sus motivaciones y conflictos.

 

 

 

 


En directo, en Santiago

En Santiago, esta producción pudo ser apreciada en sus primeros tres títulos (El oro del Rhin, La valquiria y Sigfrido), gracias a las transmisiones en directo desde el MET en pantalla grande, en HD y con subtítulos simultáneos en español, que realiza el Teatro Nescafé de las Artes. Quienes se las perdieron y los que deseen repetírsela, tendrán una nueva oportunidad: el Nescafé las emitirá todas otra vez a lo largo de cuatro sábados consecutivos en junio, agregando además la conclusión que faltaba, El ocaso de los dioses.

Asimismo el 19 de mayo exhibirá un documental que mostrará el making of del montaje neoyorquino, llamado El sueño de Wagner. Un imperdible, que permite escuchar y ver a los mejores intérpretes del mundo dirigidos por James Levine quien, debido a sus problemas de salud debió pasarle la batuta en las dos últimas jornadas al italiano Fabio Luisi. Aún quedan entradas para las distintas funciones y abonos para el ciclo completo; para mayores detalles se puede visitar http://teatro-nescafe-delasartes.cl

Escenarios latinos

Por estas latitudes también tendremos novedades wagnerianas. En agosto regresa al Teatro Municipal de Santiago una de las óperas más conocidas del autor, Tannhäuser, que no se presenta en Chile desde 1983, y que contará con la participación de una de las sopranos del momento, Eva-Maria Westbroek, quien tendrá el honor de cantar dirigida por Christian Thielemann en el concierto de gala que ofrecerá Bayreuth por el bicentenario en mayo de 2013.

Al otro lado de la cordillera, el Teatro Argentino de La Plata comenzó su temporada en marzo con el inicio de El anillo de los nibelungos, que se desarrollará entre este año y el próximo, con un aplaudido y elogiado Oro del Rhin que llamó la atención por la puesta en escena de un conocido del público chileno, el trasandino Marcelo Lombardero, quien ambientó la acción en un contexto contemporáneo y estilizado, ligado a la actual realidad argentina. En noviembre seguirán con La valquiria, para terminar el ciclo el próximo año con las últimas dos óperas.

En noviembre, el Colón de Buenos Aires estrenará un proyecto apoyado por el Festival de Bayreuth, que contará con la dirección escénica de Katharina Wagner: el llamado Colón Ring, versión adaptada por el músico Cord Garben, que resume y abrevia en sólo una función a lo largo de 7 horas las cuatro jornadas de la tetralogía. El curioso experimento ha despertado todo tipo de comentarios por parte de los wagnerianos trasandinos, y las expectativas van desde quienes han rasgado vestiduras y esperan un fiasco de proporciones, hasta quienes le dan el beneficio de la duda y piensan que puede ser una buena manera de atraer a los neófitos.

Como se ve, a dos siglos de su nacimiento, Wagner sigue provocando.

 

 

Versión Cómic

Wagner está presente en los más diversos ámbitos. Incluso en el cómic: hace poco más de una década la editorial Dark Horse publicó la versión del dibujante estadounidense P. Craig Russell para El anillo de los nibelungos, ganadora de dos premios Eisner (el Oscar del cómic). Recientemente fue publicada en edición de lujo y en español por Planeta DeAgostini. Como no podía ser menos tratándose de un trabajo dedicado a ilustrar una obra de esa magnitud, el proyecto le tomó al artista más de dos décadas.

 

 

 

 

 

Broche de oro

El MET tiene preparado otro plato fuerte para el aniversario wagneriano de 2013: en febrero estrenará su nueva producción para Parsifal, a cargo del director de escena François Girard y con un elenco de lujo, encabezado por Jonas Kaufmann junto a Katarina Dalayman, René Pape y Peter Mattei, dirigidos por el gran Daniele Gatti, el mismo que lo ha hecho para este título en Bayreuth los últimos años. También se transmitirá en directo en el Nescafé de las Artes en marzo del próximo año.