Cada viernes, desde el 17 de abril, la productora presenta un nuevo estreno de teatro virtual con texto de Rafael Gumucio y las actuaciones de Luis Gnecco, Amparo Noguera y Gabriel Urzúa. El fenómeno ha sido constatar que un importante porcentaje de los conectados son los mismos semana a semana. “Se estableció como rutina de cuarentena y se armó una especie de comunidad entre los asistentes», comenta el productor Marcos Alvo.

El viernes pasado a las 20:30 horas la cuenta de Zoom de la productora The Cow Company registró 800 conexiones. Considerando que muchos de estos usuarios involucran a dos o más espectadores se podría calcular una audiencia total de más de 2 mil personas conectados a Living Teatro para ver la obra Servicio al cliente. Se trató de la novena función de estreno de estas transmisiones que comenzaron a mediados de abril con Clase Magistral, y que cuentan con un elenco estable integrado por Luis Gnecco, Amparo Noguera y Gabriel Urzúa, además de actores invitados ocasionalmente. Las obras tienen una duración de 40-45 minutos y todas han sido escritas por Rafael Gumucio apelando a dinámicas que de alguna manera se conectan con la actualidad de la pandemia pero que además tocan temas diversos como la paternidad, la soledad y las nuevas formas de relacionarse. El fin de semana posterior a cada estreno Gumucio le envía al resto del equipo el texto preliminar para la semana que viene. Hacen un par de lecturas y correcciones, un ensayo y nuevamente estrenan. «Desde que el Rafa escribió Clase Magistral hasta el estreno pasaron 10 días. Ahí nos dimos cuenta que era factible», cuenta Marcos Alvo, el hombre detrás de la producción. El socio de The Cow Company es además quien hace de anfitrión o maestro de ceremonia.

“Se combinó una de mis debilidades, que es que soy super ansioso, con una de mis virtudes, que es armar buenos equipos”, dice el productor para explicar la rapidez con la que montaron este tipo de funciones luego de que nuestro país entrara en fase de distanciamiento social y cuarentena a mediados de marzo. “La principal sorpresa fue la recepción de la gente. Al ser los primeros en tirarnos a la piscina nos enfrentamos a millones de dudas: cuánto tenía que durar, cuánto se podía cobrar, cuál era el formato indicado y a qué público nos dirigíamos”, afirma Alvo que junto a su socio Ronny Majlis crearon The Cow Company en 2007 (luego se sumaron su hermano Jacky Alvo y su primo Alberto Alvo). Además de los estrenos de Living Teatro, los sábados se vuelve a reponer la obra de la semana anterior, los miércoles tienen un ciclo de lecturas dramatizadas llamadas Living Stories y una vez al mes ofrecen un espectáculo de magia a cargo del ilusionista Jean Paul Olhaberry. Una cartelera que seguirá abultándose en las semanas que vienen, según cuenta Alvo.

Los asistentes de siempre

Originalmente no estaba presupuestado contar con un estreno cada semana pero se dieron cuenta que la gente que participaba de las funciones se repetía y querían ver algo nuevo. “Se estableció como rutina de cuarentena el hábito de conectarse el viernes al estreno, y se armó una especie de comunidad entre los asistentes. Me atrevería a decir que el 70% de la audiencia es siempre la misma. Ya reconocemos caras, nombres e incluso casas. Hay un auditor que participa desde la primera función y le ha ido creciendo la barba semana a semana, entonces se ha generado un juego porque su barba es una especie de materialización del tiempo transcurrido”, cuenta. Quizás lo más particular de estas funciones es la instancia que se genera una vez transcurrida la obra. Entonces, tras los aplausos, comienza el segundo acto. Los asistentes deben levantar la mano virtualmente y Marcos como administrador les da la palabra. Público y elenco conversan e intercambian preguntas y comentarios en una conversación virtual que se suele extender por cerca de una hora. “Se generan buenas conversaciones a partir de las obras, lo cual aporta una nueva dimensión” señala el autor Rafael Gumucio. Agrega: “Incluso he desarrollado la teoría de que los ogros que parecen habitar en redes sociales necesitan andar enmascarados para estar tan enojados, a cara descubierta la gente es muy amable y respetuosa. Desde el punto de vista de sensación país ha sido muy agradable sentir que personas tan distintas te dan la bienvenida en sus casas”. El escritor reconoce que crear una obra nueva cada semana puede resultar algo abrumador pero asegura que lo pasa bien escribiendo y que el éxito de audiencia de este formato ha sido una grata sorpresa en medio de este periodo adverso.

Uno de los asistentes que ha participado de todas las funciones de estreno es Máximo Pacheco. Amante de la cultura, el ex ministro cuenta que recibió una invitación por mail para asistir a la primera función, Clase Magistral. Como profesor de magister dice que se sintió muy identificado con la trama: el desafío de pasar a ser docente en modo virtual. Desde entonces fijó los días viernes como día de teatro familiar porque además invita a sus hijas a asistir a la obra de Living Teatro. Cada uno se conecta desde su casa, generalmente acompañados de un aperitivo y copa de vino en mano. Después de la función Pacheco participa activamente de la conversación general y una vez que se cierra la transmisión, con su familia continúan conversando hasta cerca de medianoche desde sus respectivas pantallas. “Uno ve gente distinta, eso es muy entretenido. Hay una necesidad de construir vínculos sociales muy clara. Y también me encuentro con algunos conocidos, hay gente que me ve y me manda whatsapp”, comenta el empresario y académico. Admite que disfruta especialmente con la “conversación de foyer”. Se refiere al chat que permanece activo durante la sesión de Zoom y donde los participantes dejan sus comentarios por escrito sin irrumpir el audio. “Esta es una actividad de tres o cuatro pisos: la obra, la conversación abierta, la conversación subterránea, y luego mi propia instancia familiar”, dice. Destaca también el esfuerzo creativo y la capacidad de adaptación por parte de quienes dan vida a las obras: “Ya es una cofradía, un descubrimiento y para mí, una actividad obligatoria. Además este formato tiene algo rejuvenecedor por su nivel de energía”.

Un paréntesis con vida propia

Lo que surgió como un sustituto transitorio ante la imposibilidad de hacer teatro en salas, podría instalarse como un nuevo formato que permanezca en el tiempo. En ese sentido Alvo destaca que a pesar de la aparente frialdad de la pantalla se ha generado una relación cercana con el público. “Mucha de la audiencia que tenemos hoy es de regiones y también hay personas de la tercera edad para quienes no es tan sencillo desplazarse. Conectarse al computador requiere menos organización. Ha sido muy grato y la gente está pidiendo que se mantenga post Covid”, afirma el gestor cultural.

Destaca también el espacio que se ha ganado Living Stories, sesiones de lecturas dramatizadas que arrancaron con Cristián Campos interpretando un cuento del escritor Pablo Simonetti. Ambos son cercanos a Alvo y trabajaron juntos en la adaptación teatral de Jardín, novela del mismo autor. “Estas lecturas dramatizadas fueron una pulsión mía porque soy muy fanático de la literatura y me fascina el teatro, entonces tener la posibilidad de unir los dos formatos me llamaba mucho la atención”, dice el productor. En un principio la idea era que el propio Campos realizara nuevas lecturas pero entonces otros actores y escritores se le acercaron a Alvo con ganas de participar. Blanca Lewin leyó un relato de Alejandro Zambra, Antonia Zegers interpretó un texto de Carla Guelfenbein, Ignacia Baeza un cuento de María Paz Rodriguez, entre otros. Este miércoles Diego Ruiz leyó un extracto de autoría de Mauricio Electorat y en la audiencia virtual se podían ver los nombres de Alberto Fuguet y Jorge Arecheta, quienes serán dupla actor/escritor en un par de semanas más. También se podía ver entre el público presente a Pali García. Alvo durante la función le envió un mensaje de texto preguntándole si se animaba a participar y la actriz se inscribió para los últimos días de julio.

Así la agenda y las nuevas oportunidades siguen creciendo. “Yo pensé que esto duraría un par de meses. Ahora vemos que posiblemente volver a las salas de teatro no sea algo que ocurra dentro de este año», señala al productor. Cuenta que algunas compañías de teatro los están contactando para montar sus obras a través de la plataforma de la productora. Pronto estrenarán una pieza dirigida por Claudio Arredondo y también se sumará un proyecto donde dos personajes cada semana contarán sobre sus citas a ciegas. En términos comerciales la apuesta también va consolidándose; ayer tuvieron la segunda función cerrada para la Caja de Compensación Los Andes, y aunque las entradas de Living Stories ($3.000) y de Living Teatro ($4.000), representan cerca de la mitad del valor de las entradas para funciones de teatro tradicional, la capacidad de reunir audiencia es mucho mayor sin la limitación del espacio físico y hay que restarle los costos fijos de operar una sala. «Ha sido una buena experiencia desde lo cultural. Por supuesto que nadie está feliz con el encierro, pero nos hemos ido adaptando en vez de quedarnos con los brazos cruzados. Este formato no se irá tan rápidamente. Lo que más nos gustaría es que el pública tenga la posibilidad de elegir», remata Alvo.