El Museo Británico derribó la principal teoría sobre la obra más conocida del artista noruego: el protagonista no está gritando con desesperación con la boca abierta y las manos en la cabeza, sino que escuchando algo.

  • 22 marzo, 2019

El Museo Británico ha corregido el tradicional significado atribuido al cuadro El grito, de Edvard Munch. Según la entidad, que prepara una exposición para conmemorar los 75 de la muerte del pintor noruego, la persona que protagoniza el cuadro no está gritando, sino que por el contrario, estaría escuchando un grito. Para sustentar esta afirmación, la institución ha aportado una litografía del cuadro en blanco y negro con una inscripción escrita por el mismo artista que dice: “Sentí un gran grito en toda la naturaleza”.

“Esta rara versión de El grito que estamos exhibiendo en el Museo Británico deja en claro que la obra de arte más famosa de Munch representa a una persona que escucha un grito y no, como muchas personas continúan asumiendo y debatiendo, a una persona que grita”, explicó Giulia Bartrum, curadora de la exposición “Edvard Munch: amor y angustia”, informó el diario británico The Telegraph.

En el expresionista “El grito”, una persona con la boca abierta y las manos en la cabeza, parece gritar de desesperación ante lo que la rodea, mientras el cielo se arremolina en colores cálidos y oscuros y otras dos personas se aproximan a la figura principal. La posición de sus ojos, su boca y sus manos hacían pensar en alguien gritando… pero no. No es alguien gritando, sino alguien tapándose los oídos porque está escuchando un grito.

Según dijo la propia Bartrum a The Telegraph lo que provocó que Munch pintara su famoso cuadro ocurrió en 1892, cuando caminaba junto a un fiordo en Noruega y al ver cómo el cielo se teñía de rojo sintió que la naturaleza era capaz de transmitir sensaciones por sí misma, una visión que produjo un importante efecto en él y que le conmovió por dentro.