Por Vivian Berdicheski Fotos: Verónica Ortíz EExiste una historia curiosa que retrata muy bien el carácter del artista catalán Joan Miró (1893-1983) que cuenta Joan Punyet Miró, su tercer nieto: “Al abuelo le pusieron un día un video con la imagen de la legendaria actuación de Jimmy Hendrix en la que prendía fuego a su […]

  • 8 agosto, 2014

Por Vivian Berdicheski
Fotos: Verónica Ortíz

Miró

EExiste una historia curiosa que retrata muy bien el carácter del artista catalán Joan Miró (1893-1983) que cuenta Joan Punyet Miró, su tercer nieto: “Al abuelo le pusieron un día un video con la imagen de la legendaria actuación de Jimmy Hendrix en la que prendía fuego a su guitarra y la veía arder enchufada, mientras chirriaban los amplificadores. ‘Mira abuelo, es el más transgresor’, le decían. ‘Ah, carai!’, se lo miraba él. Y tras un breve silencio, dijo a los nieto: “Però si fa el mateix que jo!” (¡pero si hace lo mismo que yo!)”.

Sus palabras no eran mentira y bien se puede comprobar viendo un video que data de 1973, en el que aparece Miró poniendo gasolina a un cuadro, el que sigue pintando con las llamas aún consumiéndolo. Al final, sólo queda un gran lienzo con un enorme hoyo sobre el bastidor, que termina decorando el creador. El artista tenía 80 años en ese momento y una energía e irreverencia a toda prueba.

Ése y otros cuatro cuadros quemados son precisamente los que eligió para presentar en el Grand Palais de París para abrir una gran retrospectiva en su honor. De esta manera quiso salir de los esquemas, de la rigidez de André Breton y del movimiento surrealista al cual pertenecía. “Miró siempre fue un revolucionario del arte. Quería demostrar que era un artista vivo, con una gran voracidad e ímpetu para seguir liberando el arte de sus ataduras”, cuenta Joan Punyet Miró.

El artista catalán, sobre todo en los últimos 10 años de su vida, se empeñó en legar una actitud rebelde, inconformista: la sola idea de repetirse lo tensionaba. Esta cualidad se ve en cada una de las esculturas de este período, cuando opta por crear con elementos cotidianos que le llamaban la atención, como sartenes, cucharas de sopa, ratoneras, cajas de sombreros, que ensambla y reproduce en bronce. Otorgándoles un nuevo carácter y valor. Obras de las cuales Jimmy Hendrix seguramente nunca supo ni conoció su historia.

Parte de estas esculturas la podemos ver en Chile en la exposición, titulada “Joan Miró, La Fuerza de la Materia”, probablemente la más grande realizada en Latinoamérica del artista, de la Fundación CorpArtes, con la que da el vamos a su nuevo Centro de las Artes 660 (CA660). Edificación de mil metros cuadrados donde se emplaza una gran galería, un jardín de esculturas y un auditorio con capacidad para 800 personas.

La retrospectiva de este pintor, escultor, grabador y ceramista, se compone de 112 obras en distintos formatos y tamaños desde los años 30 a los 80, pero en su mayoría corresponden a los trabajos realizados entre los años 60 y 70, pertenecientes a la Fundación Joan Miró y a la colección privada del artista.

De hecho, hay cuadros que por primera vez se exhiben, como una acuarela que Miró regaló a Dolores, su única hija y madre de Joan Punyet Miró, cuando tenía 7 años, justo antes de que se exiliara en Francia. La obra de gran melancolía, se trata de uno de los primeros cuadros (1937) en que plasmó los horrores de la guerra civil española, conflicto que genera un hondo pesar en él y que deja en evidencia en parte de su obra. Este cuadro (sin nombre) nunca dejó de estar colgado en el dormitorio de Dolores, sin importar la cantidad de veces que se cambió de casa ni los años transcurridos; ésta es la primera vez que la acuarela sale de España para ser expuesta en Chile. Todo un lujo. El cuidado que se tiene por esta obra y por el resto de los trabajos se manifiesta en cada detalle de la galería de arte, como su temperatura, la que se mantiene entre los 18° y 22° y una humedad relativa entre 50 y 60%, sin variaciones de más de 10% en 24 horas.

“Esta exposición es imperdible. Miró es un referente obligado para el arte del siglo XX. Era un artista humilde, sobrio, riguroso con su trabajo; vivía y tenía su taller en Mallorca cuando no era lo que es ahora”, comenta el galerista Tomás Andreu.
La exposición, tal como su nombre lo indica, “se centra en la demostración de diversas técnicas y estilos basados en la inspiración de Miró por la materia, quien plasmó colores y trazos sobre tela, papel y otros soportes, otorgándoles expresión y carácter”, cuenta Punyet Miró, quien estuvo a cargo del montaje de la exposición.

Para el escultor e historiador del arte Gaspar Galaz, “la figura de Miró es de alto eclecticismo; él tuvo la oportunidad de empaparse de todo lo que había pasado antes en el arte moderno, por ende, ya conocía a Picasso y su estética llamada ‘del calco’ que unifica elementos de la materia, que se puede observar en las esculturas. De Duchamp conocía el cachivachismo y de sus contemporáneos el informalismo español, la fuerza de Tapies. No podía faltar, el Manifiesto Surrealista de Breton y su ‘automatismo síquico’, con la idea del acto libre y automático a la hora de crear… entonces todas estas herencias en un hombre híper inteligente, un gran creativo y muy trabajador dan como resultado las increíbles obras como las que vemos hoy en CA660”.

 

Chile en la vida de Miró

La cercanía de Miró con Chile está lejos de ser un cuento. Es cierto que nunca puso un pie en nuestro país, pero también es verídico que tuvo amistad con Vicente Huidobro, Pablo Neruda y un intercambio epistolar con Salvador Allende, entre otros. La razón es su cercanía con la Generación del 27 (que incluía a Buñuel y García Lorca), con la cual sentía más cercanía que con los propios pintores. Miró expresaba plásticamente lo que sus amigos poetas decían en palabras y compartían una misma política, que era representar la realidad sin describirla.

Miró y Neruda entablaron una estrecha amistad en París y trabajaron en la década de 1970 en la creación del Museo de la Solidaridad en Santiago, en apoyo al gobierno de Salvador Allende. Para agradecer el gesto, el ex Presidente chileno le envió una carta a Miró, la cual es parte de la exposición. Miró también se comprometió a donar otra de sus obras, pero sólo cuando hubiera culminado la dictadura de Pinochet (1973-1990), durante la cual se cerró el museo. Tras el fin del régimen militar, se reabrió este espacio, donde actualmente se exhibe una obra de Miró.

Milán Ivelic, profesor, crítico de arte y ex director del Museo Nacional de Bellas Artes, explica: “No hay relación ni mayor influencia de Miró con el arte chileno, pero la influencia viene desde el movimiento surrealista, donde el imaginario llega a velocidades aceleradísimas, con gran presencia de lo onírico y del subconsciente. A mí me gusta mucho por lo inclasificable de su obra, por la manera de pintar, ya que logra tener una mirada muy fresca de la infancia, el mundo de fantasía que construye, llena de optimismo”.

Finalmente, para su nieto, el valor de Miró no sólo recae en su vertiente artística sino en su capacidad humana: entendía bien el peso ético y moral de su obra. “Era un genio que no ostentaba de tal”. •••

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Álvaro Saieh: “El arte transforma la vida de las personas”

-¿Por qué eligió a Miró para inaugurar el Centro de las Artes?
-Por una razón muy simple. Miró es uno de los artistas más polifacéticos del siglo XX. Su obra es valiosa y diversa, y su vida fascinante. Además, en su trabajo como artista él tuvo una relación muy cercana con Chile, en especial con poetas y literatos chilenos como Neruda y Huidobro.

De otro lado, gracias al apoyo de la familia Miró y de la Fundación Joan Miró, que confiaron en la gestión cultural de la Fundación CorpArtes, ha sido posible traer a Chile una exposición inédita, con 112 obras que nunca habían sido presentadas de manera conjunta. Esta muestra no es itinerante, sino que ha sido preparada especialmente para la inauguración de este centro cultural.

Adicionalmente, hemos tenido el privilegio de contar en el lanzamiento de esta exposición e inauguración del Centro de las Artes, con la presencia de su nieto, Joan Punyet Miró, la persona que más conoce la vida, obra y legado artístico de su abuelo.
Por todo lo anterior, nunca tuvimos duda en la elección.

-¿Usted participó personalmente en los trámites para traer la exposición de Miró a Chile? ¿Cuál fue su participación?
-La Fundación CorpArtes cuenta con un muy buen equipo de profesionales que lidera mi hija Catalina, quienes gestionaron esta exposición y se han involucrado con entusiasmo en cada uno de sus detalles. Yo estuve informado de cada uno de sus pasos y consultado en cada una de las etapas.

-¿Por qué la familia elige el arte para dejar un legado?
-Porque estamos convencidos de que el arte transforma la vida de las personas. Queremos que muchas familias chilenas puedan experimentar el cambio que vivimos nosotros como familia gracias al arte. Queremos mejorar los niveles de acceso a experiencias culturales de excelencia.

-¿Qué destaca de este nuevo Centro de las Artes?
-Es probable que muchos digan que lo más destacado del Centro de las Artes sea el moderno teatro multipropósito, el jardín de las esculturas o las galerías expositivas. Sin embargo, para nosotros lo más importante es que se trata de un proyecto que hemos trabajado con mucho amor como familia hasta en los más mínimos detalles. Estamos en presencia de una obra financiada sin recursos públicos y que no ha sido pensada para el disfrute propio, sino de la comunidad.

-¿Qué conexión tiene con el artista? ¿Es admirador de su obra?
-Soy un apasionado por el arte y si bien mis preferencias se concentran en la pintura renacentista, es imposible no admirar el talento de artistas como Miró en la pintura, la escultura y otras disciplinas en las que incursionó. Soy un admirador de Miró.

-Como coleccionista ¿tiene obras de Miró en su portafolio?
-No tengo un Miró en mi colección. Me encantaría. La buena noticia es que durante tres meses, la comunidad podrá disfrutar gratuitamente de más de un centenar de obras de este genio del arte. CorpArtes ha dispuesto visitas guiadas y programas educativos para estudiantes. Queremos cumplir con nuestro propósito de disminuir la brecha que existe en el acceso a bienes culturales en nuestro país.

La época que traen a la exposición es bien particular, ya que es en la que el artista decreta “asesinar la pintura” y explorar nuevos materiales. ¿Tiene una admiración particular por esta etapa de su obra?
-Es posible identificar en la obra de Miró, como en la de muchos otros artistas, distintos períodos. Recordemos que creador catalán incluso abandonó por cerca de 5 años la pintura. Creo que la admiración hacia un artista surge de la apreciación de toda su obra en cada una de sus etapas.

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