Sir Paul McCartney y el productor Youth llevan un largo trecho colaborando en un dúo poco conocido llamado The Firemen. Su nuevo trabajo, Electric Arguments, acaba de salir del horno y es lejos lo mejor de McCartney en años. Por Andrés Valdivia.

  • 27 noviembre, 2008


Sir Paul McCartney y el productor Youth llevan un largo trecho colaborando en un dúo poco conocido llamado The Firemen. Su nuevo trabajo, Electric Arguments, acaba de salir del horno y es lejos lo mejor de McCartney en años. Por Andrés Valdivia.

Sir Paul McCartney y el productor Youth llevan un largo trecho colaborando en un dúo poco conocido llamado The Firemen. Su nuevo trabajo, Electric Arguments, acaba de salir del horno y es lejos lo mejor de McCartney en años. Por Andrés Valdivia.

Sabido es que Paul McCartney, en un sentido estricto, siempre fue más vanguardista que Lennon. Este último se elevó a la categoría de genio gracias a su compromiso político y a una capacidad de escribir buenas canciones pocas veces igualada. Pero Macca, como le dicen a McCartney los tabloides ingleses, circulaba ya en el circuito vanguardista de Londres a mediados de los sesenta, mientras su compañero se las batía entre las mamaderas y las miserias conyugales de un embarazo no deseado. Así las cosas, McCartney se hizo viejo y llegó a los noventas con muy poco del notable talento que lo hizo un maestro. Sus trabajos eran flojos, aburridos y a veces condescendientes con su capacidad. Imperdonables si se quiere. Si bien hace algunos años sir Macca tuvo un rebote de credibilidadcon un disco bello y bien armado (Chaos and Creation in the Backyard, 2005) de la mano de Nigel Godrich, productor de Radiohead y Beck entre otros, ese esfuerzo tocaba quizá la tecla más melancólica del compositor, dejando de lado parte del fuego que lo consumía de joven. Sí, porque muchos hemos dicho que si hay que estereotipar a los Beatles, Lennon es el héroe y McCartney el ñoño déspota, pero pocos reparamos en que los pasajes más roqueros, estridentes y gritones del cuarteto de Liverpool son de autoría precisamente de McCartney. Habiendo dicho lo anterior, no sorprende que Macca se haya embarcado en un proyecto ambient casi secreto desde el año 93 con el productor Youth. El dúo se llama The Firemen y dos discos se conocen hasta el momento (Strawberry Oceans Ships Forest del 94 y Rushes del 98), pero con una muy menor repercusión. Hasta hoy.

Desde hace ya meses que se escuchaba en la blogósfera el inminente lanzamiento de una nueva producción de The Firemen, esta vez circunscrita en el terreno de la canción, pero no fue hasta que NPR (National Public Radio de Estados Unidos, www.npr. org) puso a disposición de los cibernautas una versión para escuchar de Electric Arguments que el misterio no se disipó. El resultado es sorprendente para un músico que ya poco tiene que demostrarle a nadie. Desde los primeros compases se entiende inmediatamente que este es un trabajo con el octanaje necesario para revivir a un muerto: McCartney entra gritando como si Helter Skelter le hubiese resultado un juego de niños en el pasado, y la distorsión de las guitarras lo cobra todo, casi como si se tratara de una banda indie sin ambiciones globales. Lo que viene después es un viaje interesantísimo por diversos tipos de canción, cada una en una tecla especial, pero todas con una impronta en común: una renovada energía, una búsqueda que no escuchábamos en Macca desde hace décadas. Lo de The Firemen comienza en los territorios del rock y poco a poco va conquistando nuevos horizontes, todos relativamente conocidos (la baladilla acústica algo country, la densidad de la canción épica, el contrapunto rítmico del pop, etc.) Hacia el final Electric Arguents entra derechamente en un terreno más experimental y hasta casi new age, momentos que coinciden con lo peor del proyecto, pero el promedio deja un fresco gusto a vitalidad y talento. Algo que se le puede pedir a ya muy pocas leyendas del pop contemporáneo. Bien por Macca, y sobre todo, bien por su legado.