Dibujantes anónimos, algunos de ellos autodidactas, están ganando terreno gracias a las redes sociales y las ferias de ilustración. Aquí, cuatro artistas de diferentes edades y estilos cuentan cómo es vivir a través de sus creaciones.

  • 5 julio, 2018

CRISALYS
Gabriela Correa (26)

Foto: Pablo Rojas

Lo primero que llama la atención al entrar a la habitación y estudio de Gabriela es su colección de juguetes, de libros y de videojuegos. El personaje que más se repite en su repisa es Mako-chan, protagonista de un manga antiguo y de Peko-chan. “Lo que más me gusta es que son súper coloridos, los detalles y las ilustraciones de las cajas, los accesorios que traen”, dice Gabriela.

Desde pequeña, Gabriela dibujaba imitando las cosas que le gustaban. “Me gusta que mis personajes tengan un hobby, que les gusten los juguetes, los dulces o los videojuegos”, dice.

Cuando salió del colegio, eligió estudiar una carrera científica, pero no le gustó y se cambió a diseño gráfico, que luego decidió congelar. Fue después de eso, y a causa de una depresión, que en 2014 empezó a dibujar para distraerse y hacer catarsis. Inició su página web como Crisalys, nombre inspirado en un juego de NES y que usaba en un foro de videojuegos. “Me di cuenta de que el capullo es como soy yo, introvertida, y sentí que me identificaba y le cambié las letras para que no se confundiera con Chrysalis”.

A Gabriela le encantan las zapatillas. De hecho, las colecciona y eso se nota en sus dibujos: gran parte de ellos son jovencitas usando grandes zapatillas. Eso fue lo que llamó la atención de Adidas, que la contactó para ilustrar totebags que se entregarían con una nueva línea exclusiva para mujeres. “Podría dibujar lo que quisiera e hice lo que siempre hago, fue un trabajo que me acomodó mucho”, cuenta.

A Gabriela, que cuenta con 191 mil seguidores en Instagram, le gustaría viajar a otro país a presentar su trabajo, exponer y conocer a otros artistas y entre sus planes futuros está hacer un juego de pelea y alguna pequeña animación y armar equipo con otros artistas. “En un juego tienes una persona que hace la música, otra que hace los personajes para pixeles o polígonos, me gusta la idea de ser parte de un equipo que haga algo que le guste a la gente”, dice.

SEPHKO
Gojko Franulic (30)

Foto: Pablo Rojas

Es fácil distinguir los cómics de Sephko. En general son dibujos redondeados, de trazos simples donde usa pocos colores, que pueden tener un final inesperado, pero que, por lo general, sacan sonrisas.
Gojko Franulic es administrador público. En 2011 “tenía que hacer la tesis y no quería, así que me puse a dibujar. Los primeros cómics que hice en el computador los subí a blogspot y los compartía en Twitter”, cuenta.

Luego de titularse y mientras trabajaba en control de gestión de una empresa, sus cómics empezaron a hacerse cada vez más conocidos. Por ese tiempo, Marco Cánepa, quien desarrollaba el proyecto de El Definido, lo contactó para que fuera ilustrador de la revista online. “En ese tiempo estaba viendo cosas de empresas, pero era súper infeliz. Ese fue el momento de inflexión cuando decidí que me iba a dedicar a dibujar”, recuerda.

Estuvo en la revista online alrededor de tres años y medio. También trabajó un año en el Ministerio de Relaciones Exteriores para poder pagar una deuda que obtuvo, luego de que le robaran la mitad del stock de un emprendimiento de videojuegos que tenía con unos amigos. Al mismo tiempo, hacía cómics para la revista italiana Internazionale y tenía trabajos freelance.

Actualmente, con 162 mil seguidores en Facebook, trabaja haciendo cómics para Cinemark y PC Factory. “Hacer cómics para empresas no ocurre mucho aquí en Chile. Pero este mercado ahora es más flexible, tiene más ganas de experimentar cosas”. También trabaja activamente en Patreon (plataforma web en la que diferentes artistas comparten sus creaciones), pero como en Chile aún este mercado es desconocido, decidió hacer sus tiras en inglés para llegar al mercado de EE.UU.

Uno de los grandes desafíos de Gojko ha sido proteger sus cómics, porque en internet es muy fácil robar el contenido de otros. “Son mis lectores los que valoran el trabajo y me avisan cuando ocurren estas infracciones, y eso es súper bueno porque es como una lucha constante de proteger tu trabajo y educar”.

El otro desafío es el tema creativo. “El humor es bastante complicado, mantenerse fresco, entonces uno tiene que estar leyendo cosas interesantes, viendo series chistosas, salir a tener experiencias, es un poco la vida que se tiene, inspirarse y empezar a producir”, dice.

En el futuro quiere hacer una tienda con dibujos impresos o en cuadros, además de sacar un libro de cómics sobre cine.

“Yo me veo a mí como una empresa, suena un poco frío, pero son un poco los estigmas de la carrera de la administración. Entonces tengo que preocuparme de todo, de contabilidad, capacitación, cobranza, producción. Al final, las cosas que aprendí en mi carrera burocrática y de negocios igual las apliqué a los cómics, lo que me ha ayudado mucho”, afirma.

VERO RODRÍGUEZ
Verónica Rodríguez (35)

Foto: Pablo Rojas

El estudio de Verónica es de color gris, pero sus ilustraciones en las paredes lo llenan de color. Ella es diseñadora gráfica, pero cuando terminó su carrera, a fines de 2008, tomó un taller de ilustración con Francisco Javier Olea y Alberto Montt. “Ahí por primera vez escuché que había gente chilena dedicándose a la ilustración y me di cuenta de que no había que ser Da Vinci. Ahí dije, quiero dedicarme a esto”, cuenta.

Verónica tiene 7 hermanos, 6 dedicados a lo creativo y una que no. “En mi casa siempre hubo libros y cómics. También con mis hermanos veíamos todos los monos que dieran en la tele. Además, en mi casa había muchas croqueras de hoja blanca, y mi recuerdo de toda la vida es estar con mis hermanos dibujando”.

Después de salir de la universidad, junto a tres amigas crearon un blog donde ilustraban diferentes temáticas, y en poco tiempo se hicieron conocidas. Así fue como logró llegar a sus primeros trabajos de ilustración. “Fue emocionante”, reconoce, pero por otro lado decía “cómo hago para vivir de esto, en verdad es demasiado difícil”. Entonces salió la oportunidad de trabajar en el proyecto Biblioteca Viva como diseñadora e ilustradora. “Fue una gran escuela para aprender más de ilustración, de libros, de libros infantiles y conocer a otros ilustradores internacionales”, cuenta.

Luego de tres años, en 2011, dejó el trabajo y comenzó su blog Me pasa a veces, en el cual ilustraba en viñetas experiencias propias. En 2013 sacó un libro y luego una agenda, pero en 2014 “nació mi hija Jacinta y nunca más me pasó nada”. Los primeros dos años se dedicó mucho a su hija, y como tenía poco tiempo para trabajar, dejó el blog un poco de lado.

Ahora que su hija tiene cuatro años, Verónica quiere dedicarse más a sus blogs Me pasa a veces y Es tan difícil ser mamá. También está trabajando en un libro para niños llamado Renato y Cebollín y en un proyecto de un libro informativo para que los niños aprendan sobre los bosques del sur de Chile. Además, en septiembre retomará el taller de Quiero Ilustrar porque me encanta.

Sobre la generación actual de ilustradores, dice que hay muchas más posibilidades y mucha más gente queriendo hacer las cosas. “Los ilustradores de ahora tienen más espacio para soñar y proponer cosas. Lo que es más importante en ese camino es tratar de convertirse en un profesional, saber hacer las cosas desde lo técnico hasta cómo lidiar con un cliente, cómo expresar tus ideas, llegar a acuerdos, cómo trabajar en equipo, etc.”

SATIN
Danae Mazuela (23)

Foto: Pablo Rojas

Danae no pasa desapercibida. Su pelo la delata. Desde hace varios años que se tiñe de diferentes colores. Hoy lo tiene rubio y rosado, pero quizás en una semana lo tenga verde, azul o calipso. A sus 23 años, con más de 95 mil seguidores en su Facebook, Satin –su nombre artístico– es bien conocida en el mundo de los cómics y la ilustración. Sus padres siempre creyeron que lo suyo era el arte. “Desde que aprendí a tomar un lápiz que dibujo. Al principio creí que iba a ser diseñadora como mi papá, pero al final no”, dice.

En septiembre de 2014 nació su página. “Antes tenía como 70 likes, pero compartieron mis cómics en The Comic Fome y ahí empezó a ir para arriba”.

Los cómics de Satin son reconocibles por su estilo caricaturesco, con expresiones faciales exageradas y de colores llamativos. “A veces no es algo gracioso, pero si te muestro el mono dibujado con todas esas caras que les pongo es chistoso, y aparte igual crea una marca, mucha gente me conoce por las caras que dibujo”, afirma.

Actualmente Danae estudia Ilustración, aunque piensa congelar, y trabaja en El Definido haciendo un cómic semanal. Además de este trabajo, va a ferias de ilustración y vende sus productos por internet. Poleras, polerones, chapitas, stickers, imanes para el refrigerador y parches son algunos de ellos. Para más adelante, su plan es también hacer bolsos y mochilas. “Como vivo sola, el sueldo de El Definido es para pagar las cuentas, y todo lo que gane extra es para comer, para mis seis gatos, las cosas que me quiero comprar, para los vicios y los materiales para la universidad”, dice.

En el futuro le gustaría sacar un libro escrito y con dibujos, al estilo de El diario íntimo de Maliki: “Ya lo tengo pensado, tengo que puro sentarme a dibujarlo”. También le gustaría viajar fuera de Chile, conocer a otros ilustradores, tener proyectos en el extranjero, hacer murales, afiches, portadas de discos.