Anuncia visita para marzo y la banda sonora de una película sobre su persona ha dado mucho que hablar: Bob Dylan por doble para este 2008.

  • 4 abril, 2008

 

Anuncia visita para marzo y la banda sonora de una película sobre su persona ha dado mucho que hablar: Bob Dylan por doble para este 2008. Por Andrés Valdivia.

Sobre Bob Dylan se ha escrito mucho más de lo recomendable, siendo probablemente el músico vivo más analizado, revisitado, comparado, auscultado y alabado de la historia de la música popular. Pero su figura -misteriosa y contradictoria- y su música -fecunda y fundacional- siguen dándonos excelentes excusas para continuar aumentando las páginas referenciadas a la gran bestia. Este año 2008 hay al menos dos razones para estar atento con Dylan. Veamos.

 

Desde la vereda del registro fonográfico, cabe destacar la aparición durante 2007 de la banda sonora de la película sobre Dylan que Todd Haynes (Velvet Goldmine, Lejos del cielo) estrenó ese mismo año. Sobre el filme se referirán los cinéfi los en su momento, pero el soundtrack bien merece ser destacado, sobre todo por su impronta de largo aliento y por el crisol de talentos reunidos en él. Titulado igual que la película (I’m not there) esta banda sonora editada como disco doble realiza un ejercicio ya común en la Dylanósfera: se atreve con 34 covers a cargo de músicos tan distintos como Sonic Youth y Mason Jennings. Hacer covers de Dylan es casi un cliché a estas alturas; de hecho, los primeros éxitos de Dylan fueron como autor y no como intérprete de sus propias composiciones, y no hay músico en el mundo que no tenga una revisión de algún clásico del norteamericano en su catálogo. Revisitarlo al parecer es siempre un ejercicio de homenaje y, al mismo tiempo, un desafío complejo. Desde esa perspectiva lo de I’m not there es notable, ya que toma en general canciones favoritas de los fanáticos, pero no necesariamente sus clásicos más reconocidos. Además, la cantidad y variedad de músicos invitados al proyecto simbolizan de alguna manera algo que cualquier fan del homenajeado intuye: se requiere recorrer caminos aparentemente contradictorios y, por cierto, múltiples para dar cuenta del verdadero legado del músico. Además de los ya nombrados, participan Eddie Vedder, Cat Power, Jeff Tweedy, Mark Lanegan, Sufjan Stevens, Charlotte Gainsbourg y muchos otros. Pero quien roba la película son Yo La Tengo, un trío capaz de ir y venir en el caleidoscopio de la imaginería Dylan. Notable lo de ellos.

Por otra parte, el músico ya ha confi rmado su visita para el 11 de marzo en el estadio San Carlos de Apoquindo, sumando un segundo concierto en Chile después de su comentada aparición en el Teatro Caupolicán 1997. Dylan en vivo es una experiencia interesante, compleja, para iniciados, diría yo. Su estatura en el escenario es impactante, su banda notable y la luz que desprende su austero show es emocionante. Pero ojo, Dylan hace ya muchos años que canta todas sus canciones de la misma manera, jugando con su público a que reconozcan qué canción está cantando. He tenido la suerte de verlo 3 veces en vivo y nunca lo he escuchado decir “hola”. Al tipo todo le da lo mismo y es difícil decir que sus conciertos harán felices a quienes quieran escuchar Blowin’ in the Wind con guitarra de palo, pero una cosa sí es cierta: verlo te cambia la vida, aunque no tengo idea por qué.