Algo cargados a los fármacos y al apocalipsis, estos títulos reflejan un ánimo presente en la literatura, así como en la vida misma. El prozac de Casas y la serotonina de Houellebecq delatan una sociedad acostumbrada a recurrir a mecanismos químicos de ayuda. Reflexiones en torno a la muerte se encuentran en los libros de Enríquez y Chejfec. Por otra parte, el éxito de Butler confirma que la distopía es un género cada vez más cercano. Las Extremas se suman a este conjunto con sus historias peculiares y atrevidas.

  • 2 agosto, 2019

Últimos poemas en prozac, Fabián Casas. Hace un par de años el escritor argentino decía: “Todo lo que se pudre forma una familia”, en su nuevo libro, Últimos poemas en prozac, la manda a poner en el refrigerador, “para que no se pudra”. Novela en verso, libro de sanación, guía para sobrevivir a la destrucción de un matrimonio, Casas se muestra, arriesgadamente, tal como vivió su proceso, algunas veces autocompasivo, otras despiadado consigo mismo. Buscando en los fármacos, en el karate, la poesía, las lecturas, en películas, en el budismo zen o en el amor a sus hijos, la sanación o la producción del “clonazepam humano”. Un derrotero hacia la sanación, plagado de referencias doctas y pop, con el que el autor nos vuelve a deslumbrar. Felipe Gana.

Extremas, varios autores. Edición Leila Guerriero. Esta nueva edición de la Colección Vidas Ajenas de Editorial UDP agrupa perfiles de mujeres bajo el rótulo de extremas. La poeta chilena Stella Díaz Varín, la pianista argentina Martha Argerich, la artista cubana Ana Mendieta y la escritora brasileña Clarice Lispector son algunas de ellas. Mujeres aguerridas, intensas, sobresalientes, talentosas, y sufridas también. Sus historias las cuentan certificadas plumas hispanoamericanas como Alan Pauls, Gabriela Wiener y Óscar Contardo, basándose en entrevistas, testimonios y manuscritos. Un trabajo minucioso y sabroso, trece mujeres y más de 500 páginas, todo bajo la edición de la gran Leila Guerriero. Sofía García-Huidobro.

Serotonina, Michel Houellebecq

El pesimismo como base. El hombre solo y sin expectativas, es decir, Houellebecq en su total expresión, que en esta oportunidad decide a emprender una desaparición voluntaria por no saber salir de una relación que le incomoda, ni de una existencia que ya no le interesa vivir. Incapaz hasta de quitarse la vida, decide esconderse primero en París, luego visitar a un viejo amigo de universidad que vive en el campo, espiar a un ex amor y cada tanto ir al psiquiatra que le administra el fármaco que lo mantiene sereno, mientras engorda y se olvida del deseo. Entre tanta penuria del protagonista, el escritor despliega su habitual crítica a las crueldades del capitalismo y las bajezas del ser humano. Detestado e idolatrado, Houellebecq logra lo de siempre: dar que hablar. Sofía García-Huidobro.

La experiencia dramática, Sergio Chejfec. Es una novela que tiene como protagonistas a Rose y Félix, quienes se reúnen una vez a la semana para caminar y dialogar sin rumbo definido. Ella es actriz y en poco tiempo debe elegir la experiencia más dramática de su vida para interpretarla. “Piensa que en su pasado nunca ha habido verdaderas experiencias, y por lo tanto sus opiniones en general son siempre hipotéticas”. De este modo, comienzan a trazarse rutas en que las reflexiones se vuelven un personaje central. Los pensamientos se toman la escena, sin rebuscamientos y con fluidez. A ratos toma las formas de un ensayo, pero sin alardes intelectuales. Es una novela que, de tomarle atención, entrega una experiencia que cautiva la sensibilidad del lector. Guido Macari.

Parábola del sembrador, Octavia E. Butler. Una joven cuenta, a través del diario que lleva, su vida cotidiana en un futuro apocalíptico. En el que la falta de agua, drogadictos que parecen muertos vivientes, policías y políticos corruptos u hordas criminales son el paisaje de fondo, violento y devastado, que acompaña esta historia que mezcla la religión –la familiar, bautista, y una nueva creada por la propia protagonista–, los problemas interraciales y la búsqueda de la supervivencia en un mundo que pareciera acabarse. Novela distópica escrita por una de las referentes del afrofuturismo, Octavia E. Butler, y publicada por primera vez en castellano con traducción de Virginia Gutiérrez, que por momentos recuerda a La carretera, de Cormac Mccarthy, pero llena de otros ingredientes que la hacen a la vez adictiva y reflexiva. Felipe Gana.

Alguien camina sobre tu tumba, Mariana Enríquez.

Es algo así como un homenaje a la muerte. “Siempre que viajo, viajo a un cementerio”, dijo la escritora argentina en Página 12. Ella visitó distintas ciudades alrededor del mundo y con ello sus distintos cementerios, tales como los de Frankfurt, París y Génova. Son distintos textos que transitan entre la crónica periodística y el diario personal. La autora se sumerge en las historias y secretos que habitan en estos espacios en que conviven tumbas, huesos y epitafios. De algún modo, Enríquez se las arregla para captar la esencia de una localidad visitando estos espacios mortuorios. “Durante muchos, muchos años, la gente durmió acá en carpas, sin saber que estaba sobre una fosa común”, narra la autora sobre un cementerio aborigen australiano. Guido Macari.