Fotos: Francisca Prieto

No son muchas las mujeres chilenas que han expuesto de manera individual en el Museo Nacional de Bellas Artes. Hasta el 4 de agosto puede visitarse ahí la obra de Francisca Prieto, artista radicada en Londres desde el año 2001, que expone su trabajo por primera vez en nuestro país. Tres dimensiones se llama la muestra, que incluye alrededor de 40 obras realizadas entre 2002 y 2018 y que forman parte de importantes colecciones privadas y públicas, como la Tate Gallery y la British Library, entre otras.

En la sala que ocupa en el segundo piso del museo hay distintas series de la artista, como Dimensión Intrínseca donde decenas de boletos de tren adquieren distintas paletas de colores según la perspectiva desde donde se miren. O Símbolos Utópicos que mediante la abstracción de tres letras del alfabeto cirílico busca conmemorar el centenario de la Revolución rusa. Todos buenos ejemplos de cómo un proceso de conceptualización puede llegar a materializarse de manera delicada y sumamente estética.

Prieto se ha dedicado a investigar la conformación material, histórica y simbólica de los objetos y sus usos. Estudió diseño en la Universidad Católica, y luego trabajó tres años en packaging. Ahora, dedicada totalmente al arte, agradece que su formación académica le permitió adquirir conocimientos  y nociones como la tridimensionalidad que hoy aplica en sus obras. En 2001 partió a Inglaterra para estudiar un Máster en Central Saint Martins: “Apenas llegué, me di cuenta de que el viaje iba a ser más largo de lo inicialmente planeado, y al poco tiempo de estar aquí, que Londres era donde quería vivir”. Cuenta la artista que la energía de esa ciudad le atrajo porque le gustan la velocidad y competitividad que exige dar lo mejor de uno mismo. “Vivo sumergida en un desafío constante”, asegura Prieto.

-¿Cómo definirías tu trabajo en términos plásticos?

-No es fácil de definir, ya que no cae en alguna de las categorías tradicionales del arte, como pintura, escultura, instalación, fotografía, etc. Al principio eso me jugó en contra, pero con el tiempo se ha convertido en una fortaleza; es prueba de autenticidad. Un lenguaje propio que he ido desarrollando a través de los años, basado en la espacialidad. Al ver obras de cada serie de los últimos veinte años, hay una evolución. Ha sido una gran experiencia poder recopilar mi propia trayectoria, tanto en el libro publicado por LarrainVial el año pasado como en la actual exposición del Bellas Artes.

-¿Qué te interesa comunicar?

-Mi trabajo es mi manera de resolver una idea, o concepto, que me intriga y que quiero estudiar más a fondo. A veces tengo una idea que me da vueltas y recopilo material o investigo por años hasta que me siento lista para abordarla. Como dice Daniela Berger, curadora de la exhibición, nunca una de mis obras es solo una cosa a la vez. Cada obra tiene capas y una historia que busco expresar.

-¿Cómo es tu relación con Chile? ¿Te mantienes enterada de la escena artística local?

-Tengo un cariño enorme y me interesa lo que está pasando aquí, pero reconozco que estar pendiente de lo que pasa en dos países a la vez, para mí es muy difícil. Hoy, mi mundo se concentra en Inglaterra.

-¿Qué significa para ti exponer en el MNBA?

-Ha sido un gran honor por muchas razones. El Bellas Artes no solo es un lugar muy significativo para cualquier artista por su misión, su historia e importancia, sino que también su arquitectura, sus espacios, su luz, lo hacen un lugar muy especial. Poder ver obras de tantos años reunidas en un espacio como el Bellas Artes, colgadas en una sala preciosa y abierta al público en general por un largo tiempo, me hace sentir muy honrada y agradecida.