En octubre de 2017, el New York Times publicó un artículo donde daba cuenta de algunas gárgolas rotas que tenía la famosa Iglesia, hoy destruída por un fatal incendio. Arcos oscurecidos por la contaminación, pináculos sostenidos con vigas y piedra erosionada con el viento eran algunos de los desgastes que la catedral parisiana necesitaba. 

  • 15 abril, 2019

“Por todas partes, la piedra está erosionada, y mientras más sopla el viento, más de estos pequeños trozos se caen”, señaló el vocero de la catedral  André Finot al New York times en 2017. “Se está saliendo de control por doquier”.

“Esta no es la primera vez —ni será la última— en que la catedral, una joya de la arquitectura gótica medieval, requiere una remodelación extensa. Sin embargo, los expertos afirman que Notre Dame, aunque no está en riesgo de derrumbarse repentinamente, ha alcanzado un momento crítico, uno que será muy costoso”, señala el artículo.

“Hay una necesidad real de un trabajo de restauración urgente”, dijo Michel Picaud, quien dirige la recién creada fundación Amigos de Notre Dame de París, cuyo objetivo es recaudar dinero en Estados Unidos.

Notre Dame de París, ubicada en el centro de la capital, está en la lista de lugares por visitar de muchas personas, incluyendo a Melania Trump y Beyoncé. Es parte del “vínculo sentimental” entre Francia y Estados Unidos, uno forjado a través de las alianzas en tiempos de guerra, valores compartidos y una fascinación recíproca por la cultura del otro, de acuerdo con Picaud.

Construida en los siglos XII y XIII, una de las más importantes remodelaciones de Notre Dame tuvo lugar entre 1844 y 1864, cuando los arquitectos Jean-Baptise-Antoine Lassus y Eugène Emmanuel Viollet-le-Duc rehicieron el chapitel y los arcos arbotantes, además de añadir varias modificaciones arquitectónicas.

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