Bajo un estricto protocolo, 60 estudiantes de cuarto medio del Liceo Aldea Educativa de Rapanui se reencontraron hoy en las aulas tras 100 días sin contagios. “Volver a clases es volver a escuchar a la naturaleza y a nuestros antepasados. El planeta nos está llamando la atención”, señala Pedro Edmunds, alcalde de Isla de Pascua.

  • 1 julio, 2020

Entre palmeras y un verde que por poco camufla los mil metros construidos que tiene el colegio, 60 de los 65 alumnos de cuarto medio del Liceo Aldea Educativa retornaron hoy a clases presenciales después de 100 días sin contagios por Covid-19. En marzo, apenas se registraron los primeros -y únicos- 5 casos de Covid-19 en Rapanui, se instauró una cuarentena que obligó a los estudiantes a mantenerse en clases en línea.

A las 8 de la mañana, en un espacio abierto con un techo de hojas, un Umu -rito de bendición rapanui- dio la partida mediante una ceremonia de 50 minutos en la que participó el alcalde de Isla de Pascua, Pedro Edmunds, los directivos del colegio, 6 alumnos y, por Zoom, el ministro de Educación Raúl Figueroa y el de Salud, Enrique Paris. “Volver a clases es volver a escuchar a la naturaleza y a nuestros antepasados. El planeta nos está llamando la atención”, señaló en su discurso el alcalde de la isla.

Todos querían ser testigos y presenciar la reacción de lo que pasaba en las salas de clases.

Los protocolos de seguridad para este nueva etapa fueron estrictos: toma de temperatura en la única entrada dispuesta para los IV medios, máximo 15 o 20 alumnos por sala dependiendo del tamaño, uso obligatorio de mascarillas, metraje de distanciamiento físico demarcado en el piso y aplicación de alcohol gel al entrar y salir de la sala.

Los apoderados tuvieron que firmar una carta de compromiso que aceptaban la asistencia presencial o, de lo contrario seguían con clases en línea, pero con la obligación de ir una tarde a la semana a corregir guías y aclarar dudas.

“Yo opté por la modalidad online, ya que mi hija pololea con uno de sus compañeros y él prefirió la opción presencial. Quiero evitar que no cumplan el distanciamiento social que corresponde y además colaborar con el plan de apoyo y protocolo del liceo considerando el respeto, el resguardo, el compromiso y el apoyo incondicional hacia la comunidad escolar”, comenta Kava Calderon Tuki madre de una de las alumnas del IV medio Humanista Científico. Kava es parte de la directiva del establecimiento y al terminar la primera jornada -a las 13:15- felicitó a la directora, Katherine Ringeling por su excelente gestión y la de su equipo al lograr este significativo hito.

 

El anuncio

Todos los días Catalina Tuki, productora de la radio local Manukea, coordina los programas que informan los principales sucesos de la isla. El 21 de junio, el alcalde Pedro Edmunds anunció en el espacio “Dialogando con la Comunidad” que el miércoles 1 de julio el Liceo Aldea Educativa de Rapa Nui por fin abriría sus puertas a los alumnos mayores. Luego, y de manera gradual se irían incorporando el resto. Los últimos serán los más chicos por la evidente dificultad de mantener el distanciamiento social.

Hizo el alcance que los directivos le solicitaron: el regreso era optativo y las clases en línea seguirían disponibles para quienes así lo prefirieran. Además, cada nivel tendría su propio acceso al reciento que tiene más de 16 hectáreas.

Catalina también es apoderada del Liceo Aldea Educativa, pero su hijo Baruc Tepano que está en I medio todavía no puede volver a pisar las salas de clases. Ellos sin duda optarán por la opción presencial. “La gente aquí en la isla esta agradecida con el alcalde porque ya llevamos tres meses sin registrar nuevos casos de coronavirus”, dice.

Los apoderados de los otros colegios como el Hermano Eugenio Eyraud y el Lorenzo Baeza Vega están a la espera que les den luz verde. “Mis hijos son chicos, pero feliz que vuelvan al colegio porque se aburren en la casa y es difícil organizarse con el trabajo”, confiesa Valentina Yancovic quien tiene una hija en 1° básico.

El primer día

La profesora jefe del IV Medio humanista científico, María Jesús Peña Valenzuela (33), esperaba ansiosa a sus alumnos a las ocho de la mañana. Ni las nubes, ni la lluvia desanimó el entusiasmo por volver a ver a su curso. De sus 28 alumnos, sólo dos optaron por mantenerse con sesiones en línea, una niña no pudo volver por temas de salud y otra se volvió al continente apenas se decretó la pandemia.

Los 22 alumnos llegaron puntuales y tuvieron que dividirse en dos salas para mantener el debido distanciamiento. Iniciaron las clases con la entrega de una serie de protocolos de seguridad, salud y convivencia en las que se establecían novedades como que ya no se podían mover los bancos para hacer trabajo en pareja, en clases de educación física -asignatura que realiza María Jesús- no se harían ejercicios de contacto físico, el foco estará puesto en el fortalecimiento muscular, el uso de camarines es de máximo 4 alumnos a la vez y las duchas están prohibidas.

“Todas estas medidas fueron trabajadas muy en conciencia por el equipo directivo y de convivencia en conjunto con las autoridades municipales y le Ministerio de Salud”, comenta la profesora jefa.

Luego, una mitad de la clase tuvo Biología, la otra, Lenguaje. Hubo dos recreos y, como ya no almuerzan en el establecimiento por decisión sanitaria, se les hizo entrega de la caja de alimentos que les corresponde a cada alumno, asunto que se hizo durante todos los meses que hubo cuarentena.

“Nos recibieron de la mejor manera, entregándonos la más bonita energía que podríamos recibir y el reencuentro con los compañeros fue necesario porque nos hemos visto toda la vida”, comenta el estudiante Bruno Lema (18).

Los otros dos cursos -el de los optativos de Turismo y el Técnico Agrícola- recibieron las mismas instrucciones y la cantidad de alumnos presenciales fue similar.

Para el establecimiento fue fundamental dar prioridad al ingreso de los alumnos mayores por la necesidad de acompañamiento en su preparación a la PSU, para evitar la deserción escolar y para mantener la convivencia. “Para eso, Whatsapp fue fundamental, hicimos una red en las que nos mantuvimos en contacto casi a diario con todos los chiquillos”, cuenta María Jesús.

“Aunque sea tarde, tenemos ganas de transformar este año en el mejor de todos”, comenta ilusionado Bruno.