Por: Francisco Ortega El mayor éxito literario chileno de todos los tiempos es Adiós al Séptimo de Línea. Novela de Jorge Inostroza, publicada en 1955 en cinco volúmenes, tiene el récord de ser la única obra de no ficción criolla que ha superado los cinco millones de ejemplares vendidos y la anécdota de convertir a […]

  • 23 noviembre, 2017

Por: Francisco Ortega

El mayor éxito literario chileno de todos los tiempos es Adiós al Séptimo de Línea. Novela de Jorge Inostroza, publicada en 1955 en cinco volúmenes, tiene el récord de ser la única obra de no ficción criolla que ha superado los cinco millones de ejemplares vendidos y la anécdota de convertir a Inostroza en el único escritor nacional que se compró una casa al contado con su cheque por derechos de autor.

Al contrario de lo que se piensa, no es una novela bélica ni tampoco una obra chovinista que exalta el valor chileno por sobre el peruano y boliviano; de hecho, al releerse caen muchos prejuicios que por años alimentaron su fama, culpa entre otros del fanatismo que Pinochet tenía por esta epopeya.

Pero quizás lo que más resalta es lo feminista que es. El tomo final es una épica de mujeres por mujeres contra mujeres y la heroína de toda la historia es Leonora Latorre, una joven que por amor se convierte en la principal espía del servicio secreto chileno en el conflicto de 1879. Todo un acierto del autor, en una época en que el género del espionaje estaba dominado por héroes muy machos. Y la respuesta chilena es a través de una dama de sociedad que crece hasta convertirse en una suerte de James Bond con falda y que no teme a la acción y a la lucha cuerpo a cuerpo. Leonora es la primera espía de la ficción mundial y ese es un hito que no debe minimizarse…

“Las operaciones secretas de Chile impidieron que Perú tuviera el dominio del mar”.

“Me gustaría investigar la oscura etapa de la ocupación chilena de La Araucanía”.

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