El 10 de octubre Radiohead editó In rainbows, su nuevo disco; pero, más allá del acontecimiento, es la forma en que éste se gestó lo que traerá importantes consecuencias para la industria.

  • 19 octubre, 2007

El 10 de octubre Radiohead editó In rainbows, su nuevo disco; pero, más allá del acontecimiento, es la forma en que éste se gestó lo que traerá importantes consecuencias para la industria. Por Andrés Valdivia.

 

"Si la mejor banda del planeta no está interesada en participar en esta industria, entonces ya no sé qué estamos haciendo aquí”. Esas fueron las palabras del jefe de una de las casas disqueras más grandes del mundo, en reacción al lanzamiento de In rainbows, el esperado disco de Radiohead, y a la forma en que la banda está planteando la comercialización de esta placa.

Se trata probablemente del experimento más interesante en el negocio musical desde la aparición del iPod y los celulares con mp3. La tensa relación entre los ingleses y la industria era algo bien documentado, así como el visible desdén presente en cada uno de sus discos respecto del circo montado alrededor de los músicos populares y las estrellas de rock en general. Al parecer Thom Yorke y sus secuaces nunca se han sentido muy cómodos en el papel de celebridades globales –lo que siempre me ha parecido muy contradictorio con el oficio que eligieron– y esta vez quisieron tomar el control de su trabajo por completo. Si, porque In rainbows viene en dos formatos: una carísima caja con un doble disco de vinilo, libro de fotografías y buena cantidad de aquella chimuchina con la que los melómanos levitamos de placer, y una descarga 100% digital de las canciones desde el sitio web www.inrainbows.com. Hasta el momento la cosa no parece muy distinta a los esfuerzos que han realizado muchas bandas en el mundo para aprovechar las bondades de la distribución online, pero el bombazo está en el precio. El boxset se vende a unos 80 dólares. ¿Y la descarga digital? Bueno, el precio lo fija cada persona. Tal cual.

Así, cada fan decide cuánto está dispuesto a pagar por la música de Radiohead. Al momento de impresión de esta columna, el sitio solo permitía hacer una pre-orden de la descarga y el boxset, y poca información adicional puede encontrarse allí. Como era de esperarse, muchas dudas quedan aún sin resolver.

Pero vamos por parte: al cobrar lo que cada uno quiera pagar por su trabajo, Radiohead está provocando un terremoto de dimensiones bíblicas en el corazón de la industria. Primero porque prescinden de la idea de un sello (su contrato con Parlophone expiró tras Hail to the thief, en 2003), lo que implica hacer un knockout a las corporaciones que se han desarrollado explotando, para bien y para mal, el talento de los artistas. Segundo, porque una estructura de precios de este tipo, sumada a la impactante popularidad de la banda –sus últimos tres trabajos han aparecido primeros en el Billboard en la semana de su lanzamiento–, hace de este experimento un asunto trascendental: de su resultado se podrán sacar importantes lecciones sobre cómo funciona el consumo de contenido cuando el precio queda abolido como barrera fija. Mucho se ha especulado sobre esto último, pero será el primer estudio real al respecto lo que ayudará a despejar la bruma esotérica y algo oscurantista que rodea al tema.

¿Dudas? Aún quedan varias. ¿Podrán los usuarios pagar cero por la descarga? Es decir, cuál es el precio mínimo de ésta? Además, ¿en qué formato digital se podrá bajar el disco? Si es en simple mp3, cada usuario podrá hacer infinitas copias del material descargado, pero otros formatos permitirían incluir un sistema de Digital Rights Management (o DRM), que limite la cantidad de copias que los usuarios puedan realizar de cada archivo.

Independiente de las dudas y de la calidad de las canciones que Radiohead haya incluido en In rainbows, este nuevo experimento de la banda puede perfectamente refundar la forma en que entendemos la distribución de contenidos, y la oportunidad de observar, escuchar y comprobar el fenómeno es algo por lo que estos ingleses serán recordados para siempre.