¿Todavía no ha escuchado a The Black Keys y su adictivo disco El camino? Ponga atención, porque es LA banda del momento.

  • 15 marzo, 2012

¿Todavía no ha escuchado a The Black Keys y su adictivo disco El camino? Ponga atención, porque es LA banda del momento. Por Juan Venegas

El single Lonely boy, del más reciente álbum de The Black Keys, se ha transformado a través de Youtube en todo un fenómeno de baile. Un éxito infeccioso y adictivo, que ha conseguido llevar el nombre de este dúo indie a las grandes arenas. Sucede que luego de diez años de actividad y con siete álbumes a su haber, la banda de Dan Auerbach (guitarra) y Patrick Cartney (batería) finalmente parece haber dado en el clavo, con un disco que la ha vuelto enormemente popular y que hace revivir en el rock esa perniciosa necesidad de sacudirse.

En sus inicios, los Keys fueron etiquetados como una copia de The White Stripes, otro dúo de guitarra y batería, pero con el paso del tiempo, este par de muchachos de Akron, Ohio, ha demostrado correr por su propio carril, con una madurez y consistencia musical envidiables.

En 2010, con Brothers, consiguen ganar el Grammy al Mejor Álbum de Música Alternativa y ahora, sin mediar un largo intervalo, nos presentan probablemente el trabajo más logrado de su carrera. Se llama El camino, y en él The Black Keys estruja las experiencias de toda una década, dejando al desnudo sus influencias musicales que van desde el rockabilly de Johnny Burnette Trio hasta el punk de The Clash y los episodios acústicos de Led Zepellin.

Con un look anti-hipster, sencillo y poco pretencioso, el grupo prefiere no poner énfasis en su nuevo estatus de celebridades y apunta directamente a la música como su activo más rentable. La apuesta sonora instiga al desacato orgánico; mezcla en un solo lugar los dinámicos compases de Motown, puntiagudos riff del glam, la cadencia hipnótica del hip hop, el soul de Memphis y la expresividad vocal a lo Marc Bolan.

Para este disco los Keys vuelven a trabajar con Danger Mouse, quien tuvo a su cargo la producción del álbum Attack & release, de 2008. Mouse, el productor más codiciado del momento, ha sido responsable de discos como Demon days, de Gorillaz, y actualmente trabaja junto a U2 en la elaboración del próximo álbum de la banda irlandesa.

Desde el primer golpe de batería, El camino captura con su galopante energía y la primitiva colusión de instrumentos, melodías y arreglos vocales. Los ganchos de las canciones suenan resueltos y sencillos, los coros femeninos poderosos y los teclados, ácidos y enervantes. Este LP, sin duda, es el más certero acercamiento de The Black Keys al pop.

Son 38 minutos de ruidosa lucidez, sin espacios para presumir ni para poses o aventuras estéticas. Aquí, el rockabilly, el blues y el folk se reúnen para clamar por liberación, sin misterios, atrapados en el incesante ir y venir de golpes de tambor y convulsiones prehistóricas. El camino es simplemente ese vicioso e imprudente murmullo del rock and roll, que después de mucho tiempo vuelve a inducir a viejos y jóvenes a dar saltos y vueltas. Y sigue girando.