El nuevo disco del que fuera vocalista de Blur y una de las estrellas del britpop, está colmado de bellas baladas, pero difícilmente será un gran hit radial. El músico inglés incursiona en extraños y oscuros parajes.

  • 7 junio, 2012

El nuevo disco del que fuera vocalista de Blur y una de las estrellas del britpop, está colmado de bellas baladas, pero difícilmente será un gran hit radial. El músico inglés incursiona en extraños y oscuros parajes. Por Juan Venegas

Aunque parezca raro en una carrera tan larga, Dr. Dee es el primer álbum solista de Damon Albarn. Es, también, el soundtrack de la ópera homónima concebida por el vocalista de Blur junto al director Rufus Norris. Inspirada en los trabajos del dibujante Alan Moore (Watchmen y V por Venedetta), relata la vida del misterioso doctor John Dee, un matemático, alquimista, astrónomo, ocultista y consejero de la Reina Elizabeth I.

Ya en 2006 Albarn había incursionado en el género teatral cuando, junto a Gorrilaz, presentó en el Festival de Manchester el celebrado espectáculo Demon days live. En 2007 trabajó en Monkey: Journey to the West una adaptación de novelas chinas del siglo XVI, y luego participó como compositor en la obra It felt like a Kiss, del inglés Adam Curtis.
 

18 temas conforman el disco, que incluye instrumentos musicales del siglo XVI como viola da gamba, caramillo, bajón, cromorno, flauta dulce y laúd.

El cantautor describe el estilo de Dr. Dee como un extraño folk pastoral. Los arreglos de los 18 temas que conforman el LP incorporan instrumentos musicales del siglo XVI como viola da gamba, caramillo, bajón, cromorno, flauta dulce y laúd. Éstos se mezclan con la hipnótica percusión africana ejecutada por el nigeriano Tony Allen, quien colaboró con Albarn en su exploración del afro beat en Música de Bali, de 2002.

En líneas generales, el álbum narra el auge y caída de John Dee, desde su alta posición como consejero real hasta ser condenado por sus oblicuas creencias y prácticas ocultistas. Albarn parece atraído por este personaje que habita en esa estrecha dimensión que separa la luz de la oscuridad. El cantante también utiliza el disco como tribuna para revelar lo que siente y piensa de Inglaterra, de un modo similar al de PJ Harvey en su magnífico trabajo Let England shake. El “golden boy” del Britpop, a sus 42 años, se sumerge en un país oscuro, dominado por políticos maquiavélicos y vicios privados, que se debate entre el renacimiento de las ciencias y las más absurdas supersticiones. Albarn se empapa de nostalgia por esa extraña Inglaterra, aquella que a menudo se revisita como una simple leyenda.

Dr. Dee, en cualquier caso, no es un suicidio musical. Albarn conoce el poder de su cálida voz sobre todo para las baladas y, para beneplácito de los fanáticos de Blur, estas se encuentran presentes a lo largo y ancho de la placa. Cortes como Apple carts, The Moon exalted, The marvelous dream, Saturn, Cathedrals y The dancing king, proveen de suficiente melodiosa melancolía como para no olvidar que es un disco del autor de Out of time y End of a century.

Eso sí, el álbum no fue diseñado para estar en el tope de las listas de popularidad. Dr. Dee es, más bien, otro sólido manifiesto de la inquieta curiosidad musical que todavía persigue al intérprete inglés.