Tras una semana internado por coronavirus en la Clínica Santa María, murió este martes el reconocido creador de un sinfín de escenografías y vestuarios, como Cascanueces, El Elixir de amor y Don Quijote de la Mancha. Aquí, una pincelada de sus principales obras e hitos que marcaron su vida.

  • 18 junio, 2020

Fue en el año 1984. Tras postular en el concurso para la escenografía del Ballet «La Syphide», organizado por la Corporación Cultural de la Municipalidad de Santiago, el diseñador gráfico de la Universidad Católica de Valparaíso, Germán Droghetti, obtuvo mención honrosa sin estrenar en el Teatro Municipal de Santiago. Por lo mismo, volvió a intentarlo con el Ballet «Coppelia» ese año y consiguió montar su propuesta escenográfica en el gran escenario del municipal en 1985 con «La Cenicienta». En ese entonces, el director de teatro era Luis Osvaldo De Castro.

Durante esos años, el oriundo de Temuco ya tenía una inclinación hacia las puestas en escena y a los públicos. Uno de sus grandes amigos, Andrés García, compañero de universidad y amigo desde los 18 años, cuenta que detrás del Palacio Carrasco, en Viña del Mar, diseñó un ajedrez que se volvió una tradición de fin de semana entre los vecinos, quienes se reunían con frecuencia a ver el juego. Incluso, le pidió a la Orquesta Filarmónica que compusiera diferentes números para cada pieza del tablero: el alfil tenía una melodía, el caballo otra, y así.

Boceto de vestuarios para La Flauta Mágica

Tras su debut le siguieron tres décadas de trabajo escenográfico y de vestuario en Agustinas 794, el que combinó con docencia en la Universidad de Chile y trabajos en el extranjero. En 1989, tras diseñar el vestuario de la ópera «El Barbero de Sevilla», para la Temporada de Ópera del Teatro Municipal de Santiago, recibió el premio de la Asociación de Periodistas de Espectáculos, como la mejor producción de ese tipo del año.

Ya en esa época, su nombre resonaba en los pasillos de los estudiantes, académicos y gozadores de las artes dramáticas. Y no se quedó solo en ese escenario, sus trabajos se lucieron en el Teatro del Lago, Nescafé de las Artes, Municipal de Las Condes, Teatro Regional de Rancagua y también en Concepción. Incluso pasó fronteras llegando a Estados Unidos, Argentina, Alemania y Japón. Más adelante, en 2016, realizó ilustraciones para el libro infantil sobre ópera titulado «Las aventuras del hombre pájaro». Durante este último tiempo, trabajaba en un libro con la editorial Ekaré Sur, firma con la que había publicado el título anterior.

En abril de 2018 Droghetti viajó a Bélgica para trabajar como diseñador de escenografía y vestuario para la Ópera La Clemenza di Tito de Mozart, dirigida por Michael Hampe.

Tras el telón

En 1987 se estableció de manera formal el área de diseño del Teatro Municipal de Santiago, por lo que Droghetti comenzó a ser diseñador de planta siendo aportado por Mariana Silva y Orlando Álvarez −entre otros− como expertos en contenido. Entre sus tareas estaban el diseño de las piezas gráficas, afiches y manuales de las obras. «Son muchos detalles que forman parte de la elaboración de este documento, creado especialmente para el público”, en palabras de Germán Droghetti en la web del emblemático recinto. Además de ese trabajo, postuló decenas de diseños para vestuarios, utilería y escenografías. Trabajó en veinte de ellas, como en El rapto en el serrallo, Carmen, Falstaff, Las vísperas sicilianas, El barbero de Sevilla, Salomé, El elixir de amor, El turco en Italia, La sonámbula, Nabucco, Don Pasqual, Così fan Tutte, La clemencia de Tito, La flauta mágica, Don Giovanni, Las bodas de Fígaro y otras.

Boceto de «La Araucana»

Sus cercanos cuentan que el sentido del humor es la característica que más lo destacaba. Una forma de vivir la vida creando personajes, tanto para los escenarios, como en la vida real, a través de los cuales hacía bromas y «pitanzas», las que incontables veces hicieron caer a más de alguno. Llenar los espacios de las tablas con estética y belleza lo logró tanto en los espacios del municipal como en las salas de clases. «Era capaz de transformar un espacio en un lugar soñado», recuerda su amigo Andrés García. «De la nada generaba obras de arte y hacía posible que otros soñaran».

Uno de sus grandes inspiraciones fue el arquitecto Bernardo Trumper, quien trabajó mucho en el rol dela luz en el movimiento y forma en el escenario. Ese trabajo en luz fue algo que siempre le gustó a Droghetti, al igual que los colores ocre y otoñales, que siempre estuvieron presentes en sus montajes. «Fue un artista generoso en todo sentido. le gustaba participar, decir «hagámoslo» y crear de forma colaborativa. Disfrutaba de experimentar», dice un cercano.

La compañía Gran Circo Teatro, que protagonizó la mítica obra «La Negra Ester», de Andrés Pérez, fue bautizada por Droguetti. El afiche del emblemático musical fue diseñado por él alrededor de 1940, a petición de los productores Andrés García y Carmen Romero.

«Me encantaba su sentido del humor tan teatral», dice la Directora del Teatro Municipal, Carmen Gloria Larenas, quien

Docencia y arte

Más adelante, en el año 2006, comenzó a hacer clases en la Universidad de Chile y en 2009 recibió la distinción a Mejor Docente del Departamento de Teatro. Además se desempeñó como coordinador de la carrera de Diseño Teatral. Algunos de los ramos que realizó fueron Taller de Técnicas Gráficas, Diseño Escénico y Puesta en Escena, donde siempre buscó que sus alumnos salieran de los estereotipos e imaginaran más. Parte de su personalidad, cuentan cercanos, era un genio que podía arrancarse cuando algo no le parecía: no mandó a decir nada con nadie. Teniendo contacto con jóvenes, su mayor frustración era que el teatro se alejara de los intereses de las nuevas generaciones.

Luego, en 2010, incursionó en el área dramática de la televisión estando a cargo del vestuario de las teleseries Conde Vrolok, Martín Rivas y La Poseída de TVN. También en 2014 realizó el diseño de escenografía y vestuario en la Inauguración de los Juegos Sudamericanos ODESUR.

Boceto de vestuario para Carmina Burana

Bocetos del vestuario de Ernestina en la teleserie La Poseída, hechos con lápiz a mina y acuarela sobre papel.

Este martes, a las 11 de la mañana, y luego que su familia se despidiera de él un día antes, falleció en la Clínica Santa María. Sus seguidores, alumnos y admiradores de su trabajo han enviado sus condolencias a través de internet. Su legado vive y el arte no muere.