En un año auspicioso para la música docta en Chile, la visita de Itzhak Perlman es todo un hito. El célebre violinista, considerado el mejor del mundo, se presenta junto a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Praga, en un concierto gratuito. Por Joel Poblete

 

  • 2 noviembre, 2010

 

En un año auspicioso para la música docta en Chile, la visita de Itzhak Perlman es todo un hito. El célebre violinista, considerado el mejor del mundo, se presenta junto a la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Praga, en un concierto gratuito. Por Joel Poblete

 

A sus 65 años, Itzhak Perlman es una figura indispensable en la historia del violín. Quizás a más de alguien le parezca que la frase con la que suele publicitarse su figura, definiéndolo como “el mejor violinista del mundo”, puede ser una exageración, considerando que existen nombres de referencia en plena vigencia, que van desde Salvatore Accardo, Pinchas Zukerman, Nigel Kennedy, Shlomo Mintz y Anne Sophie Mutter, hasta Joshua Bell, Gil Shaham, Maxim Vengerov, Hilary Hahn y Sarah Chang, por nombrar algunos. Pero no queda más que rendirse a la evidencia: todos son notables; algunos, extraordinarios… pero sólo Perlman puede figurar en la tradición de los grandes del siglo pasado, como Kreisler, Heifetz, Milstein, Oistrakh, Menuhin y Stern.

Al fin lo tendremos entre nosotros, con dos conciertos gratuitos de música de cine en el Parque Bicentenario de Vitacura, el miércoles 17 y el jueves 18 de noviembre, que prometen convertirse en un acontecimiento único y masivo, tanto o más espectacular que la actuación de Ennio Morricone y la Orquesta Sinfónica de Roma, de hace dos años. Se trata nuevamente de una iniciativa de Celfin Capital, en conjunto con la Fundación Beethoven y en el marco de la ley de donaciones culturales.

Desde que en su Tel Aviv natal sufriera poliomelitis a los 4 años –que lo obliga a usar muletas hasta el día de hoy–, Perlman ha salido adelante de manera ejemplar. Instalado en Estados Unidos, se graduó de la Juilliard y alcanzó la fama luego de su debut en el Carnegie Hall, en 1963. Su carrera contiene hitos como las históricas giras con la Filarmónica de Israel desde fines de los 80, por Varsovia, Budapest y Moscú. El violinista ha colaborado con los mejores directores de su tiempo (Previn, Giulini, Mehta, Levine, Ozawa y Barenboim), junto a estrellas como Jacqueline du Pré, Yo-Yo Ma, Martha Argerich y Plácido Domingo, entre muchos otros.

Aparte de la precisión y la agilidad sobrehumanas que puede exhibir, y de la variedad de acentos y detalles que extrae de cada presentación, Perlman es especialmente memorable porque sus actuaciones van más allá de lo técnico: no se limita a ser una máquina perfecta que se conforma con emitir sonidos, como les suele pasar a más de un joven colega, sino que entrega emoción y entusiasmo a cada una de sus actuaciones, lo que se refleja en sus expresiones faciales, a menudo con una sonrisa que exuda alegría, intensidad y pasión mientras toca su valioso Soil Stradivarius, de 1714.

El gran violín del cine

Ganador de 15 premios Grammy, Perlman hace mucho que dejó de estar restringido a la esfera de la música selecta: se lo ha visto desde los más refinados conciertos hasta tocando en ceremonias del Oscar, o como parte del cuarteto de músicos que estrenó mundialmente la obra Air and simple gifts, composición de John Williams que se interpretó durante la asunción del presidente Obama. Tan cómodo en lo clásico como grabando jazz con Oscar Peterson, o también homenajeando a sus raíces familiares con música klezmer, será sin embargo su atractiva faceta fílmica la que mostrará en Chile.

El interés por la música de cine está ligado a Williams, con quien grabó dos hermosos discos de bandas sonoras (ver recuadro): el célebre músico lo escogió para interpretar el violín solista en la partitura para La lista de Schindler, de Spielberg, por la que logró el Oscar y el Grammy. Perlman ha tenido otras importantes colaboraciones cinéfilas: además de reincidir con Williams en Memorias de una geisha, tocó la música de Tan Dun para Héroe, de Zhang Yimou, y apareció brevemente en pantalla tocando en Todos dicen te quiero, de Woody Allen, y deleitando a una embelesada Goldie Hawn.

Muchos admiradores quizás habrían preferido que en Santiago ejecutara alguno de los conciertos de violín más famosos en los que Perlman ha brillado durante décadas, como los de Beethoven, Brahms, Tchaikovsky, Sibelius y Mendelssohn. Pero finalmente son su arte y talento los que se imponen más allá del repertorio escogido, convirtiéndolo en un artista inmenso e irrepetible. Además, se presentará con una compañía inmejorable: la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Praga, que también debuta entre nosotros y será dirigida por el británico Nic Raine. Considerada la más especializada del mundo en música de películas, la agrupación será reforzada con 33 músicos chilenos y en dos fragmentos -Duel of the fates de La amenaza fantasma, y el clásico tema de Exodo, de Ernest Gold- contará con el apoyo del Coro sinfónico de la Universidad de Chile, que dirige Hugo Villarroel.

Cada uno de los dos conciertos espera convocar a diez mil personas. En un afán por descentralizar este tipo de espectáculos, serán transmitidos en directo a La Serena, Valparaíso, Talca, Concepción y Valdivia, en cada una de las cuales se ofrecerá previamenteuna actuación de las correspondientes orquestas locales.

La selección de obras es popular e irresistible: estarán Los siete magníficos, Lo que el viento se llevó, El padrino, Doctor Zhivago, ET, Superman, Star trek, Indiana Jones y La guerra de las galaxias. Perlman intervendrá en fragmentos de Africa mía, Perfume de mujer, Casablanca, Cinema paradiso y el tango Por una cabeza, además de, cómo no, La lista de Schindler.

Para evitar los problemas surgidos con las entradas en Internet para los conciertos de Morricone, en esta ocasión el sistema será más expedito: el sábado 6, desde las 10 horas, se entregarán 10 mil invitaciones gratuitas en el Centro Cultural Palacio La Moneda, con un máximo de dos tickets por persona. Para retirarlas basta presentar el carnet de identidad. Mayores informaciones, en www.visionaccion.cl

Grabaciones exquisitas
De una discografía tan generosa y extensa como la de Perlman, que abarca ya casi cuatro décadas y un repertorio amplio y ecléctico, ¿qué se puede recomendar? Simplemente todo es memorable, desde sus Sonatas y partitas de Bach y el concierto de Brahms dirigido por Giulini, hasta sus grabaciones con otros grandes colegas, como Isaac Stern y Pinchas Zukerman, en obras para dos violines de autores como Bach, Shostakovich y Prokofiev, sin dejar de mencionar Las cuatro estaciones de Vivaldi que los tres, más Shlomo Mintz (¡qué cuarteto!) ejecutaron en vivo en 1982, dirigidos por Mehta. No se pueden obviar el DVD que registró su gira por Rusia junto a la Filarmónica de Israel, ni los conciertos con Barenboim dirigiendo a la Filarmónica de Berlín. Tal vez lo mejor sea directamente adquirir la Perlman edition, completísima selección de 15 CD lanzada en 1995 por el sello EMI para conmemorar los 50 años de vida del artista.

Y si hablamos de música de cine, además de la a estas alturas ineludible La lista de Schindler, destacan los dos discos Cinema serenade (1997 y 1999), junto a John Williams como director y arreglador. En el primero, acompañados por la Sinfónica de Pittsburgh, recorren algunas de las obras más famosas del autor, además de piezas de otros músicos, como La edad de la inocencia, Sabrina y Africa mía; y en el segundo, subtitulado The golden age, junto a los Boston Pops, dan vida a un delicioso viaje por algunos clásicos como Lo que el viento se llevó, Las aventuras de Robin Hood, Casablanca, Laura y Tiempos modernos.