Han pasado más de treinta años del asesinato del primer ministro sueco Olof Palme, un crimen que nunca se resolvió y que fue investigado por años por el escritor Stieg Larsson. La muerte prematura del autor, anterior incluso a su inmenso éxito literario, hizo que todo el material recopilado quedara guardado en veinte cajas de cartón, a las que tuvo acceso Jan Stocklassa, quien desclasifica los detalles en un libro con características de thriller pero 100% real.
Retrato: Roca editorial

Cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia. Todos los componentes del universo Larsson reunidos en un nuevo relato, a quince años de la muerte del escritor sueco: un periodista obsesionado con un caso sin resolver, trabajando hasta altas horas de la madrugada, consumiendo decenas de cigarrillos, alimentándose de pésima manera y utilizando métodos poco convencionales. No es Mikael Blomkvist –protagonista de la saga Millenium– sino su mismísimo autor, Stieg Larsson, quien tras el asesinato del entonces primer ministro sueco Olof Palme en 1986 se sumergió en una profunda investigación para resolver el crimen.

Palme fue un importante líder del Partido Socialdemócrata Sueco y su magnicidio, producto de un disparo propiciado por un desconocido cuando caminaba con su señora, Lisbeth, de vuelta del cine una helada noche nórdica de febrero, alteró la usualmente apacible vida de ese país, durante años. Incluso hasta el día de hoy. Las primeras 48 horas transcurridas tras un crimen son cruciales para dar con un responsable, y eso no ocurrió en este caso. El caos inicial entre las distintas fuerzas policiales y errores de investigación imposibilitaron dar con pistas que explicaran quién fue el autor, ya fuera material y/o intelectual del asesinato. En ese momento Larsson trabajaba realizando infografías de actualidad en un periódico sueco y además, por razones morales y políticas, llevaba años interesado en reconocer a distintos grupos de extrema derecha que existían en esa época. Convencido de que alguno de ellos podría estar tras el crimen del socialdemócrata, a quien acusaban de ser colaborador de los soviéticos –esto en el contexto de la Guerra Fría–, el reportero dedicó años a levantar información para resolver el caso. Si no hubiese muerto de un infarto fulminante en 2004, quizás lo habría logrado. Eso imaginó el empresario, diplomático y escritor sueco, Jan Stocklassa, cuando tuvo acceso exclusivo a la investigación de Larsson. Entusiasmado con lo que encontró, decidió seguir las pistas, recabar más información, reunirse con un sospechoso clave e incluso involucró a otras personas que realizaron entrevistas de manera encubierta.

Cabe señalar que tras el homicidio de Palme, la investigación oficial manejó distintas teorías: además de apuntar a grupos ultraderechistas, una rama de la organización kurda PKK, y servicios secretos sudafricanos del apartheid, incluso se barajó una tesis que señalaba, según una versión proporcionada por el agente estadounidense Michael Townley –y relatada por el periodista sueco Anders Leopold–, que el chileno Roberto Thieme, ex Patria y Libertad, habría estado involucrado. Incluso dos años después del crimen, Christer Pettersson, un drogadicto y delincuente común, fue detenido, juzgado y condenado por el asesinato, pero luego se anuló la sentencia por falta de pruebas. En 2014 Stocklassa comenzó a desplegar y profundizar la investigación del autor de Millenium para llegar a sus mismas conclusiones. El detalle del proceso, incluidas cartas y documentos inéditos escritos por Larsson, forman parte de las más de 400 páginas que dan vida a Stieg Larsson. El legado. Las claves ocultas del asesinato de Olof Palme.

-Después de ocho años de investigación, ¿cuáles son sus principales conclusiones? ¿Se convenció también de que el crimen fue ordenado desde Sudáfrica?

-Sí, estoy convencido de que fue el régimen del apartheid el que organizó el asesinato de nuestro Primer Ministro. Pero aún más interesante es que creo que la CIA sabía que iba a suceder.

-¿Cómo se explica que el caso de Palme aún no se haya resuelto? ¿Se debe a un desorden en la investigación o pudo haber habido ocultamiento intencional de información?

-Hubo dos errores principales cometidos en la investigación y ambos se llaman “Hans”. El primero fue Hans Holmér, quien fue nombrado jefe de investigación inmediatamente después del asesinato y estuvo allí durante un año. El segundo año, la policía estuvo cerca de resolver el asesinato, pero luego se nombró al siguiente jefe de investigación, Hans Ölvebro, que tomó de nuevo la dirección equivocada. En el fondo, alguien pudo haber ocultado información, pero la policía sueca fue bastante hábil al momento de enredar la investigación por sí misma.

-¿Se siente heredero de la obsesión de Larsson? ¿Fue frustrante no encontrar un claro responsable?

-Efectivamente, cuando terminé de escribir el libro, miré todo lo que había hecho y me di cuenta de que me había convertido en una especie de heredero de Stieg. Hice lo que creo que él habría hecho, incluyendo algunos métodos poco ortodoxos. Al final encontré lo que creo que son los individuos responsables, pero tiene que ser la policía sueca quien encuentre la evidencia final.

-¿Todo el material que compiló está ahora en manos de la policía?

-He entregado todas las partes importantes de mi material, pero es tan enorme que he tenido que ayudarles escribiendo varios memos. Al final, solicitaron mi libro antes de que se publicara, así que quizás sea uno de los pocos que se han convertido en parte de una investigación de asesinato.

-¿Confía en que algún día se aclarará quién fue el autor intelectual del asesinato?

-El libro ya tiene la investigación activa. La policía está estudiando varias partes de Stieg y mi teoría. Hace menos de un mes, llegué a un nuevo y emocionante desarrollo, cuando seguí una vieja pista y logré persuadir a un hombre que, junto con sus amigos, encontró un walkie-talkie dos días después del asesinato cerca del lugar del asesinato, para que lo entregara. Entonces, 33 años después, la policía tiene la oportunidad de encontrar ADN.

-¿Qué piensa de la presencia política que tiene la extrema derecha de hoy en Suecia? ¿Fue Stieg Larsson un visionario de la fuerza que estos grupos podrían adquirir?

-Es un triste fracaso de los partidos tradicionales el haber dejado que los xenófobos demócratas de Suecia crezcan cerca del 20% y se conviertan en el tercer partido más grande. Stieg predijo esto, pero estoy seguro de que se habría sentido devastado al enterarse de que su predicción se había cumplido poco después de su muerte.

-Suecia sigue siendo un ejemplo recurrente de modelo de desarrollo. ¿Es el crimen de Olof Palme una herida incurable en su historia? ¿Cómo determinó a la clase política sueca?

-El asesinato de Olof Palme es una herida que cura un poco, solo para ser arrancada una y otra vez. Es cierto que el modelo de desarrollo es el mismo, pero desde Olof Palme no hemos logrado encontrar un político tan fuerte. En su época, Suecia fue importante en la lucha por la libertad y la independencia de las superpotencias. Ahora estamos más bien ocupándonos de nuestro propio negocio; una situación más segura, pero no es lo que yo elegiría.

-¿Existe esa Suecia más sórdida, oscura y corrupta, como la presentada por el nordic noir y la saga Millenium?

-Sí, hasta cierto punto eso es cierto. La superficie idílica con la oscuridad abajo crea una perfecta historia de crimen en nordic noir.

-Cuando Olof Palme murió, el mundo se enfrentaba a la Guerra Fría, y para sus enemigos el primer ministro era un traidor que simpatizaba con los rusos. ¿Cómo ha evolucionado su figura y su legado a lo largo del tiempo?

-Definitivamente no era un traidor. Fue leal a Suecia y sus ideales. Al mismo tiempo, era un político muy duro que usaba métodos muy cercanos o más allá de la frontera para lo que es aceptable en Suecia. Con el tiempo, su memoria se ha vuelto cada vez más positiva y ahora una gran mayoría solo recuerda sus enormes esfuerzos en política exterior.

-¿Cómo se imagina a Stieg Larsson si todavía estuviera vivo? ¿Cree que el inmenso éxito literario de Millenium lo habría desviado de su lucha política?

-La búsqueda de vida de Stieg era luchar contra el extremismo y él nunca renunciaría a eso. Creo que incluso usaría el dinero y su posición de fama para continuar su lucha. Y no olvidaría el asesinato de Olof Palme, que era su segundo proyecto más grande. Pienso que él encontraría una solución equivalente a la que yo he encontrado.