El cineasta y creador de la sala independiente -1 Cine, Julián Fernández, cuenta sobre este proyecto que busca abrir un nuevo lugar de encuentro frente a la pantalla gigante. “Nos interesa crear la experiencia. Que la gente realmente entienda el sentido de ver películas junto a más personas», afirma.

Desde el 15 de marzo no hay funciones de películas en el cine independiente -1 Cine, ubicado en la calle Gramado de Puerto Varas. Pero la compañía ha aprovechado este período dando vida a un taller de apreciación cinematográfica donde se generan conversaciones con la audiencia a partir de un calendario de películas. Además está trabajando para lanzar un autocine. “Hemos estado haciendo campaña de fidelización de nuestro público”, comenta el cineasta Julián Fernández sobre este espacio que cumple nueve años, pero que hace dos ya cuenta con un conocimiento más consolidado en la zona.

-1 Cine nació como proyecciones de películas en el subterráneo de la casa que en ese entonces Fernández compartía con amigos. Luego funcionaron durante un año en el Hotel El Greco y después estuvieron instalados durante cuatro años en la Municipalidad de Puerto Varas. Desde 2016 están ubicados en subsuelo del Centro de Arte Molino Machmar (CAMM). “Siempre hemos estado en un subterráneo -explica Fernández -y seguiremos en el under de las cosas, poniéndole el hombro”. El nombre además está inspirado en el Mito de la Caverna de Platón que vendría a ser el origen del cine en cuanto a la proyección de imágenes como interpretación de la realidad.

La gran mayoría de los asistentes de -1 Cine es de la misma ciudad de Puerto Varas pero también llega público desde Llanquihue, Frutillar y Puerto Montt, y como proyecto cultural siempre les ha interesado incorporar la itinerancia. “Es fundamental que toda la gente tenga acceso a la experiencia del cine, que es algo muy distinto a ver una película en tu casa. Estos años hemos estado más concentrados en levantar la sala, pero el objetivo ahora es llevar también el cine a otros lugares”, cuenta Fernández. El autocine forma parte de ese espíritu y están trabajando de manera colaborativa con el Parque Estación que funciona en la antigua estación de trenes de la ciudad lacustre. En estos momentos están tramitando los permisos necesarios con la Seremi de Salud, ya que es necesario tomar todas las medidas sanitarias para su funcionamiento. Aunque el parque tiene capacidad para albergar a unos 50 autos, mientras siga existiendo riesgo de contagio de Covid esa capacidad se reduciría a 25 vehículos. Además están gestionando un espacio radial donde se pueda sintonizar el audio de las películas proyectadas desde los autos que participen de la función.

“Nos interesa crear la experiencia del autocine. Que la gente realmente entienda el sentido de ver películas junto a más personas. Se ha vuelto algo ajeno, pero a la vez necesario, volver a encontrarse con otros”, afirma el cineasta nacido en Santiago pero que vive en el sur hace diez años. Fernández también se refiere a la situación crítica que atraviesa la industria cultural en general. -1 Cine ha implementado un “club de amigos” que funciona a través de un sistema de membresía para así generar aportes por parte de la propia comunidad. También forman parte de la Red de Salas de Cine. “Como gremio exigimos al Estado que se haga cargo de la cultura. Nos hacen competir y concursar por fondos. Pero resulta que te puedes sacar la cresta durante años, y sigues concursando. No hay trazabilidad del trabajo previo”, señala el gestor. Enfatiza que en Chile la cultura todavía no cuenta con la misma valoración que otros oficios y eso dificulta la consolidación de una industria creativa, pero sí rescata que la última entrega del Fondo Audiovisual destinó mayores fondos para proyectos regionales.

El último pirata

-1 Cine funciona también como productora audiovisual y Julián se desempeña como realizador. Actualmente está trabajando en un documental llamado Henri, el último pirata, que cuenta la historia de Henri García, buzo del equipo de Jacques Cousteau que en 1975 llegó a la isla de Rapa Nui y decidió quedarse ahí. Veinte años después el buzo hizo noticia cuando descubrió una misteriosa bola de cristal en el cráter del volcán Licancabur y ese hecho pasó a ser determinante en su vida. “El documental narra la historia a través de su hijo y su nieto. Habla de herencia, familia, migración y aventura”, resume el director. Junto a su equipo estuvieron filmando en abril del año en Rapa Nui y con ese material ganaron la categoría industria de SANFIC 2019. El largometraje documental, dirigido por Fernández y producido por Dominique Rammsy, ganó el premio DOCSMX del TFI Network del Festival Internacional de Tribeca. Todavía les queda material por filmar pero mientras rodar no sea una posibilidad, están avanzando en la postproducción de la película. Como equipo también estuvieron a cargo de la producción audiovisual de Nadie sabe que estoy aquí, película de Gaspar Antillo recientemente estrenada en Netflix.

 

Henri, el último pirata. Producción: Julián Fernández Prieto. Producción: Dominique Rammsy. Director de fotografía: Tomás Yovane. Arte: Sebastián Baudrand. Sonido y tomas aéreas: Carlos Bertrán.