Para decirlo de alguna forma, las obras de Fernando Prats son de una hermosa locura, de una estética que supera lo imaginable y que al margen de la curiosidad que generan contienen un mensaje que invita a reflexionar acerca del mundo que estamos pisando y lo que estamos haciendo con él. Prats es un artista […]

  • 8 abril, 2013
Fotografía de Fernando Prats

Fotografía de Fernando Prats

Para decirlo de alguna forma, las obras de Fernando Prats son de una hermosa locura, de una estética que supera lo imaginable y que al margen de la curiosidad que generan contienen un mensaje que invita a reflexionar acerca del mundo que estamos pisando y lo que estamos haciendo con él. Prats es un artista contemporáneo que cuestiona los usos y medios del arte. En concreto, investiga las transformaciones sufridas por la materia al entrar en relación con los procesos intangibles de la creación artística.

Sus acciones –o expediciones, como las llama– lo han llevado a realizar su arte en regiones extremas: estuvo en las zonas más afectadas por el terremoto de febrero 2010; en Chaitén, tras la erupción del volcán, y en los géiseres del Tatio en el desierto de Atacama. La conexión con Chile es imposible de desconocer, aunque hace más de 20 años vive y trabaja en Barcelona. Hoy, su obra es reconocida a nivel mundial tanto por su rigor como por reflejar la realidad chilena condicionada por sus diferentes aspectos geográficos, a través de videos, fotografías y planos.

Precisamente, uno de estos trabajos es el que presenta en la Universidad Finis Térrea desde el 10 de abril. Se titula El nacimiento del mundo y hace dos años fue exhibida en la Fundación Miró en Barcelona. Se trata de un video registro realizado en la base Arturo Prat, en la Antártica, en la que él aparece sosteniendo una bandera de explorador, que reproduce un dibujo preparatorio para una obra de Miró de 1925.

-¿Qué hace una obra de Miró en la Antártica?

-Esta idea de viajar por el polo sur con una obra de Miró es trasladar no solo un dibujo especifico, sino trasladar el espíritu de un autor y de alguna manera extender de forma simbólica, poética, su pensamiento y obra, hacia uno de los polos de la tierra. Quizás se trate de un homenaje atemporal, ya que s´0lo adquiere significado en la acción misma.

-Detrás de este esquema hay un largo proceso de reflexión. ¿Cómo se compatibiliza tu propuesta con una sociedad que vive en la inmediatez?

-Se reflexiona de otra manera. La obra, que es el resultado o repuesta a preguntas, requiere de un tiempo o ritmo distintos. Para definir el ritmo y densidad es central saber precisar el lenguaje o medios a utilizar. Lo más importante es la idea. Sí existe una idea que está ahí, tómala o déjala. No hay más. Me interesa que se entienda mi trabajo a través del concepto de “geologicidad pictórica”, esto quiere decir que la pintura es una superficie activa, movilizadora. Pude entenderlo en mi viaje a los géiseres del Tatio (2006) al pintar a más de 4.320 metros sobre el nivel del mar o al realizar la acción de arte en la mina de Lota Chiflón del Diablo a más de 500 metros bajo suelo marino.

Éxito en Venecia

Fernando Prats viajó a la Isla Elefante, en territorio antártico, para realizar uno de sus proyectos más ambiciosos, Gran Sur, en el que replica con letras de neón el anuncio público con que el explorador irlandés Ernest Shackleton llamó, en 1911, a hombres fuertes para que lo acompañaran en un arriesgado viaje al polo sur. Las fotos y videos fueron exhibidos con gran éxito en el pabellón chileno de la 54º Bienal de Venecia (2011). Se trata de una reflexión sobre el heroísmo, la geografía y la identidad nacional, que Prats mezcló con antiguas obras suyas: una intervención en torno a la erupción del volcán Chaitén de 2008 y una serie de piezas sobre el terremoto del 27 de febrero de 2010.

Con esta propuesta estética inspirada en Chile, su geografía y sus condiciones telúricas, Fernando Prats busca exaltar al sujeto capaz de asumir una posición heroica. El proyecto Gran Sur invita a una reflexión sobre el rol de la geografía en la identidad de este país.

-Al arte contemporáneo se lo tilda de político. ¿Sientes que tu trabajo va cruzado por un discurso de este tipo?

-El arte contemporáneo es una de las plataformas de mayor densidad que es capaz de activar cambios. Estas acciones desde el arte ayudan a reflexionar y crear conciencia en la sociedad y proponer otro punto de vista. Hoy en Europa, el arte está cuestionando las malas formas de gestionar una crisis de parte de sus líderes políticos.

-Hablando de política, siempre se ha reconocido que la izquierda se relaciona mejor con los movimientos artísticos. Tú fuiste seleccionado para representar al país durante el Gobierno de Sebastián Piñera. ¿Te sentiste cómodo?

-Cuando te invitan a representar a tu país en un evento tan importante como fue la Bienal de Venecia, por supuesto que se da un contacto específico con el poder. En este evento en particular el gobierno asumió en su totalidad el proyecto, su dimensión y repercusión. Gran Sur pudo ser una realidad gracias a esta voluntad de cooperación sin condicionar los criterios y necesidades del proyecto.

– ¿Cómo ves lo que está ocurriendo en el circuito de la plástica nacional?

-He tenido la oportunidad de participar en distintas universidades y ver el trabajo de alumnos de escuelas de arte, en Santiago y provincias. El nivel es muy serio. Tiene un doble valor lo que acontece en provincias, donde los alumnos son concientes de su situación periférica y de resistencia a la capital.

-¿Qué piensas cuando Justo Pastor Mellado te compara con las primeras obras de Roberto Matta?

-Justo Pastor Mellado es el crítico chileno que tiene mayor información, acceso y conocimiento de mi obra, son muchos años de dialogo y trabajo en común. Cuando Mellado plantea esta relación habla de la pintura de Matta, sus Inscapes, sus morfologías. Todas ellas hacen referencia a las fuerzas telúricas, a la dinámica interna de las cosas. Me conecto con los lugares de acuerdo a un diagrama de viaje. Pero cuando hablo de viaje me refiero a un modelo intelectual. Por eso le atribuyo una enorme importancia a los procesos y a los procedimientos. No son sólo materiales, sino intelectuales. Las experiencias sensoriales pueden ser de un rango muy amplio.

-También te han comparado con Alfredo Jaar ¿Tienes contacto con él?

-Sí, tuve todo su apoyo cuando participé en Venecia y siempre se lo agradeceré. A propósito de Jaar, en Chile no se puede comparar con nada una trayectoria que ha logrado trascender más allá de los límites del arte. Alfredo dejó de ser un referente nacional hace años: se trata de un referente a nivel mundial.

-¿En que estás trabajando ahora?

-Preparo mi próxima exposición individual en la Galería Joan Prats de Barcelona y para mayo una muestra en el Museo de Historia de la misma ciudad, que se titula Acción Pasiva. Es un trabajo relacionado con la guerra civil española, con los bombardeos acontecidos en 1938 en la capital catalana. He trabajado en los lugares en donde se produjeron, en la plaza Sant Felip Neri (donde murieron 42 personas, en su mayoría niños) y en los refugios antiaéreos.

-Has trabajado bastante con la idea de los movimientos telúricos que son habituales en Chile. ¿Te gustan los temblores?

-Lo importante de esta idea geológica es su movimiento. Es la forma de pensamiento e intuición que deslizo hacia la pintura. Por ejemplo, el proyecto realizado durante el terremoto se titula: 03:34:17. Es la hora del sismo, el momento exacto donde el ser humano se enfrentó a esta fuerza. En esos instantes se condensa toda la dimensión de la fragilidad humana: miedo, dolor, oscuridad, pérdida, etc. Es un punto de quiebre máximo en la relación entre hombre y naturaleza; entre arte y catástrofe. Mi experiencia frente a la devastación es la que comparte cualquier chileno: dolor extremo. Y como artista, de inmediato, pienso en el lugar de la reparación. Es ahí que viene todo el proceso de elaboración de la pintura, existencial y materialmente. Todo encaja en la medida que forma parte de un método general de trabajo que he implementado desde ya hace varios años. Antes, te hablé de geología y de pintura. Debiera mencionarte además la palabra “sismografía”, que cualquier chileno entiende, porque llevamos en nuestro cuerpo el registro de muchas devastaciones. •••