Más interesante aún que la relación que se produce entre el cine y la música en su partitura incidental es la que se da en el terreno documental, donde la pantalla grande es fecunda y muchas veces gloriosa. El festival In-edit Nescafé que se realizará en Santiago será más que una muestra de lo anterior.

  • 11 diciembre, 2008

Más interesante aún que la relación que se produce entre el cine y la música en su partitura incidental es la que se da en el terreno documental, donde la pantalla grande es fecunda y muchas veces gloriosa. El festival In-edit Nescafé que se realizará en Santiago será más que una muestra de lo anterior. Por Andrés Valdivia.

La música y la pantalla llevan más de setenta años en un romance que parece no tener fin. Antes incluso del cine sonoro, la música ya era parte central de la experiencia que implicaba meterse a una sala oscura a ver imágenes en movimiento. Desde entonces y hasta hoy el cine nos ha entregado enormes éxitos musicales, así como partituras gloriosas que han resultado centrales al momento de teñir las imágenes de emociones que el celuloide solo no puede transmitir; aunque, claro, más de algún talibán cinéfi lo podría mandarme a exterminar por decir aquello. Pero existe un género mucho menos conocido por el gran público, aunque central en la vida de cualquier melómano: el documental musical. Existen muchos, de gran calidad y de diversa índole, pero rara vez llegan a la pantalla grande por estos lares recónditos del sur del mundo. Y es que la fascinación del ser humano por la música da para tanto que el cine documental no se ha podido resistir a la tentación de poner en la pantalla conciertos, perfiles, reflexiones y momentos notables de cuanto rockstar, género o movimiento existentes hasta la fecha. Casos impactantes hay muchos, pero algunos se me vienen rápidamente a la cabeza: That’s The Way, con un Elvis en su mejor momento, retornando a los escenarios de Las Vegas el año setenta después de cinco años dedicado al cine; Anthology, la serie documental sobre los Beatles; Don’t Look Back, con el momento preciso en que Bob Dylan quiebra con su vida folk para entrar de lleno al estrellato pop; I am Your Man, con una mirada preciosa sobre la vida de Leonard Cohen y un concierto de tributos a sus canciones; el mismísimo Woodstock, que le dio tiraje masivo y global al festival sesentero. La lista no para, sin duda.

Y es precisamente de esa fascinación que el festival In-edit Nescafé se nutre. Realizado en nuestra capital desde hace ya algunos años, esta recopilación de documentales sobre música este 2008 viene recargado y notable. La iniciativa siempre ha sido una de mis favoritas del fin de año capitalino, pero muchas veces ha sido de convocatoria casi de culto, debido a la poca difusión de sus exhibiciones. Pero no esta vez. In-edit Nescafé 2008 se realizará entre el 12 y el 21 de diciembre de este año en cuatro salas (Centro Mori, Cine Arte Alameda, El Biógrafo y Lastarria 90) y en él podremos ver verdaderas joyas para los ojos y oídos insaciables de los melómanos capitalinos (una lista completa de la abundante programación puede encontrarse en www.inedit.cl).

De todo lo que podremos ver en Inedit 2008 quiero destacar algunos títulos imperdibles, como NY77 The Coolest Year In Hell, un documental que muestra el nacimiento del punk, el hip-hop en el contexto de un calor agobiante, un apagón eléctrico en la gran manzana y una campaña política feroz. Simplemente espectacular. También destacan Kraftwerk and the Electronic Revolution, que muestra el surgimiento de esta interesantísima banda señera de la electrónica mundial y Patti Smith, The Dream Of Life, un impactante documental sobre la poetisa del rock y madrina insigne del punk que es Patti Smith. Otros músicos documentados dentro de la programación son: Lalo Parra, Violeta Parra, Nina Simone, Philip Glass, Luca Prodan, Chet Baker, Joy Division, Public Enemy, Victor Jara, Pink Floyd, y géneros como el fado, la cumbia, la electrónica y el jazz. Para quienes aman la música y gozan como puercos en el barro entrando a una sala oscura para ver a sus ídolos y escuchar su música en pantalla grande, In-edit Nescafé 2008 es una oportunidad absolutamente fuera de serie. Los alcances de este festival han ido creciendo y es una enorme alegría poder darse un baño de buen cine y buena música en estos primeros días de verano.