Alturas de Machu Picchu, el disco que la banda de fusión latina grabó a partir de los versos de Neruda, cumple 30 años y el grupo chileno lo está celebrando en grande en un tour por Europa y Norteamérica.

  • 3 noviembre, 2011

Alturas de Machu Picchu, el disco que la banda de fusión latina grabó a partir de los versos de Neruda, cumple 30 años y el grupo chileno lo está celebrando en grande en un tour por Europa y Norteamérica. Por José Pedro de la Carrera, desde Madrid

Fueron capaces de hacer historia en 1981 al subir sus instrumentos hasta la cima de Machu Picchu, a más de dos mil metros de altura, pero aquí en Madrid fue imposible escucharlos. Problemas de coordinación obligaron a suspender el show que tenían programado para el 13 de octubre: la batería y los charangos quedaron a medio camino, en la carretera que une Barcelona con la capital española.

Son los problemas que puede sufrir un grupo de rock afi-cionado, pero que en este caso afectó a Los Jaivas, la banda de fusión progresiva más importante de Latinoamérica, que por estos días recorre Europa y Norteamérica interpretando en vivo la obra maestra que grabó hace 30 años.

Lo ocurrido en Madrid, sin embargo, no afectó el resto de la exitosa gira que comenzó en abril pasado en el Teatro Nescafé de las Artes. Luego de eso, la banda viajó a Perú para tocar en la Plaza del Cuzco y al día siguiente revivir lo que hizo hace tres décadas en la ciudad “perdida” de los incas, cuando interpretó para un show televisivo Alturas de Machu Picchu, uno de los discos capitales de la música popular chilena, inspirado en el poema de Pablo Neruda aparecido en el libro Canto general (1950).

Las presentaciones suman y siguen. En agosto tocaron en Milán, Roma y Nápoles, y en octubre hicieron lo suyo en Barcelona, Oslo, Berlín, Espoo (Finlandia) y Estocolmo. Esta semana, en el marco del Festival Cervantino, uno de los más importantes de habla hispana, Los Jaivas finalizan su recorrido con actuaciones en Guanajuato y Guadalajara para luego rematar en Nueva York y Miami.

En todos los lugares, el promedio de asistentes ha sido de mil personas. En Estocolmo y Berlín, por ejemplo, mucha gente quedó fuera debido a que las localidades se agotaron. En el show tocan el disco de forma integral, con los arreglos originales y en el mismo orden de las canciones. El espectáculo dura cerca de una hora y media y la música la combinan con una proyección de imágenes de las ruinas incas.

Seis son los músicos que suben al escenario, incluyendo a dos de sus fundadores: Claudio Parra y Mario Mutis, a los que se suman Juanita Parra, Carlos Cabezas (no confundir con el creador del grupo rock Electromésticos), Francisco Bosco y Ankatu Alquinta, hijo del fallecido vocalista de la banda, Eduardo Gato Alquinta.

Mote con huesillos

Los ritmos de cueca, guajira, huayno o malambo son interpretados con instrumentos como kultrún, trutrucas, charango, cuatro, zampoñas y quena, los que se mezclan con sintetizadores, piano, batería, guitarra y bajo eléctrico. “Rescatamos la cultura popular latina y a la gente le gusta eso, se identifica y se refleja en esa música”, explica Mario Mutis en su paso por Madrid, mientras devora un mote con huesillos en el restaurante chileno San Wich, ubicado en el barrio Chueca de la capital española, hasta donde el músico llegó con Claudio y Juanita Parra apenas unos minutos después de bajar del avión en Barajas.

Mostrar la idiosincrasia local a través de las canciones, dice este fundador de Los Jaivas, “es clave”, pero aclara que a públicos como los que puede haber en Oslo o Nueva York “más que sentirse identificados con una cultura, les llaman la atención los instrumentos, a los que no están habituados”. El ahora vocalista de Los Jaivas después de la muerte del Gato Alquinta dice que “tocando en esta gira nos dimos cuenta de que la música sigue tan viva y tan vigente como siempre”, y agrega que una de las cosas más emocionantes es volver a cantar a Neruda después de tanto tiempo.

Claudio Parra, el tecladista histórico de Los Jaivas, cuenta que en los lugares donde se han presentado “la gente ha sido muy diversa”, y agrega que cuando hay chilenos o latinoamericanos en el público “nos sentimos como en casa, y eso es muy emocionante, sobre todo cuando se está tan lejos”. Antes de partir rumbo a Barcelona para uno de los shows y mientras se termina de comer unos churros, Parra habla sobre el ambiente que se vive en Chile a propósito de las movilizaciones estudiantiles. La efervescencia social le recuerda cuando Los Jaivas sólo era un proyecto de amigos músicos: “me parece maravilloso el despertar ciudadano de los jóvenes… es lo mismo que sentimos Los Jaivas cuando empezamos, a finales de los sesenta, y queríamos más justicia y ganas de cambiar las cosas”.

Hasta el restaurante chileno de Madrid también llega la baterista Juanita Parra. Ella opta por un ave palta y, mientras disfruta el emparedado, comenta las expectativas de la gira: “queremos que los chilenos que viven fuera tengan la posibilidad de vernos y sentirse cerca de Chile a través de nuestra música, que se sumerjan aunque sea una noche en su país”. La idea, agrega Juanita, “es que nos vean generaciones nuevas, gente que no nos conoce, que no nos ha visto nunca y que pueda sorprenderse”.

 

 

EN BERLÍN CON VARGAS LLOSA

En 1981 la filmación de un show televisivo de Los Jaivas en las ruinas de Machu Picchu fue introducida por un joven Mario Vargas Llosa. Ahora, en Berlín, en un emotivo espectáculo, el Nobel peruano volvió a estar junto a los músicos chilenos. “Me alegra mucho, 30 años después, poder reunirme con Los Jaivas para rendir homenaje a dos monumentos de América latina: las ruinas de Machu Picchu y Pablo Neruda”, expresó el escritor peruano.
En Casa de las Culturas del Mundo, en el corazón de la capital germana, los músicos y el autor arequipeño se presentaron ante cerca de mil personas que coparon el teatro y donde Vargas Llosa ofreció un discurso sobre los 100 años del descubrimiento de las ruinas de Machu Picchu “y el profundo valor literario y cultural del encuentro de Neruda con la obra de Los Jaivas que se ha convertido en una de las mejores cartas de presentación de la ciudad”, afirmó el escritor. Tras su alocución y en uno de los momentos más emocionantes de la velada, el novelista invitó a Los Jaivas al escenario y leyó un fragmento de Confieso que he vivido.