Una de las condiciones que Jobs tuvo que cumplir para convencer a los sellos disqueros de entrar en la venta digital online fue incluir en su tienda lo que se entiende por Digital Right Management (un código alojado en cada archivo que limita las posibilidades de copiarlo y distribuirlo una vez bajados desde la tienda […]

  • 17 abril, 2008

Una de las condiciones que Jobs tuvo que cumplir para convencer a los sellos disqueros de entrar en la venta digital online fue incluir en su tienda lo que se entiende por Digital Right Management (un código alojado en cada archivo que limita las posibilidades de copiarlo y distribuirlo una vez bajados desde la tienda virtual). La versión de Apple se llama FairPlay, pero poco importa el nombre, sino el acercamiento a este asunto. Según muchos sellos disqueros, sólo es sensato vender audio en formato digital si es que su uso posterior está limitado, lo que restringe de manera bastante brutal lo que se puede y no se puede hacer con ellos una vez comprados. La discusión en torno a este tema ha sido enorme, pero ya a varios años de su comienzo los sellos están comenzando a entender que limitar las posibilidades de los consumidores a través de herramientas de este tipo poco y nada resulta en términos del control de la piratería, que es su razón de ser inicial. De hecho, hoy Amazon –y muy pronto MySpace– vende música en formato digital sin restricciones, presionando fuertemente al líder del mercado (iTunes) a cambiar las reglas del juego con las disqueras. Otro dato importante: es el mismísimo miedo a la piratería lo que ha mantenido a las tiendas de música online fuera de los territorio, latinoamericano y africano, lo que no sólo resulta algo agraviante, sino que por cierto frustrante.